Pepe Trivez

Sobre literatura infantil y juvenil. De reportajes y polémicas…

In LIJ, REFLEXIÓN LIJ on junio 8, 2017 at 10:20 am

La literatura infantil y juvenil está de moda. Una vez más. Se acerca el verano y los rotativos desempolvan reportajes sobre las tendencias LIJ y consejos a los sufridos padres y a los perdidos adolescentes. Se acerca el verano y florecen las listas de recomendaciones y las reflexiones de unos y otros acerca de lo que leen (o no leen) los niños y jóvenes. Que, por cierto, también leen el resto del año.

Estoy un poco harto de opiniones, reportajes, columnas y sermones acerca de la LIJ basados en tópicos, lugares comunes, anécdotas y polémicas tan puntuales como poco representativas. Análisis superficiales, desconocimiento del panorama literario juvenil, falta de rigor y una simplificación tan burda que provocaría sonrojo si no fuera porque se hace desde tribunas presuntamente cultas con criterios presuntamente formados que tienen una influencia importante en la opinión pública y en la imagen que en el ámbito de la cultura se tiene de la literatura infantil y juvenil.

Abundan en estos reportajes concepciones reduccionistas de la literatura juvenil (como género menor), declaraciones de autores sacadas de contexto y un desprecio importante a la labor editorial que no, no solo es una labor comercial cuando se trata de seleccionar literatura para niños y jóvenes. Abundan también “citas” y argumentos de autoridad que son cuando menos cuestionables:
Escritores de “adulto” que niegan la mayor y se envuelven en el tan castizo como casposo “en nuestros tiempos” se leía de todo y miren qué bien hemos salido… En primer lugar, estos ya no son “nuestros tiempos” (afortunadamente) y en segundo y, a riesgo de caer también yo en la polémica gratuita, permítanme que lo dude: los que menos leen hoy son… los adultos; y, a juzgar por algunas de sus obras, el gusto de algunos autores veteranos sí se vio afectado (para mal) por sus precoces lecturas juveniles. Tal vez leer a Gogol y Tolstoi a los 12 años no sea tan enriquecedor y fértil… tal vez. “Expertos” apocalípticos que juzgan la literatura infantil y juvenil en dos (o como mucho tres) bloques simplistas y simplificadores: comercial, “pestilentemente” educativa y excepcional. En algún caso acompañado además de referencias a editoriales y autores que encajarían exclusivamente en uno de esos bloques.

La literatura infantil y juvenil está dignamente representada por autores que cuentan en su haber con obras “comerciales” (de las de librería que no se leen en el colegio), que se recorren también el país dando charlas en colegios e institutos acerca de sus obras “recomendadas” y que de vez en cuando escriben “algo distinto” que no encaja en uno ni otro bloque, que se sale del mercado o del gusto común. Autores que escriben siempre con el mismo cuidado, con la misma intención de estilo, con la misma calidad literaria, con mayor o menor acierto, pero formando parte como en la obra de cualquier creador de una evolución personal y artística influida por elementos intrínsecos y ajenos pero siempre honesta y llena de respeto al lector infantil y juvenil.

La literatura infantil y juvenil está repleta de una gran diversidad de géneros, de propuestas, de obras de un altísimo valor literario, de apuestas arriesgadas y de oferta que sigue el gusto del público y las tendencias comerciales. Cada dos años (más o menos) la Fundación SM publica un informe acerca del panorama de la LIJ en España e Iberoamérica que da cuenta de cuáles son las líneas predominantes. Es un informe eminentemente descriptivo que refleja con fidelidad la riqueza y la complejidad de una literatura (con o sin apellidos) que cuenta con los mismos problemas, las mismas zozobras y las mismas fortalezas que cualquier otra. Existen también investigadores en el ámbito universitario (amplísima y dignísimamente representado por profesores y doctores de nuestra Universidad de Zaragoza como Rosa Tabernero o José Domingo Dueñas) que ponen de manifiesto la inmensa variedad de la literatura infantil y juvenil, su infinidad de tendencias y matices, también sus carencias, sus debilidades y sus retos.

Como lector, como bibliotecario escolar, como profesor, como mediador, como apasionado de la literatura, como estudioso… estoy un poco harto de análisis superficiales del mercado, de opiniones a la ligera, de falta de rigor. Estoy cansado de que se ponga el foco en la polémica (el humor, la censura, el didactismo…) pero no en lo que la literatura infantil y juvenil aporta a la construcción de lectores (y personas) críticos, autónomos, comprometidos e implicados en un mundo que se percibe con más matices, más rico, más plural, más auténtico… gracias a la lectura.

POR QUÉ LEER “Las palabras heridas” de Jordi Sierra i Fabra

In ¿POR QUÉ LEER...?, LIJ on mayo 24, 2017 at 1:23 pm

Un joven soldado de un régimen dictatorial. Un campo de reclusión, de re-educación, para disidentes políticos. Una misión: censurar las cartas de los reclusos, limpiarlas, podarlas, cercenarlas para mantener el sistema en pie. Un maestro: el preso número 139. Un hombre enamorado, un hombre libre, que romperá las barreras del miedo y la violencia con palabras… de amor.

Hay autores que tienen el don. El don de la palabra. El don de la narración. El don de acertar siempre, de poner el dedo en la llaga, de encontrar la historia que, justo en este momento, debía ser contada.

Sierra i Fabra es uno de ellos. Con más (cada vez más) de 400 libros escritos y publicados. Más de 400 historias contadas con cuidado y respeto, mirando a los ojos de sus lectores más fieles (y más exigentes): los jóvenes.

Su última (de momento) novela pone el acento en las palabras, en su poder. En la necesidad de la palabra y la fortaleza del silencio. En el irremediable vínculo entre palabra y libertad.

Una novela que deberías leer…

  • Porque las palabras son peligrosas. Pero solo si no se conocen. Porque esta historia deja al descubierto que el miedo nace siempre de la ignorancia… Porque…“Hay muchas palabras que no conozco, camarada. -Si no las conoces, es que son peligrosas.”
  • Porque la poesía encierra semillas de revolución. Las más bellas palabras, las metáforas, los sonidos, la leve caricia de un haiku son capaces de encender la llama de la duda, de resquebrajar los muros de la intolerancia.
  • Porque es una novela “escrita a mano”, artesana, tejida con misterio y paciencia. Como quien hace caligrafía, una historia escrita con una letra “rotunda, clara, letra de escritor, de maestro, de hombre paciente. Letra que se leía sin esfuerzo, sin dolor, sin necesidad de interpretaciones. Letra abierta, diáfana, tan hermosa que las palabras parecían danzar sobre el papel. Una danza apasionada.”
  • Porque necesitamos la belleza. Aunque nos cuesta aunque no la comprendamos, aunque nos pase como al joven Li Huan que “No entendía nada. Era hermoso pero no entendía nada.”

 

Publicada en Heraldo Escolar el 24 de mayo de 2017.

 

POR QUÉ LEER “Nuestra casa en un árbol” de Lea Vélez

In ¿POR QUÉ LEER...?, Estoy leyendo... on mayo 24, 2017 at 8:58 am

Descubrí a Lea Vélez en El jardín de la memoria. Una mujer, una escritora, una esposa, una madre. Me costaba y me cuesta distinguir entre todas ellas. No creo que sea necesario. La belleza, el humor, la sana distancia y la calidad cercanía con la que la narradora de aquella novela se enfrentaba al dolor y la muerte, a la pérdida, a la condenada soledad, a la perplejidad que produce la vida… me hizo reír, llorar y creer. Creer en la vida, con la vida, desde la vida. Porque es así. La vida sigue.

Y por eso Nuestra casa en el árbol trae un nuevo narrador con una misma intención: poner la vida encima de la mesa, destapar los recuerdos y conjurar los miedos. Y mirar con una sonrisa el futuro. Y el presente.

Nuestra casa en el árbol es un proyecto, una novela, mejor: es una mirada. Una mirada fascinada, fascinante, lúcida, divertida, apasionada y libre… sobre lo mejor de nosotros mismos, sobre nuestra infancia, la que nunca perdemos.

Una novela que hay que leer…

  • Porque nos devuelve el Paraíso perdido, nos arroja con dulzura el reino de la infancia. Nos regala una mirada inocente, nueva, renovada.
  • Porque le da voz a los niños. Porque deja que los niños sean simplemente eso, niños. Sin expectativas, sin condicionantes, sin prejuicios. Pero con pasado, con heridas, con dolor y perplejidad ante lo que ocurre. Niños reales con vidas reales.
  • Porque es una novela larga, extensa, de ritmo lento. Amplía el tiempo y la lectura… Se demora y se posa en el alma como la niebla
  • Porque nos recuerda que la “belleza ayuda a ser feliz. Por supuesto, todo tiene su lado malo, todo. La casa de tus sueños no existe sin las facturas de tus pesadillas, pero cuando uno se niño no hay facturas.”
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