Pepe Trivez

POR QUÉ LEER “Soy una nuez” de Beatriz Osés

In ¿POR QUÉ LEER...?, LIJ, RECOMENDACIÓN LIJ on abril 19, 2018 at 2:21 pm

Los libros con “premio” suelen ser garantía de éxito. Suelen tener más difusión, más visibilidad y, en general, suelen estar elegidos para gustar a un amplio sector de los lectores. En la literatura infantil también es así. Pero además , a veces, los premios descubren, proponen, destacan… historias que tal vez hubieran pasado desapercibidas.

Beatriz Osés es una autora LIJ con ya varios premios en su currículum. La poesía infantil es su fuerte y la conocidísima saga del curioso detective Erik Vogler la ha convertido un fenómeno entre los lectores más jóvenes. La última edición del Premio Edebé ha galardonado su obra “Soy una nuez”.

“Me llamo Omar y soy una nuez.” Así de simple. Así de extraño. “Mi padre era jardinero y mi madre olía a canela. A los dos se los comió el mar poco antes de llegar a la playa.”

Omar es un niño venido de lejos, un niño sin padres ni hogar. Un niño con recuerdos y con pesadillas. Un día aparece en el jardín de una “prestigiosa” abogada. Para poder mantenerse juntos, la abogada defenderá que Omar ha caído de un árbol en su propiedad, que por lo tanto puede quedarse con él, Omar es una nuez.

Un delicioso relato (entre la risa y la ternura) que hay que leer…

  • Porque el cariño, la ternura sin cálculos, la necesidad y la generosidad transforman las vidas de quienes tienen la suerte de que una “nuez” caiga en su jardín, o en el de su vecina. Porque el diferente puede enseñarnos mucho sobre nosotros mismos, descubrir nuestras pobrezas, destapar nuestras miserias y darnos abrigo.
  • Porque las magníficas ilustraciones de Jordi Sempere hacen que el mundo se divida en dos: La realidad gris, abocetada, sin colorear, incompleta y sesgada de un juicio que trata de establecer la “legalidad” de una persona venida de lejos (no hay personas ilegales). Y la realidad de colores, mestiza, diferente y radiante de las vidas trastocadas de un grupo de adultos que conocen a un niño que les necesita y al que ellos necesitan aún más.
  • Porque la mirada de un niño (y de quienes aún conservan su curiosidad) transforma la realidad, la hace más clara, luminosa, más real. Porque como dijo Saint-Exupery  “Todas las personas mayores fueron al principio niños (aunque pocas de ellas lo recuerdan)”. Porque este libro nos ayuda a mantener la mirada atenta “a quienes buscan un lugar”.

 

Publicado en Heraldo Escolar el 18 de abril de 2018

 

Biografía de un cuerpo. De Mónica Rodríguez. Premio Gran Angular 2018

In ¿POR QUÉ LEER...?, LIJ, RECOMENDACIÓN LIJ on abril 18, 2018 at 4:45 pm

Un joven se mira desnudo en el espejo. El vaho y el calor se mezclan con la confusión, el asombro, la turbación de ser adolescente. La perplejidad ser, de crecer, de domesticar a un cuerpo y a un alma que crecen asilvestradas, a empujones, con la fuerza irreverente de la vida.

Una novela que comienza así: desnuda, descarnada, encarnada, honesta… solo puede ofrecer eso: una historia que se atraviesa en la memoria de quien un día fue joven y golpea el estómago, las vísceras, el corazón de quien como el protagonista se enfrenta a la tiranía del tiempo, de la carne, del cuerpo.

Un joven bailarín con las piernas “demasiado duras”. Una leyenda de la danza que cayó en el pozo de la locura (un adolescente y Nijinsky). Un padre exigente y apasionado, admirador y juez de su propio hijo… Una madre firme y tierna, preocupada, esperando, confiando. El paralelismo entre la historia del muchacho y la del famoso bailarín polaco nos enfrenta al dilema, al conflicto padre-hijo, a los rencores, las heridas, las esperanzas depositadas, las decepciones, el miedo, el abandono. Con un fondo kafkiano que nos abre las las carnes como la mítica carta pero que nos muestra también el rostro frágil, atormentado, herido del padre. Esa relación con el padre, el enfrentamiento, es sin duda uno de los ejes de la novela. Pero también la relación entre iguales, el descubrimiento -siempre íntimo, siempre terrible- del amor, y del sexo. El egoísmo propio y el ajeno.

Biografía de un Cuerpo es un diario de sensaciones. Una hoja de ruta para la adolescencia, para la entrada en la vida adulta, para el tránsito. No hay capítulos. Una sucesión de secuencias ininterrumpida. El paso del tiempo es una superposición de emociones, de rabia, de temor, de pasiones y dudas.

Y las palabras son acero, bálsamo, orfebrería y sillares. El lenguaje de la novela es delicado y directo, elaborado y hondo. Un lenguaje contundente: “La vida es una puta mierda”.  Un lenguaje que atraviesa la coraza del joven lector (y del adulto) y le araña el alma. Un lenguaje lleno de ritmo y colores, matices: “No sé quién es pero su nombre es musical, suena como una cascada, como un tintineo. Es un nombre de violín, amarillo, rabioso. Titiritero. Nijinsky”.

La adolescencia es en esta novela… “una pincelada impresionista”. El cuerpo. El hastío. La soledad. El milagro. El desconcierto. A estas líneas les falta ligereza, les sobra INTENSIDAD. Como a un adolescente. Uno se siente así. Con la zozobra, la vergüenza, la rabia, la torpeza, la pasión y la sinrazón de quien vive en conflicto con su propio cuerpo, que es su propio yo.

La vida difusa, confusa, profusamente contada… Cada detalle, cada tirón, cada gesto, cada gota de sudor recorriendo la espalda. El dolor (físico y emocional)… El adolescente frente a todo y frente a todos: Frente a la profe que le dice “puedes hacerlo mejor”. Frente al padre cuya sonrisa tanto le gustaba de niño y tanto le irrita ahora. Frente al mundo de los adultos, frente al mundo… “estoy harto de someterme siempre. El cuerpo, los adultos.”

Y la esencia de lo que uno es… “hay algo que es solo mío, que soy yo, un puñado de gestos, esa mirada torva, tímida, confusa…”

El personaje de Nijinsky, perturbador, una historia con dos versiones. O más. Mucho dolor.

Y al final una novela que se lee con “…un ligero temblor que demostraba la tensión interna…” Con la sensación de ser un adolescente que trata de vivir que “trata de saltar y no despega del suelo”. Como en una pesadilla. Y la poesía. Y el silencio de una madre que deja en la mesa mensajes de ternura, de confianza ciega, de fe.

 

POR QUÉ LEER “Gorda” de Pepe Trivez

In LIJ on abril 2, 2018 at 8:40 pm

Dicen que Marcel Proust pagó a algunos periodistas para obtener críticas elogiosas de su novela El camino de Swann. Dicen que incluso se las dictó a su editor, que las copiaba a máquina para ocultar cualquier rastro de su caligrafía.
Esto no es (no pretende ser) una crítica. Solo un puñado de razones para leer Gorda.

“Gorda. Ni rellenita, ni rolliza, ni fuerte, ni robusta, ni fornida… Gorda. Inés era una adolescente como otra cualquiera. Estaba a punto de terminar la Secundaria con más o menos buenas calificaciones. Vivía en un piso más o menos acogedor con una familia más o menos normal. Tenía una madre trabajadora y un padre complaciente. Había estudiado desde siempre en el colegio al lado de su casa. Y después, en el instituto dos manzanas más allá. Tenía una amiga, Marta, desde primero de Primaria. Le gustaba la música, las fotos de rostros y las palabras que no tienen una rima fácil. Inés era una adolescente como otra cualquiera. Pero estaba gorda.”

E Inés es una chica feliz, con ilusiones, con heridas, con miedos que no se nombran y con un límite. El día que su amiga Marta la insulta delante de todo el colegio, ese día… todo cambia. Todo comienza. Un cole nuevo. Un chico guapo. Una chica mala. Profes aburridas, compañeros “aborregados”. Todo de lo más normal. Un vagabundo que lee a los clásicos, un viaje en autobús urbano, un accidente, un hospital… La vida de una adolescente gorda y estupenda está llena de aventuras, de retos, de silencios, de gritos desesperados, de monstruos y de luz.

Gorda es una novela que no habla de “estar gordo” (ni delgado, ni de ser alto o bajo, ni guapo ni feo). Gorda es una novela que habla de SER. De ser joven, de tener miedo (o de no tenerlo), de estar enamorada, de ser curiosa, de ser distinta, de ser estupenda.

Gorda es una novela que debéis (podéis, querréis…) leer…

  • Porque es de verdad. Porque cada palabra es un espejo de lo que uno siente cuando es joven (aunque no esté gordo) de lo que le asusta, de la inseguridad, de lo que le hace sonreír o llorar sobre la almohada.
  • Porque no renuncia a la magia. A pesar de lo cruda que pueda parecer la realidad. A pesar de las aristas y el peso muerto de lo feo… Gorda no renuncia a la belleza, ni a la poesía, ni a la magia de quien mira la vida con ojos hambrientos. Porque tiene (o quiere tener) duende, alma, corazón.
  • Porque aunque a veces parezca que no pasa nada… la vida de Inés es un torbellino, una montaña rusa, una peli de espías y una comedia romántica. Todo junto y a la vez.
  • Porque yo de mayor quiero ser como Inés y mirarme en el espejo y pensar: soy estupendo. Porque yo de mayor quiero ser como Inés, como Cristina, como Leticia, como Alberto, como Juande, como Óscar, como Belén… y como todos los jóvenes que han pasado junto a mi vida y a los que he tratado de poner torpemente palabras.
  • Porque está escrita para ti. Porque te la han recomendado. Porque algunas veces te sientes sola, invisible. Porque te dejas llevar y no te gusta. Porque te sientes distinto y no sabes cómo explicarlo. Porque está escrita para ti, seas quien seas. Porque hace ya tiempo que las palabras se dijeron. Y es hora de que sean escuchadas.
MARIA M.MIGUEZ

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