Pepe Trivez

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“Te amordido un perro” y “De nadadores y piscinas” de Manuel Moranta.

In ¿POR QUÉ LEER...?, Estoy leyendo... on agosto 9, 2020 at 7:02 pm

A medio camino entre el microrrelato y el haiku. Llevando el arte del aforismo al límite del juego, el divertimento, la reflexión profunda o el comentario leve. Haciendo de la ocurrencia (lo que se me ocurre, lo que ocurre) una invitación a (re)mirar, (re)sentir, (re) pensar, rememorar (traer a la memoria) y recordar (traer al corazón). La propuesta de Manuel Moranta no encaja en ningún género literario, no va dirigida a ninguna franja de edad, no tiene intenciones ocultas y no trata de abrirse paso a la fuerza. Es simplemente eso: una propuesta. Un libro de poemas relatados o de relatos hechos poesía. Un libro de dibujos que “ilustran” ideas (¿un álbum ilustrado?), un diccionario de mensajes arrojados al mar en una botella.

Los dos libros de “poemas visuales” o de “dibujofrases” (como las denomina el propio autor) que la editorial Trampa ha publicado con tanto cariño y cuidado (aquí la edición forma parte de la obra desde el tacto a viejo papel de carta y el diseño inmaculado de las sobrecubiertas hasta el color intenso de las guardas -rojo pasión y azul piscina- y el trazo limpio, desnudo de la caligrafía de Manuel) se descubren como un ejercicio, como un trabajo profundo (a lo hondo y a lo ancho) de selección, ordenación, construcción de sentido de un montón de ideas que parecen aparecerse a borbotones, por sorpresa o a traición.

Cada libro es a su vez, un relato.

Y el epílogo (del primero) y el prólogo (del segundo) firmados por Juan Sebastián Rodríguez Moranta son en sí mismos dos piezas de incalculable valor a medio camino entre la exégesis y la recreación del universo poético de Manuel. Sin ellos nos falta información (de la que podríamos prescindir). Con ellos ganamos los matices que esconden los hechos que inspiran, provocan, prenden estos libros.

Te amo.

Reza la sobrecubierta de su primer libro. Una afirmación tajante, rotunda, definitiva, absoluta. Y al volver la esquina -o la página-… Te amordido un perro. La anécdota, el acontecimiento, el hilo del que tirar para tejer un relato hecho de cristalitos de colores.

Un perro mordió al autor en las nalgas mientras corría (el autor y el perro hasta alcanzarle). Y la historia sirve para colocar en los cajones del ingenio las más disparatadas ocurrencias, las más hermosas reflexiones, las más sencillas palabras… animadas: MOTIVO, EXPLORACIÓN, DIAGNÓSTICO, TRATAMIENTO, ALTA… Como el mismo autor cuenta “el paciente se recuperó de la mordedura de perro y se puso a escribir y a dibujar. En ese orden”.

Y vuelta a la edición. A la caligrafía infantil y cuidada (a lo Gaite) de los dibujofrases se ofrece a pie de página, discretamente, la traducción a tres idiomas más: inglés, francés, catalán. Amplificando la idea, comparando términos, reproduciendo como una serie de espejos consecutivos la luz de las palabras.

El libro podría pasar por un Manual (cómo no acordarse del Oráculo manual y arte de prudencia del caústico Gracián), un libro de instrucciones para la vida en el que faltan pasos y sobran tornillos. Cada dibujofrase: una idea luminosa, una chispa, un chispazo. También podría pasar por un proyecto de filosofía visual para niños -y no tan niño- (también me recuerda al singular proyecto de Ellen Duthie y Daniela Martagón, Wonder Ponder) Igual que su título tienen algo de juego infantil… te amo, te amor, te amord, te amordido un perro (mi hijo de 9 años lo repite como una cantinela en cuanto descubre el secreto de la sobrecubierta). Como dice el epilogista (esta palabra merece un dibujofrase) “la palabra necesita del dibujo para completar su función comunicativa”. Y ahí aparece el trazo, la combinación de la pincelada y el boceto con la fina ironía, la observación, la disección de la realidad. Pone el autor bajo el microscopio de su mirada poética las emociones, las contradicciones, las paradojas: las casualidades y las causalidades. Construye un universo alternativo que, al tiempo, es el nuestro y nos envuelve.

Hace de lo cotidiano maravilla, convierte la anécdota en categoría. Habla de lo pequeño con inmensa ternura. En sus palabras: “Nadie nos ha enseñado a hablar de lo insignificante”. Así que hay que aprender a trompicones, a rayones y a manchas dejando que este libro y la vida sea una “plantilla para escribir torcido”.

De nada(dores y piscinas)

El prólogo (una vez más de Juan Sebastián Rodríguez) es ya una fantasía. Imaginar a lector desnudo a punto de zambullirse en una piscina. Detener el tiempo justo en el instante en que la nariz del lector va a sumergirse en el agua. Y cumple a la perfección su función y sus promesas. Una ducha fría que templa el ánimo para asomarse a los dibujofrases que rebosan en las aguas de esta piscinalibro. Revelar la sorpresa sin destripar la historia. Anunciar la presencia de lo importante. Hacer historia. El pró-logo. La palabra antes de la palabra. La palabra antes de los dibujofrases. De nuevo, el contexto. Los padres del autor construyeron una piscina junto a una casa. Un montón de niños juegan alrededor. Y Manuel encuentra ideas, objetos, pensamientos…

De nada… recuerda a la multipremiada La casa de Paco Roca. CONSTRUIR, LLENAR, AGUA, LLENAR UN POCO MENOS, REPARAR, VACIAR. Desde la factura de construcción de la piscina a fotos antiguas que recogen las risas y los destrozos del tiempo en torno a ella. Y en medio de juegos de palabras, observaciones agudas, reflexiones ingeniosas… nos ofrece escondida la infancia del autor, el territorio mágico en el que (todos) nos construimos.

“Se ofrecen servicios de mudanza de lo literal a la metáfora”

Y comienza de nuevo… mirando y escuchando (soy todo ojos, soy todo oídos). Un pequeña autobiografía. La casa es… la vida es… Juegos infantiles, recuerdos.

Y, al igual que en su anterior libro, fruto de la intención o de la voluntad del autor o del editor… Los dibujos toan color, el azul, del mar, de la piscina.

No sabría decir cuál es el tema (los temas) que flotan en la piscina de este libro. Tal vez la inocencia, la pérdida de la inocencia o tal vez lo importante que se esconde en lo cotidiano: “Decir la verdad no me interesa”.

Haciendo un uso/abuso del juego fácil y de la metáfora obvia… diría que los dibujofrases de Moranta son una invitación a “tirarse a la piscina”. Con dos manguitos en los brazos para flotar con el cielo en los ojos: el amor y el humor. Ingenio. Introspección y extrapección. Sumergirse bajo las aguas para ver mejor y sacar a la superficie lo escondido. Un ejercicio de habilidad, de brillantez intelectual, de sencillez en el que “para gritar solo hace falta apretar el pincel”.

Porque aunque -intuyo- no pretende hacer poesía y mucho menos definirla o atraparla…

Porque aunque -intuyo- no pretende tampoco dar lecciones (creo que ya ha quedado claro que el libro es muchas cosas pero no es pretencioso)…

Lo hace con la caricia del pincel mojado en pintura sobre la piel de papel.

Y así uno acaba con ganas de escribir, con caligrafía infantil y cuidada, que el sentido último, la razón de ser de las palabras, el lenguaje, los dibujofrases o la poesía es “abrazarse por escrito”

No corras. De compentencia lectora. Begoña Oro

In Declaración de intenciones, LIJ, REFLEXIÓN LIJ on abril 27, 2019 at 11:32 am

“La gente corre tanto

porque no sabe a donde va

El sabe a donde va, va despacio

para paladear el ir llegando.” Gloria Fuertes citada por Begoña Oro

 

De competencia lectora, de postit, de libros que ATAÑEN, de amor por la literatura, de encuentros, de reflexión, de escritoras y lectores…

Me consta que Begoña Oro preparó esta charla con mucho mimo (y muchos quebraderos de cabeza y muchas vueltas y revueltas)… El resultado merece la pena. Escondidas tras las fotos (algunas las vemos y otras no), tras las palabras, las anécdotas y la lectura “literal” están TODAS las pistas para una reflexión profunda, necesaria, desprejuiciada, creativa, valiente y oportuna (y me quedo corto con los adjetivos) acerca de la COMPETENCIA LECTORA.

 

“Hola, Universo” de Erin Entrada

In ¿POR QUÉ LEER...?, RECOMENDACIÓN LIJ on abril 10, 2019 at 11:56 am

Otra historia de amistad, de (auto)conocimiento, de maduración y de tránsito de la infancia a la juventud. Otra historia con personajes “diferentes”, aislados, de alguna manera marginados, solitarios pero hambrientos de experiencias y ricos en sus intensos, hondos y personalísimos mundos interiores. Otra novela de aprendizaje que tiene algo que enseñarnos.

Otra historia en la que el origen de la autora (hija de inmigrantes filipinos en Estados Unidos) enriquece la mirada con la que se contempla el mundo, las relaciones, la infancia. Erin Entrada, una joven escritora licenciada en Bellas Artes ha publicado además de esta novela Blackbird Fly, The Land of Forgotten Girls y You Go First. Supongo que no es casual que los protagonistas de numerosas novelas LIJ norteamericanas pertenezcan a una minoría racial. El extrañamiento de la infancia perdida, la perplejidad ante un mundo que no se entiende se acentúa con el choque cultural de niños-jóvenes varados entre el universo familiar y su vida “social”.

Los protagonistas de esta novela son cuatro niños recién llegados a una Secundaria que se les hace hostil, difícil, extraña. Virgil Salinas es un niño de origen filipino con una abuela que conserva la memoria de sus raíces y le aporta la fortaleza y la seguridad de los sueños y leyendas. Valencia Somerset es sorda y vive en una burbuja de sobreprotección que la ahoga y le ha hecho forjarse un fuerte carácter. Kaori Tanaka anuncia sus servicios de adivino y vidente en tarjetas manuscritas en la puerta del supermercado. Vive su propia realidad de fantasía con tal convicción que es capaz de arrastrar a su hermana pequeña y cualquiera que se cruce en su camino. Chet Bullens es el abusón de la escuela y sin llegar a la justificación se intuye que sus propios miedos son los que le hacen ser lo que son, aferrarse a la violencia y la intimidación como señas de identidad.

El día del comienzo del verano. Un largo verano por delante y muchos interrogantes. Una broma pesada, una agresión que podría acabar en tragedia coloca a nuestros protagonistas en medio del bosque (siempre el bosque) persiguiéndose sin saberlo… deslizándose a un encuentro que transformará sus vidas. El destino teje sus hilos para colocar a los niños en la encrucijada del encuentro. El Universo manda señales o simplemente los niños las crean buscando su sitio y sus compañeros de viaje.

La novela es un canto a la amistad surgida desde la diferencia, desde la admiración sincera y la confianza. La novela explora las razones del destino y el origen de las emociones con más insinuaciones que aforismos.

La soledad de la preadolescencia, la sensación de ser distinto, de andar perdido, de no encajar… se trenzan con la imaginación desbordante de quienes aún no han dejado de ser niños.

Escuchamos los pensamientos de los protagonistas y los hacemos nuestros. O tal vez reconocemos nuestra propia confusión, nuestro corazón inadaptado, solitario a veces, extraño, encogido.
Esa es el mayor atractivo de la novela… Recuperar con honestidad y verbo certero las dudas de la infancia, la incertidumbre, el terror y el temblor que produce “hacerse mayor”. Y hacerlo apoyándose en lo más humano, lo más intenso, lo más significativo (muchas veces) de este proceso: la amistad y su capacidad de transformar nuestro propio universo. El lector como los protagonistas acaba sonriendo con la esperanza de que las cosas sean a partir de ahora más claras, más luminosas, con la esperanza de que el universo nos devuelva el saludo.

Como TÚ. 20 relatos + 20 ilustraciones por la igualdad

In ¿POR QUÉ LEER...?, RECOMENDACIÓN LIJ on marzo 1, 2019 at 5:43 pm

¿Qué tienen en común un hilo de tuiter, un guion cinematográfico, un poema, un cuento acerca de costumbres africanas, un relato inquietante con metamorfosis incluida, la historia de una bibliotecaria saharaui o una escena en el hundimiento del Titanic? Pues en este caso, mucho.

El escritor Fernando Marías se ha encargado de que 20 escritores e ilustradores aportaran un pedacito para construir este mosaico de historias que tratan de poner al descubierto una realidad que debería avergonzarnos y movilizarnos: “La igualdad entre hombres y mujeres no existe en nuestra sociedad actual”.

Con la convicción de que a veces es más eficaz contar una historia, plasmar una mirada, transcribir una conversación para que seamos capaces de “sentirnos en la piel” de los otros (de “las otras” en este caso) escritores como Ana Alcolea, Ana Campoy, Maite Carranza, Ledicia Costas, Espido Freire, Santiago García-Clairac, Antonio García Teijeiro, Ricardo Gómez, Alfredo Gómez Cerdá, Jorge Gómez Soto, Rosa Huertas, Raquel Lanseros, Nando López, Antonio Lozano, David Lozano, Fernando Marías, Gonzalo Moure, Mónica Rodríguez, Care Santos y María Zaragoza e ilustradores como uan Miguel Aguilera, Raquel Aparicio, Carla Berrocal, Xosé Cobas, Agustín Comotto, Nuria Díaz, Alberto Gamón, Gabriel Hernández Walta, Anu Jato, Raquel Lagartos, Esperanza León, Sara Morante, Javier Olivares, Ana Oncina, Mireia Pérez, Dídac Pla, Alba Marina Rivera, Pedro Rodríguez, Santiago Sequeiros y Fernando Vicente han puesto palabras e imágenes a un proyecto al que el propio Marías le desea una vida útil y breve… y al que como él también deseamos que “un día lo más cercano posible resulte innecesario”.

Como explica Marías también en el prólogo: “Hay relatos de todos los géneros y miradas, la mayoría enfocados desde la narración clásica, aunque también pueden encontrarse dos poemas, un guión de cine, un texto teatral y un hilo de Twitter”. Es complicado hablar de una selección así, de un mosaico, de un collage… Así que ahí van dos pinceladas de cada texto… para abrir boca, para despertar el hambre de leer y -¡ojalá!- las conciencias. Lee el resto de esta entrada »

“Sweet Sixteen” de Annelise Heurtier

In ¿POR QUÉ LEER...?, LIJ, RECOMENDACIÓN LIJ on noviembre 26, 2018 at 7:11 pm

“Los dulces 16” son una celebración norteamericana en la que los jóvenes (las jóvenes mejor dicho) escenificaban en los años 50 y 60 el paso de la adolescencia a la madurez.

Dos jóvenes, Molly y Gracie sueñan con ese día y ponen en él todas sus esperanzas de un feliz futuro adolescente aún: amigas, familia, un apuesto joven y un gran pastel…

Dos jóvenes de dos mundos que conviven sin conocerse, que comparten edad, sueños y miedos… en una civilización (la norteamericana de los 50) que mantiene alejados sus mundos bajo la máxima: “separados pero iguales”. Una sociedad que aún sostiene sin pudor la idea de que… “juntar niños blancos y negros en las mismas escuelas conducirá al mestizaje, el mestizaje a los matrimonios mixtos, y los matrimonios mixtos a la degeneración de la raza humana”.

En este contexto un grupo de 9 niños de color desafía la cultura segregacionista y la violencia matriculándose por primera vez en un instituto solo para blancos en el más profundo sur de Arkansas. Los 9 de Little Rock son los pioneros de un movimiento que acabó por romper los prejuicios y que pudo al fin ver a un afroamericano ocupar la Casablanca y ser elegido presidente de EEUU. Los 9 estuvieron presentes en la investidura invitados por Barak Obama.

Estos 9 adolescentes sufrieron insultos, agresiones, amenazas y ataques y el ejército tuvo que protegerlos durante el curso escolar que pasaron en el prestigioso instituto.

Molly y Grace (personajes ficticios inspirados en personas reales) representan dos miradas sobre aquellos acontecimientos que cambiaron el curso de la historia. Molly, la chica negra dispuesta a soportar el vacío, el odio, el maltrato, la violencia y la injusticia con tal de reivindicar la dignidad y la igualdad que los tribunales ya habían reconocido a todos los seres humanos. Grace, la chica blanca que acepta el estado de las cosas y que solo en el contacto con el diferente es capaz de cuestionar sus prejuicios y aceptar que tal vez las cosas no han sido como debían ser…

Una novela que cuestiona los prejuicios y una lectura de la realidad “aparentemente” racional que producía solo dolor y humillación. Una novela que nos invita a asomarnos a los oscuros ojos de quienes defienden “civilizadamente” la injusticia y la supremacía de unos seres humanos sobre otros. Una novela más necesaria hoy que nunca.

La nostalgia del vacío. La lectura como espacio de pertenencia en los adolescentes. De Freddy Gonçalves da Silva.

In LIJ, REFLEXIÓN LIJ on octubre 26, 2018 at 4:32 pm

Los cuadernos hexágono son una experiencia intelectual fuera de lo común. Son ensayos, son reflexiones teóricas de gran calado, son experiencias maceradas y contrastadas, son el resultado de la labor profesional de un grupo de expertos (llenos de experiencia) en literatura juvenil. Pero además son cuadernos, apuntes, debate, preguntas… Huyen de las certezas pero se “mojan”, toman partido, defienden con pasión y fundamento sus postura y las ofrecen al juicio del lector. Los cuadernos hexágono (de los que ya han aparecido 7) son cuadernos de campo, diarios, cuadernos de viaje, libreta de notas, agendas… El autor y el grupo investigador que lo respalda (y contrasta, y completa) anotan a mano sus reflexiones, añaden subrayados, garabatos, flechas, alertas… invitando al lector a participar también en la reflexión y el debate.

El autor de este ensayo (el número 7) es y ha sido: librero, editor, autor LIJ, responsable de marketing, animador, promotor de lectura… En lo que se vislumbra en el prólogo, en la solvente formación teórica con que arma su discurso, en el reflejo que los “jóvenes” integrantes de uno de los clubes de lectura que fundó y animó nos devuelven… se dibuja la figura del MEDIADOR, así con mayúsculas. “Sobre la red de estas rutas de vuelo publicaba trabajos de investigación en diversas revistas especializadas (CLIJ, Barataria); daba clases en el máster LIJ de la UAB y construía el proyecto Pez Linterna, una revista de promoción e investigación de la cultura y la literatura para niños y jóvenes, donde los CLUBES DE LECTURA tienen un papel central”. El carisma, la visión y la misión de Freddy dan fruto en las páginas de este cuaderno.

El título es sugerente y atrevido. Fuera del tópico y la simplificación. El vacío ¿qué vacío? ¿nostalgia de qué? ¿saudade, morriña? ¿la infancia perdida? ¿la madurez inalcanzable?… La nostalgia del vacío nos lleva a una visión de la lectura como espacio de pertenencia de los jóvenes. La conquista de la lectura por parte de los adolescentes nos cuestiona y nos empuja a tomar en consideración la relación que estos establecen con los libros, con la ficción. A respetarla y a acompañarla. A ensanchar su horizonte y ofrecer lecturas que les ayuden a conformar su identidad.

Dedicado a los jóvenes que leen, ven, oyen, sienten, dudan, conversan, comparten y confían sus lecturas y ficciones. ¿A quién va dirigido? A los jóvenes que leen. A los mediadores. A los profesores y maestros. A los bibliotecarios.

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DLD3: Arte y oficio de leer obras infantiles. Rosa Tabernero (ed.)

In DLD, LIJ, REFLEXIÓN LIJ on octubre 22, 2018 at 6:05 pm

Seguro que cuando vaya (re)leyendo iré compartiendo más y más ideas de este conjunto de artículos acerca de la figura del mediador, del lector y la lectura… que ha publicado Octaedro y que recoge las últimos estudios del Grupo de Investigación ELIJ de la Universidad de Zaragoza.

La lectura y la inmigración, el álbum sin palabras, la ideología en la LIJ, la materialidad del libro, la LIJ en las lenguas minorizadas, la competencia lectoliteraria… son los temas que saltan de un aspecto a otro de la Literatura infantil en una obra heterogénea pero con la unidad que otorga un mismo respeto por las obras analizadas, por el lector infantil y por el análisis riguroso de los fenómenos que afectan a la lectura.

Me quedo “de momento” con el interesante y certero artículo de José Domingo Dueñas acerca de “la transición a la literatura de adultos”, tarea compleja y poco abordada que la escuela afronta a veces sin mucha convicción. Y del artículo esta conclusión: “convendrá poner los libros en el centro de las clases: hablar de libros, evocarlos, citarlos, resumirlos, compararlos con otras manifestaciones culturales”

Gracias al grupo de investigadores y a su coordinadora Rosa Tabernero por seguir poniendo el libro en el centro.

POR QUÉ LEER “El Principito se fue a la guerra” de Santiago GARCÍA-CLARIAC

In ¿POR QUÉ LEER...?, RECOMENDACIÓN LIJ on mayo 2, 2018 at 10:55 am

Hay muchas más razones, lo sé… pero ahí van unas poquitas…

Hace 75 años se publicó en EEUU en plena II Guerra Mundial una obra que cambiaría la mirada sobre la literatura infantil: El principito. Novelas, musicales, adaptaciones teatrales, versiones radiofónicas, series de dibujos animados, películas… se han inspirado en este clásico de la literatura infantil… que es mucho más que un clásico y mucho más que infantil. También esta novela de Santiago García-Clariac toma como punto de apoyo, como origen, la obra de Saint-Exupery para crear un relato a medio camino entre la novela de aprendizaje, la novela de aventuras y espionaje y la clásica novela de guerra y aviadores.
En mayo de 1933 los Dupont (un editor y una escritora franceses) se casaron y visitaron a su amigo Klaus Mielke en un Berlín agitado y en plena efervescencia nazi. Presenciaron impresionados la quema de libros frente a la universidad y el comienzo de la transformación del amigo. 10 años después se publicaba “El principito”. En medio de la Francia ocupada los Dupont deberán afrontar una realidad que no soporta la mirada de un niño.
Una novela, un homenaje, que debemos leer…

  • Porque nos recuerda que los libros nos cambian la vida. Un libro puede llevar a un niño a esconderse en la cabina de un avión, enfrentarse al fuego alemán, conocer a un piloto de guerra y arriesgar su vida. Porque en el encuentro de un joven lector con una obra y su autor se puede abrir una puerta que ya nadie podrá cerrar: “Quiero que me cuentes cosas de “El principito”. Quiero saber cómo se te ocurrió y por qué lo has escrito. Quiero que me cuentes sus secretos.”
  • Porque mira al mal de frente. Porque nos descubre que en el corazón del amigo puede esconderse la envidia, la rabia, la perversión, la crueldad. Porque no esconde lo crudo de la realidad: la cobardía, el dolor, la traición, la decepción.
  • Porque es un grito, una reivindicación, un canto al poder de la palabra y la fuerza de la mirada. Porque nos recuerda que un sombrero no es un sombrero sino una serpiente que se ha tragado un elefante.

Publicado en Heraldo Escolar el 2 de mayo de 2018

 

PORQUÉ LEER “Aurora o nunca” de…

In ¿POR QUÉ LEER...?, LIJ, RECOMENDACIÓN LIJ on marzo 13, 2018 at 2:06 pm

Ana Alcolea, Jesús Díez de Palma, David Fernández Sifres, Alfredo Gómez Cerdá, Jorge Gómez Soto, Paloma González Rubio, Daniel Hernández Chambers, Rosa Huertas, Gonzalo Moure y Mónica Rodríguez… Diez autores LIJ premiados, contrastados, admirados y, sobre todo, leídos por cientos de miles de niños y jóvenes. Diez autores trabajando juntos sobre una historia, sobre un lugar. Aportando cada uno su sello sin dejar que sobresalga o que distorsione el relato.  No harían falta más razones.

Una propuesta, un divertimento, un proyecto… una NOVELA. Una pedazo de novela que no renuncia a nada. Ni a nadie. Escrita por autores especialistas en literatura juvenil se acerca al público con descaro y ambición. Sin límites de edad. Una novela escrita a capas que alcanza la línea de flotación de cualquiera que se acerque a ella sin prejuicios.

Como los nuevos Byron, Shelley y Polidori los autores de esta novela aceptaron el reto de escribir acerca de Aurora: un lugar en el Paralelo 43 que esconde historias empapadas de tragedia, hijas de la culpa y la vergüenza de un pueblo que durante mucho tiempo se alimentó de la desgracia ajena, provocándola y sobreviviendo miserablemente gracias a la rapiña.

Una novela que empieza con una leyenda de barcos fantasmas, piratas de tierra, maldiciones y acaba con una melodía envolviendo las vidas de un puñado de personajes.

Una novela que hay que leer (y que habrá que estudiar, analizar… seguro)

  • Porque demuestra, para empezar, que todavía hoy un grupo de creadores, de escritores puede unir su energía, su talento y sus ganas de conmover a los lectores más jóvenes para crear algo nuevo, diferente. Porque todavía hoy queda margen para lo original, para lo inexplorado. Y para que en el proceso surja una historia que atrape a cualquiera que se asome a sus páginas.
  • Porque es una buena historia. Más allá del proyecto, de la idea, de la construcción de una ilusión. Es una buena historia con un sólido esqueleto. Construida con mucho oficio (no podía ser de otra manera) y con mucho respeto por el lector. No hay concesiones ni lucimientos. No hay excursos que acaben en nada. Hay mucho trabajo y mucha literatura.
  • Porque explora las emociones humanas con la punta afilada de las palabras. La nostalgia, la culpa, la venganza, el miedo, el vacío, la frustración, el fracaso. Emociones “adultas”. La inseguridad, el asco, la violencia, el vértigo. Emociones “adolescentes”. O ¿al revés?.
  • Porque es una novela de “personajes”, de personas. Los autores han tenido la delicadeza y la sensibilidad para acompañar a sus personajes sin manipularlos. Les han dejado ser y así nos han regalado personajes reales que nos cuestionan, que nos desarman, nos conmueven, nos asustan y nos consuelan.
  • Porque encierra un universo entero. Como Macondo, como Comala. Como la isla de Bergai donde escapaban Martín Gaite y una amiga de la infancia para imaginar las historias que no podían vivir.

POR QUÉ LEER “El hotel” de Mónica Rodríguez

In ¿POR QUÉ LEER...?, RECOMENDACIÓN LIJ on enero 24, 2018 at 11:38 am

¡Qué ganas tenía de publicar esta “invitación a la lectura”! Razones para leer a Mónica Rodríguez hay muchas. Pero quiero destacar una: LITERATURA. Así escrito, con mayúsculas. Su mirada sobre el mundo es original, delicada, afilada, socarrona, tierna… y única. Su mirada sobre la niñez es diferente. Si queremos que nuestros hijos/as, alumnos/as sientan la literatura como una puerta, como una ventana, como una confidente, como una compañera… las novelas de Mónica son un buen camino. Y El hotel un buen lugar para descubrirlo.

“De pequeña viví en un hotel. Fue cuando murió mi padre. Mi madre hizo las maletas y nos subimos a un tren”. Así comienza “El hotel”. Unos niños y una madre se refugian del dolor de la pérdida en el viejo hotel familiar del abuelo Aquilino. Servando, Jacinta, Amalia, Rosa, Manolo, Azucena, Violeta, Florencia, Juanita… Y el perro Nicanor. Son los del hotel. Un puñado de parientes y un pequeño grupo de “clientes fijos”: una viuda que (sueña que) viaja en crucero, un notario, un forense y una pareja de Canadá.

Un lugar lleno de locura y de ternura que se verá alterado por la llegada del Señor X, un inspector con mal genio y la posibilidad de cerrar el hotel.

El hotel es una algarabía, una astracanada, un despilfarro de risas, cantos, lágrimas y alegría. Una historia de trenes, de barcos, de viajes y engaños… que hay que leer…

  • Porque su autora tiene la mirada aguda del niño que sufre, que siente, que observa, que espera y que sueña; la mirada herida de quien no esconde el dolor de la ausencia. Porque los niños de Mónica Rodríguez recuerdan a los de Ana María Matute: solitarios, encarnados, como una chaqueta roja en un una foto en blanco y negro.
  • Porque más que una novela es una obra de teatro, una mascarada, un baile alegre de disfraces donde nada es lo que parece y uno acaba siendo lo que quiere ser. Porque los personajes son “tipos” que no esterotipos… reconocibles y originales: únicos.
  • Porque a pesar del amor, a pesar del humor –y ambos están muy presentes en la novela- la poesía se derrama en cada gesto, en cada historia de las que forman tesela a tesela este mosaico de vidas, emociones, sueños, frustraciones, angustia y miedos. Todo al calor del hogar, todo alrededor de una mesa.

Publicado en Heraldo Escolar el 24 de enero de 2018

 

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