Pepe Trivez

Los cinco desastres. De Beatrice Alemagna

In ¿POR QUÉ LEER...?, LIJ, RECOMENDACIÓN LIJ on enero 27, 2016 at 8:00 am

Los cinco desastres“Eran cinco, cinco desastres. Jamás en la vida habían logrado hacer NADA, ni tenían ganas de hacer NADA MÁS. (…) Un día, de no se sabe dónde, llegó un tipo sensacional…”

Así comienza el cuento y el conflicto y el dilema. Así aparecen dibujados los personajes que habitan este libro álbum: Cinco desastres y un tipo estupendo.

Dibujos inacabados, sin colorear, retazos, recortes, collages anotaciones a mano y texturas adivinadas. Papel de periódico, recetas, notas a pie de página y algún  nombre escondido –Alphonsine, ¿por la Storni?-… Un amasijo de rarezas, UNA CALAMIDAD.

Las ilustraciones que acompañan las palabras. O las palabras que acompañan las ilustraciones. Construyen un libro-objeto. Un libro-poema. Un libro manifiesto. Un libro LIBRE.

Beatrice Alemagna se atreve con lo FEO, con lo raro, con lo torpe, con lo roto. Y la editorial “A buen paso” (que bien podría llamarse “a buen ojo”) ve donde otros no ven… y nos ofrece este libro políticamente incorrecto, poéticamente imperfecto.

Los cinco desastres son cinco personajes entrañables que se cuelan por los resquicios de nuestra mirada y nos cuestionan, nos golpean con caricias, nos interrogan con la certeza de la ingenuidad… No habían logrado NADA, ni tenían ganas… Hasta que aparece el tipo sensacional. Era bello, liso, perfecto… pero rodeado de nubarrones, amenazas que arrastra enredadas en su “preciosa melena”. ¡Hay que buscar algo que hacer: un proyecto, una solución, una IDEA! Pero a los cinco desastres… las ideas… NO LES SIRVEN. Los atraviesan, se les pierden, se les vuelven blandas y débiles, se les ponen del revés y acaban siendo, por supuesto, una calamidad. Para el “perfecto” si no hay ideas útiles no hay personas útiles.

Pero los cinco desastres hacen de sus flaquezas superpoderes, de su debilidad, fortaleza: La rabia atraviesa sus grietas, los recuerdos se esconden (y se cobijan) en sus pliegues. Ven cosas que los demás no ven… porque miran del revés. Y celebran cada logro como si fuera una fiesta. Al final los cinco desastres no lo son tanto (o igual sí) y –sobre todo- lo son juntos. Y el “perfecto”… solo.

Cada lámina es un lienzo, una composición, un momento congelado, una instantánea del relato plagada de detalles y guiños.

Libro de gran formato. Un libro que más que abrirse se despliega llenando los ojos y la sensibilidad.

Los cinco desastres no son “fáciles de mirar”. Incluso se diría que son feos. Y sin embargo no podemos apartar la mirada ni contener la sonrisa que se escapa por la comisura de los labios. Porque igual que la sonrisa, la ilustraciones de Alemagna son imágenes de lo sutil, lo insinuado, la sugerencia, el borrador… Hermosos borrones que construyen una historia con aire de microrrelato.  Toda la historia atravesada por una cuadrícula (en casi todas las páginas hay una), tramas lineales. Como las guías de los antiguos cuadernos de caligrafía. Como el caos dibujado sobre el orden aparente de lo “cuadriculado”.

Una historia para leer UNA Y OTRA VEZ. Para repetir. Para aprender. Para recitar. Para canturrear. Como las retahílas y los romances de ciego, como los cuentos de viejas y las adivinanzas.

Los cinco desastres es OTRA MIRADA. Una mirada que busca la complicidad del lector/espectador sin concesiones.

¡Qué difícil es hablar a los más pequeños de los defectos, de las carencias, de las debilidades, de lo feo! Y ¡qué necesario! Y ¡qué difícil hacerlo sin condescendencia, sin lástima, sin compasión paternalista cargada de arrogancia (y de alivio, porque en el fondo nosotros NO somos un desastre).

Beatrice Alemagna lo hace dibujándonos, contándonos las cosas sin más, sin moralina, sin “corrección”. Sus desastres no han hecho NADA y no tienen ganas de hacer NADA. Son VERDADERAMENTE un desastre. Pero la mirada atenta, la mirada tierna, sin prejuicios, es capaz de ver la poesía que encierra cada ser, cada persona, cada niño, cada niña… que son, en sus defectos también, únicos e irrepetibles.

Y además… la necesidad (el regalo, más bien la fortuna) de estar juntos. Mejor torpes y juntos que perfectos y solos.

El libro está escrito TODO en MAYÚSCULAS. Sólo el narrador cuando se mezcla con las voces de sus desastres se coloca en minúsculas dejando TODA LA IMPORTANCIA, TODA LA ATENCIÓN a sus criaturas. Acierto de la edición o de la autora en los Cinco desastres no hay NARRADOR OMNISCIENTE. O por ser más exactos el omnisciente (como el “perfecto”) desaparece a mitad del álbum cuando los desastres toman su propia voz.

Las cubiertas, una ilustración más. Las guardas funcionales y aprovechadas para las necesarias dedicatorias y anotaciones de autoría (y un fundido en rosa intenso al final que abre la sonrisa y esponja la lectura).

Un cuento para leer… cuando haga falta. Cuando un niño se “sienta” un desastre. O cuando un papá se “sepa” un desastre. O cuando parece que todo sale mal y se ha roto por quinta vez la manualidad para el cole… o el corazón…. Un cuento para leer… cuando sea necesario. O cuando te dé la gana. Cuando simplemente necesites reconciliarte con tus miserias u ofrecer a una niña una mirada tierna, un lugar seguro, un abrazo que no espera, ni exige, ni proyecta nada. Solo eso. Un abrazo.

  1. […] Por bbltkzgz // 27 enero, 2016 // Sin comentarios Hay libros que cuando llegan a la BBLTK nos conmocionan, nos emocionan, nos alborotan. Nos los quitamos de las manos unos a otros y no dejamos de hablar de ellos. Eso nos ha ocurrido con Los Cinco Desastres. ¡Qué reconfortante leer un libro en el que lo “perfecto” no es tan bueno y los desastres son tiernos y hermosos! Ni se os ocurra dejar de leerlo a los niños y a los no tan niños. Cualquiera de los libros de esta editorial os conquistarán. (Si os ha gustado la propuesta no dejéis de leer un poquito más en Apalabrazos) […]

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  2. […] Por bbltkzgz // 27 enero, 2016 // Sin comentarios Hay libros que cuando llegan a la BBLTK nos conmocionan, nos emocionan, nos alborotan. Nos los quitamos de las manos unos a otros y no dejamos de hablar de ellos. Eso nos ha ocurrido con Los Cinco Desastres. ¡Qué reconfortante leer un libro en el que lo “perfecto” no es tan bueno y los desastres son tiernos y hermosos! Ni se os ocurra dejar de leerlo a los niños y a los no tan niños. Cualquiera de los libros de esta editorial os conquistarán. (Si os ha gustado la propuesta no dejéis de leer un poquito más en Apalabrazos) […]

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