Pepe Trivez

“¿Duermen los peces?” de Jens Raschke

In ¿POR QUÉ LEER...?, LIJ, RECOMENDACIÓN LIJ on noviembre 15, 2018 at 5:24 pm

Un libro sobre la muerte. Otro más. Un libro para niños sobre la muerte. Otro más. O tal vez no.

En medio de las delicadas y dedicadas aguas de la polémica, los libros que tratan temas tabú para niños… ya no son tabú. Líricos, icónicos, tiernos (incluso cursis), terapeúticos, pedagógicos (a veces demasiado o demasiado torpemente), literarios o literales (no tanto, de verdad)… El sexo, el mal, el dolor, la muerte… aparecen en álbumes ilustrados con más o menos acierto (supongo que también depende de los ojos que los miran y los leen).

Este no es un libro más sobre la muerte. Y este no es solo un libro para niños.

¿Duermen los peces? es la pregunta que una niña Jette le arroja a su padre a la cara, como quien lanza un reproche, un guante, una decepción o una derrota. ¿Duermen los peces? es una pregunta que encierra una cruda certeza. Los adultos, los seres humanos, los padres (que no siempre son sinónimos) NO LO SABEN TODO, no lo pueden todo, no tienen respuestas para muchas cosas, sobre todo para las importantes:

“-Papá, ¿también los peces duermen?”

(…) tampoco sabía si las lagartijas cogen la gripe, o por qué el sol es caliente, o por qué al tío Jonás le crecen pelos en las orejas, pero no en la cabeza. Papá no sabe muchas cosas…”

Emil ha muerto. Un niño. El hermano pequeño ha muerto. Ya no estará más y la conciencia de su propio dolor, de su propia rabia, de la incomprensión y la tristeza harán que Jette recuerde, añore, se pregunte, se lamente, y finalmente… llore.

Concebida originalmente como una obra de teatro el texto tiene aires de monólogo, de lamento, de quebranto. Pero también respira sencillez, autenticidad, belleza sin adornos. Cuando mueres te entierran… así sin más. Y te comen los gusanos (así habla el padre de Jette y Emil, sin consuelo, sin contemplaciones). Pero también podemos decir que …cuando mueres te crecen flores en la barriga.

Las nubes negras son metáfora y símbolo (aunque haya quien crea que la LIJ no usa de metáforas). Metáfora infinita, con capas y capas de significado que la niña Jette no pretende desentrañar. Las nubes negras como todas las metáforas de los niños son necesarias y radicalmente libres. Son porque tienen que ser. Y son lo que tienen que ser. Aunque no sepamos explicarlo. Como tantas cosas:

“¿Pero por qué no se mueren las personas en los cuentos?”

La muerte sin poemas, la muerte prosaica, la muerte pragmática que alcanza a todo lo que está vivo. Así sin más:

“-Por eso nos morimos, también. Para hacerles lugar a las personas nuevas.
-Odio a las personas nuevas”.

Y el dolor. El de los adultos que lloran, que callan. El de los niños que se preguntan cómo serán las cosas después del dolor

“Cuando nos subimos al coche para ir a casa seguía lloviendo. Y mamá volvió a llorar, y papá volvió a callar. Yo (…) me pregunté cómo serían ahora las cosas”.

Las nubes son símbolo, metáfora abierta en canal. Por eso al final las nubes negras se van aclarando poco a poco hasta llegar a ser blancas… O no.

“Mis nubes poco a poco vuelven a ser más claras. Cada semana un poco más. ¿Será que algún día van a volver a ser blancas?
Ni idea. Hay que esperar. Pero a lo mejor tampoco tienen por qué serlo.

PARCO de Alex Nogués y Guridi.

In ¿POR QUÉ LEER...?, LIJ, RECOMENDACIÓN LIJ on noviembre 7, 2018 at 6:00 pm

“A la muerte, sin rencores”. La dedicatoria de Guridi recoge el espíritu de este álbum. Un libro sobre la muerte divertido y esperanzado. Sin Dramas y sin miedos.

“Cuando Guridi me pidió que escribiera un cuento alegre sobre la muerte, no pude evitar que, de manera inconsciente, los escenarios y los personajes que imaginaba se desplazaran a México…” Así habla el autor del texto Alex Nogués y nos da la segunda clave de este cuento visual y sonoro.

Una particular guía de lectura que acompaña y cierra el álbum. Marca de la casa (la editorial Akiara nace con vocación de afrontar temas poco convencionales) es más que una propuesta, una charla entre amigos, un rato con los lectores al terminar la lectura… Algo así es esta guía de lectura donde puede leerse:

“Las calaveritas son pequeños poemas divertidos que, a modo de epitafios narran la muerte de personas en vida de estas (…) Piensa en alguien y dedícale una calaverita. No es reírse de la muerte, es tan solo hacerla más liviana…”.

Pero vayamos con el álbum: Parco es un esqueleto que, como cualquiera de su especie, aspira a DESCANSAR EN PAZ. Pero su perro Rulfo, sus amigos, sus vecinos, sus hijos y su amada esposa se resisten a dejarle ir.

Parco busca entre el sonido rítmico del verso el descanso prometido a los muertos (y el brazo que su perro, juguetón le ha arrancado). En su regreso al mundo de los vivos Parco re-vive sus experiencias fundamentales y recorre los lugares que le fueron queridos, los lugares donde se le recuerda y así se le mantiene con vida y emoción. La charla con los amigos, el juego con sus hijos tirados por el suelo, el baile con su amada al caer la tarde son los últimos nuevos recuerdos que Parco se llevará de nuevo a la tumba… con la tristeza de la despedida y la dulzura del amor compartido.

Parco es como su nombre… un esqueleto de pocas palabras pero cada una de ellas contiene la esencia de lo que conforma la vida humana, des-complicada, simple, plena.

Un libro que arranca sonrisas y lágrimas según se mire, o según se lea. Un álbum en el que la imagen ilumina (o des-ilumina, por lo oscuro de la muerte) palabras de esperanza, de ternura, de VIDA.

“Nadie nos oye” de Nando López.

In ¿POR QUÉ LEER...?, LIJ, RECOMENDACIÓN LIJ on octubre 28, 2018 at 7:37 pm

No sé si esta reseña va dirigida a los adolescentes potenciales lectores de la novela o a todos los que de una manera o de otra nos asomamos a las vidas de esos jóvenes y nos convertimos en puente, ventana, puerta o muro, zancadilla, peso o presión. En palabras y/o en silencios. Seguramente a ambos.

Nando López ha vuelto a hacerlo. Ha vuelto a capturar en palabras el alma atormentada, efervescente, hambrienta y apasionada del adolescente que todos fuimos, que todos somos un poco (o un mucho) aún.

Nadie nos oye es una historia de imágenes y silencios: la materia prima de nuestras vidas que nos construye (o nos destruye inevitable, definitivamente, o temporalmente que, a veces, puede ser lo mismo).

Un joven deportista muere a golpes tras perder el partido más importante de su juvenil y prometedora carrera deportiva. Una psicóloga anegada por la culpa y las heridas de fracasos anteriores y un joven tímido que mira, observa, guarda silencio y trata de crecer en medio del odio y los estereotipos… tratan de reconstruir los hechos que han llevado al fatal desenlace. Para que se haga justicia con la joven vida arrebatada y para entender sus propias vidas y contradicciones.

MARIA M.MIGUEZ

Observaciones del Arte y la Literatura

Estremeceme

La droga que tú consumes coloca corazones en su sitio

Protocolarte

Comunicación, educación y protocolo...sin pausa pero sin prisa

ENTRE LA SOLEDAD Y EL APLAUSO... ESCRIBO

Soy un reflejo de mis historias, si no escribiera sería una sombra de mi misma

cuadernosdetodo

El blog de Paula Figols

La invitació a la lectura

Pàgina personal de Jaume Centelles

Live to Write - Write to Live

We live to write and write to live ... professional writers talk about the craft and business of writing

Blogging for a Good Book

A suggestion a day from the Williamsburg Regional Library

The Librarian Who Doesn't Say Shhh!

Opening books to open minds.

De satélites, paradojas y otras historias

O de cómo me convertí en una mezcla entre el Sputnik y la paradoja del mentiroso. Sin más pedantería de la necesaria. Poco relevante.