Pepe Trivez

POR QUÉ leer La Casa de Paco Roca

In ¿POR QUÉ LEER...?, Estoy leyendo... on septiembre 22, 2016 at 1:30 pm

la-casa-paco-roca-astiberri-comic-1Como dice Fernando Marías en un epílogo que, a su pesar, es inevitable leer: “Paco Roca ha hecho un libro a partir de los sentimientos generados por la muertes de su padre. ¿Puede haber dieciocho palabras que llamen con más seducción a leer La Casa? Yo creo que no”.

Yo también lo creo y aun así comparto mis razones…

  • Porque la memoria es una cura contra el olvido pero también contra la vanidad. Porque somos hijos de nuestra historia, de nuestros padres, de sus sueños y sus frustraciones.
  • Porque nos enseña a mirar con los ojos y con el corazón. A fijarnos en lo sencillo, en lo cercano, a hacer nuevos los objetos, a llenarlos de vida y dejarnos interrogar por ellos. Porque la vida está hecha de recuerdos y de pequeños detalles escritos en los anillos de un viejo árbol arrancado.
  • Porque necesitamos mirar atrás con misericordia, con ternura, con admiración y respeto. Y entender el pasado (y sus protagonistas, nuestros padres), sus razones, su vida y extraer así la única lección que no se olvida: el amor que importa es aquel que se queda encerrado bajo la piel, más allá de los recuerdos.

La Casa de Paco Roca

In Estoy leyendo... on septiembre 22, 2016 at 1:27 pm

portada-la-casa-de-paco-rocaPaco Roca es un ilustrador valenciano que saltó a la “fama” con el Premio Nacional de Cómic en 2008 y el Goya al mejor guión en 2012 ambos por su “otra” novela gráfica: Arrugas. Una historia en torno al alzhéimer, la ternura, el cuidado y la despedida.

Con La Casa Paco Roca regresa al territorio de las emociones, de las cuentas pendientes, de la familia y el amor. “La historia nace en un momento muy importante para mí –cuenta-. Ese en el que me convertí en padre y me quedé sin padre casi a la vez”.

En los años 80 muchos españoles se dejaban la piel trabajando para “dar a sus hijos aquello que ellos no tuvieron”. Fue su manera de dar sentido a una vida llena de dificultades con raíces de hambre y tristeza. Formaron a su modo y manera una nueva clase media. La construcción de una segunda vivienda para pasar las vacaciones se convirtió en un símbolo de progreso, de éxito.

“Huele a humedad. Normal. La casa lleva cerrada un año”. Tras la muerte del padre, tres hermanos se dan cita en la casa familiar para “ponerla a punto” para su venta. Una última visita antes de dejar ir los recuerdos y cerrar el capítulo de una infancia en pantalón corto y camiseta. Vicente, José y Carla, el mayor, la pequeña y el escritor. Cada uno con sus vidas, cada uno con sus miedos, sus deudas del corazón, sus terrores, su memoria.

La casa es el recuerdo del padre. La casa es la memoria de una generación. El homenaje a esos padres y madres de familia que expresaban poco y amaban mucho.

La Casa es un libro de silencios. El viejo chalet construido a fuerza de retales y tiempo libre alberga la sombra de un padre orgulloso de sus hijos pero encerrado en sus cosas. Como tantos.

La primera página nos encoge el alma y nos ensancha el recuerdo. Un larguísimo plano secuencia en el que un anciano se despide de una casa que ha sido su refugio, su proyecto, su escondite. Un anciano que se abandona al cerrar la puerta, que baja los brazos y se marcha. El paso del tiempo se percibe en los colores de la novela, del sepia al rosa, los recuerdos se mezclan con los reproches, el pasado ilumina y renueva el presente.

Y luego unos dibujos que cuentan tanto. No basta con leer los textos. Hay que mirar, atentamente, detenerse en el detalle, dejarse llevar: entre ropa tendida, almendros florecidos, higueras secas, tocones y ladrillos. Asomarse a la historia desde dentro. Así nos sentimos. Sentados en una vieja silla en el terreno aquel, en el pueblo, en la casa de veraneo, en la promesa de un futuro mejor.

Los personajes nos producen la misma ternura que el padre guarda en su corazón. La ternura silenciosa de quien ama profundamente y ha hecho de su vida precisamente eso, un proyecto de amor.

El ladrón de minutos. David Lozano y David Guirao. Primer capítulo

In LIJ, RECOMENDACIÓN LIJ on septiembre 16, 2016 at 9:32 am

Cuando se junta el talento de dos autores el resultado suele ser mucho más que la suma de ambos. David Lozano ha escrito su primera novela “infantil” llevando su estilo ágil, vertiginoso, cautivador a una aventura mágica. David Guirao ha ilustrado la historia -como siempre hace- con respeto e imaginación, poblando las aventuras de este “ladrón” de personajes, referencias y un universo particular que expande la historia y la hace mejor.

Para abrir boca, aquí tenéis EL PRIMER CAPÍTULO acompañado de algunas de las mejores ilustraciones del libro. La presentación del libro… muy pronto. Comienza la cuenta atrás.

 

 

Estremeceme

La droga que tú consumes coloca corazones en su sitio

Protocolarte

Comunicación, educación y protocolo...sin pausa pero sin prisa

ENTRE LA SOLEDAD Y EL APLAUSO

Soy un reflejo de mis historias, si no escribiera sería una sombra de mi misma

cuadernosdetodo

El blog de Paula Figols

La invitació a la lectura

Pàgina personal de Jaume Centelles

Live to Write - Write to Live

We live to write and write to live ... professional writers talk about the craft and business of writing

Blogging for a Good Book

A suggestion a day from the Williamsburg Regional Library

The Librarian Who Doesn't Say Shhh!

Opening books to open minds.

Mateo Queteveo

Mateo Queteveo blog

De satélites, paradojas y otras historias

O de cómo me convertí en una mezcla entre el Sputnik y la paradoja del mentiroso. Sin más pedantería de la necesaria. Poco relevante.