Pepe Trivez

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“En las redes del miedo” de Nando López

In ¿POR QUÉ LEER...?, LIJ, RECOMENDACIÓN LIJ on mayo 9, 2019 at 1:37 pm

La versión corta: Un grupo de jóvenes en su último año de instituto. Dos vidas que se cruzan en las redes y fuera de ellas. Dos mundos comunicados por hagstag y clics. La vida “real” fuera y dentro de la Red. La incapacidad de comunicarse. El aislamiento, la soledad. Dos jóvenes que cargan con una tragedia a sus espaldas y que tratan de vencer a sus fantasmas, de superar sus miedos… Un incendio. Dos víctimas (o tal vez muchas más). Un montón de preguntas y una noche por delante.

La versión “extendida”: En las redes del miedo es una novela compleja: una red de referencias, canciones, temas, obsesiones, emociones, intuiciones y preplejidades tejida en torno a la vida de un puñado de adolescentes cualquiera. Un puñado de jóvenes que cargan ya con una mochila emocional pesada, sucia, desordenada. Un puñado de jóvenes que empiezan a vivir sin olvidar que YA han vivido, que YA están viviendo.

La vida entre paréntesis. La adolescencia como ese período de la vida en el que cuenta tanto lo que se dice como lo que no se dice. Lo que queda entre paréntesis. Lo que se esconde entre líneas. La adolescencia como ese período de la vida que se construye en los vacíos que deja el tiempo, los estudios, los tópicos y los prejuicios. La adolescencia como ese momento que nos construye, nos determina, nos delimita.

La novela reconstruye la noche en que Laia y sus amigos recorren las calles de su barrio en busca de de Joel y Dani. Un incendio en su instituto ha disparado todas las alarmas, la búsqueda de sus amigos se convierte en el motor de una historia que avanza en vías paralelas. Un viaje en la noche… Una noche para corregir lo incorregible. Una noche para expiar los pecados. Una noche para encontrar la verdad. Como Max Estrella y Don Latino en Luces de Bohemia.

Las referencias literarias son una clave (y una llave y una puerta) en la novela. El guardián entre el centeno. Por el camino de Swann. Sallinger y Proust. Pero también otras menos “canónicas” y quizá subconsciente o simplemente casuales: Me recordó al clásico de la literatura del maestro Sierra i Fabra Campos de fresas: Un grupo de adolescentes buscando al camello que ha vendido una pastilla de extasis que ha dejado en coma a su amiga mientras ella se debate entre la vida y la muerte. Y por supuesto la búsqueda del héroe. Telémaco (citado en la novela), Ulises tratando de “volver a casa”… El padre ausente (el de Dani) o peor aún el padre derribado del pedestal, de la idealización infantil (de Joel)…

La música juega un papel protagonista también. Vetusta Morla, Muse, … La música como lenguaje, como código, como lugar de encuentro. Mensajes en una botella que los protagonistas arrojan a un mar virtual esperando que caigan en las “redes” adecuadas (y deseadas).

La literatura de Nando es militante, civitante. Una literatura que toma partido. No siempre fue así en la Literatura Juvenil. Y quizá en algunas de sus novelas su “beligerancia” llamara la atención (¡qué falta hacía y hace que llame la atención! ¡qué necesario que algún día no sea necesario!). Ahora está integrada, forma parte de la construcción de personajes, de su mirada sobre el mundo, de su denuncia serena pero firme de lo que no está bien, de lo que aún no está bien.

Trabajo en un cole desde hace 20 años y conozco Laia, a Joel, a Iris y Mikel y Nelson. A Bea y Dani. A Aaron. Son personajes “reales” porque representan historias reales… Y nos cuestionan y nos interpelan y nos recuerdan que no todo fue siempre fácil, que sigue sin serlo.

Y conozco los miedos. Las redes del miedo. La red de mentiras “que justificamos con buenas intenciones -para no preocupar, para no hacer daño, para no causar males mayores…- y que, en realidad, lo único que han conseguido es aislarnos”.

Nando escarba en las sombras, en el lado oscuro de sus personajes -intuyo que también en el suyo propio-. Sin juzgarlos. Con una mirada desprejuiciada pero incisiva. Queriendo saber. Buscando entender. Con la reverencia y el respeto de quien se sabe testigo de algo íntimo, frágil, auténtico: el alma de los adolescentes.

Y lo hace sin ocultar nada, sin evitar lo que nos incomoda, lo que nos duele, afrontando el sufrimiento, la violencia, el drama que a veces envuelve a los jóvenes: “Un Columbine. Un asesinato como el de aquel tío que se cargó a su padre reventándole la cabeza con una máquina de escribir. O un tiroteo tan atroz como el de Florida”… Un guiño a La edad de la Ira… La ficción y la realidad cruzándose sin hacer distinciones.

En las redes del miedo es un tratado de emociones, de miedos, de secretos, de angustia y de silencios. Pero también de amistad, de esperanza, de ganas de seguir adelante, de certezas (conquistadas a golpes a veces), de comienzos y de oportunidades… Sin clichés, sin tópicos, sin simplificaciones, sin atajos.

En palabras de Laia. “No existen. No hay atajos. Y si los hay, no llevan a ningún lugar que merezca la pena.”.

“Hola, Universo” de Erin Entrada

In ¿POR QUÉ LEER...?, RECOMENDACIÓN LIJ on abril 10, 2019 at 11:56 am

Otra historia de amistad, de (auto)conocimiento, de maduración y de tránsito de la infancia a la juventud. Otra historia con personajes “diferentes”, aislados, de alguna manera marginados, solitarios pero hambrientos de experiencias y ricos en sus intensos, hondos y personalísimos mundos interiores. Otra novela de aprendizaje que tiene algo que enseñarnos.

Otra historia en la que el origen de la autora (hija de inmigrantes filipinos en Estados Unidos) enriquece la mirada con la que se contempla el mundo, las relaciones, la infancia. Erin Entrada, una joven escritora licenciada en Bellas Artes ha publicado además de esta novela Blackbird Fly, The Land of Forgotten Girls y You Go First. Supongo que no es casual que los protagonistas de numerosas novelas LIJ norteamericanas pertenezcan a una minoría racial. El extrañamiento de la infancia perdida, la perplejidad ante un mundo que no se entiende se acentúa con el choque cultural de niños-jóvenes varados entre el universo familiar y su vida “social”.

Los protagonistas de esta novela son cuatro niños recién llegados a una Secundaria que se les hace hostil, difícil, extraña. Virgil Salinas es un niño de origen filipino con una abuela que conserva la memoria de sus raíces y le aporta la fortaleza y la seguridad de los sueños y leyendas. Valencia Somerset es sorda y vive en una burbuja de sobreprotección que la ahoga y le ha hecho forjarse un fuerte carácter. Kaori Tanaka anuncia sus servicios de adivino y vidente en tarjetas manuscritas en la puerta del supermercado. Vive su propia realidad de fantasía con tal convicción que es capaz de arrastrar a su hermana pequeña y cualquiera que se cruce en su camino. Chet Bullens es el abusón de la escuela y sin llegar a la justificación se intuye que sus propios miedos son los que le hacen ser lo que son, aferrarse a la violencia y la intimidación como señas de identidad.

El día del comienzo del verano. Un largo verano por delante y muchos interrogantes. Una broma pesada, una agresión que podría acabar en tragedia coloca a nuestros protagonistas en medio del bosque (siempre el bosque) persiguiéndose sin saberlo… deslizándose a un encuentro que transformará sus vidas. El destino teje sus hilos para colocar a los niños en la encrucijada del encuentro. El Universo manda señales o simplemente los niños las crean buscando su sitio y sus compañeros de viaje.

La novela es un canto a la amistad surgida desde la diferencia, desde la admiración sincera y la confianza. La novela explora las razones del destino y el origen de las emociones con más insinuaciones que aforismos.

La soledad de la preadolescencia, la sensación de ser distinto, de andar perdido, de no encajar… se trenzan con la imaginación desbordante de quienes aún no han dejado de ser niños.

Escuchamos los pensamientos de los protagonistas y los hacemos nuestros. O tal vez reconocemos nuestra propia confusión, nuestro corazón inadaptado, solitario a veces, extraño, encogido.
Esa es el mayor atractivo de la novela… Recuperar con honestidad y verbo certero las dudas de la infancia, la incertidumbre, el terror y el temblor que produce “hacerse mayor”. Y hacerlo apoyándose en lo más humano, lo más intenso, lo más significativo (muchas veces) de este proceso: la amistad y su capacidad de transformar nuestro propio universo. El lector como los protagonistas acaba sonriendo con la esperanza de que las cosas sean a partir de ahora más claras, más luminosas, con la esperanza de que el universo nos devuelva el saludo.

Solo tres segundos. De Paula Bombara

In ¿POR QUÉ LEER...?, LIJ, RECOMENDACIÓN LIJ on enero 14, 2019 at 1:45 pm

Paula Bombara es una gran autora argentina de Literatura infantil y juvenil. Premios como el “Barco de Vapor”, la inclusión de algunas de sus obras en la prestigiosa lista White Ravens y su trabajo desde 2003 como directora de la colección “¿Querés saber? de divulgación científica para niños… son una más que buena carta de presentación. Autora de un buen puñado de novelas, artículos, cuentos y un blog que mantiene repleto de curiosidad y literatura… ella misma describe su “pasión por la buena literatura” en una entrevista en el blog Editadoenlij:

“Me molestan los libros bellísimos que cuentan historias mediocres (…) Me molestan las historias que podrían ser más profundas y no lo son. Me molestan los abusos a ciertas palabras, los diminutivos, las malas traducciones, los argots que ocultan significados en lugar de facilitarlos. Me molestan porque siento que no se respeta al destinatario del libro, que se está subvalorando su capacidad de análisis y de observación” (¡olé! -la interjección es mía-).

Solo tres segundos es una novela juvenil desacomplejada y honesta. Intencionadamente lírica y exigente con el lector, no escamotea ningún tema, ninguna emoción, ningún sentimiento adolescente por banal o intrascendente, por escabroso o profundo, por ambiguo o por hondo, por trascendente o incómodo…

Un muchacho al que expulsan de su colegio “de siempre” por no rendir en los exámenes… Un muchacho, Nicolás, al que se le cae el mundo encima con apenas 17 años porque “su mundo” se tambalea, se transforma, amenaza con perderse… Nuevos y viejos amigos, nuevos y viejos amores, descubrir el miedo, el deseo, la fidelidad, la amistad, el orgullo… Sentir que “pasan cosas” cuando te miran los ojos adecuados. Intuir que hay mucho más bajo las miradas, en los silencios, en las poses… En definitiva… ser adolescente. Y sufrir por ello, y sentirse el centro de un universo sin sentido tantas veces…

Solo tres segundos es una instantánea. Una fotografía del tiempo detenido y convulso de los 17. Pero también es una sonda de profundidad. A mitad de novela, se quiebra. En solo “tres segundos” la vida, cualquier vida, se rompe, estalla en pedazos, revienta las costuras y se derrama por el suelo. En solo tres segundos la juventud que amenaza y nos seduce, que nos llena de nostalgia… se disuelve, desparece, creces. Y se enfrenta uno -sin comprender aún- con la vida.

No explicaré más de la trama de esta novela corta. No es necesario. Sí les diré que está llena de verdad, de sensibilidad, de fina y sutil ternura y de ironía, de una mirada a los jóvenes “desde” los jóvenes, cargada de esperanza y realismo.

Una lectura para recordar que nunca dejamos de ser un adolescente asustado por el primer día de clase o sorprendida ante la mirada de un chico que, por fin, la ve tal y como es.

Una novela para celebrar la vida, sus posibilidades, su fragilidad, y hasta sus dolores.

“Nadie nos oye” de Nando López.

In ¿POR QUÉ LEER...?, LIJ, RECOMENDACIÓN LIJ on octubre 28, 2018 at 7:37 pm

No sé si esta reseña va dirigida a los adolescentes potenciales lectores de la novela o a todos los que de una manera o de otra nos asomamos a las vidas de esos jóvenes y nos convertimos en puente, ventana, puerta o muro, zancadilla, peso o presión. En palabras y/o en silencios. Seguramente a ambos.

Nando López ha vuelto a hacerlo. Ha vuelto a capturar en palabras el alma atormentada, efervescente, hambrienta y apasionada del adolescente que todos fuimos, que todos somos un poco (o un mucho) aún.

Nadie nos oye es una historia de imágenes y silencios: la materia prima de nuestras vidas que nos construye (o nos destruye inevitable, definitivamente, o temporalmente que, a veces, puede ser lo mismo).

Un joven deportista muere a golpes tras perder el partido más importante de su juvenil y prometedora carrera deportiva. Una psicóloga anegada por la culpa y las heridas de fracasos anteriores y un joven tímido que mira, observa, guarda silencio y trata de crecer en medio del odio y los estereotipos… tratan de reconstruir los hechos que han llevado al fatal desenlace. Para que se haga justicia con la joven vida arrebatada y para entender sus propias vidas y contradicciones. Lee el resto de esta entrada »

Biografía de un cuerpo. De Mónica Rodríguez. Premio Gran Angular 2018

In ¿POR QUÉ LEER...?, LIJ, RECOMENDACIÓN LIJ on abril 18, 2018 at 4:45 pm

Un joven se mira desnudo en el espejo. El vaho y el calor se mezclan con la confusión, el asombro, la turbación de ser adolescente. La perplejidad ser, de crecer, de domesticar a un cuerpo y a un alma que crecen asilvestradas, a empujones, con la fuerza irreverente de la vida.

Una novela que comienza así: desnuda, descarnada, encarnada, honesta… solo puede ofrecer eso: una historia que se atraviesa en la memoria de quien un día fue joven y golpea el estómago, las vísceras, el corazón de quien como el protagonista se enfrenta a la tiranía del tiempo, de la carne, del cuerpo.

Un joven bailarín con las piernas “demasiado duras”. Una leyenda de la danza que cayó en el pozo de la locura (un adolescente y Nijinsky). Un padre exigente y apasionado, admirador y juez de su propio hijo… Una madre firme y tierna, preocupada, esperando, confiando. El paralelismo entre la historia del muchacho y la del famoso bailarín polaco nos enfrenta al dilema, al conflicto padre-hijo, a los rencores, las heridas, las esperanzas depositadas, las decepciones, el miedo, el abandono. Con un fondo kafkiano que nos abre las las carnes como la mítica carta pero que nos muestra también el rostro frágil, atormentado, herido del padre. Esa relación con el padre, el enfrentamiento, es sin duda uno de los ejes de la novela. Pero también la relación entre iguales, el descubrimiento -siempre íntimo, siempre terrible- del amor, y del sexo. El egoísmo propio y el ajeno.

Biografía de un Cuerpo es un diario de sensaciones. Una hoja de ruta para la adolescencia, para la entrada en la vida adulta, para el tránsito. No hay capítulos. Una sucesión de secuencias ininterrumpida. El paso del tiempo es una superposición de emociones, de rabia, de temor, de pasiones y dudas.

Y las palabras son acero, bálsamo, orfebrería y sillares. El lenguaje de la novela es delicado y directo, elaborado y hondo. Un lenguaje contundente: “La vida es una puta mierda”.  Un lenguaje que atraviesa la coraza del joven lector (y del adulto) y le araña el alma. Un lenguaje lleno de ritmo y colores, matices: “No sé quién es pero su nombre es musical, suena como una cascada, como un tintineo. Es un nombre de violín, amarillo, rabioso. Titiritero. Nijinsky”.

La adolescencia es en esta novela… “una pincelada impresionista”. El cuerpo. El hastío. La soledad. El milagro. El desconcierto. A estas líneas les falta ligereza, les sobra INTENSIDAD. Como a un adolescente. Uno se siente así. Con la zozobra, la vergüenza, la rabia, la torpeza, la pasión y la sinrazón de quien vive en conflicto con su propio cuerpo, que es su propio yo.

La vida difusa, confusa, profusamente contada… Cada detalle, cada tirón, cada gesto, cada gota de sudor recorriendo la espalda. El dolor (físico y emocional)… El adolescente frente a todo y frente a todos: Frente a la profe que le dice “puedes hacerlo mejor”. Frente al padre cuya sonrisa tanto le gustaba de niño y tanto le irrita ahora. Frente al mundo de los adultos, frente al mundo… “estoy harto de someterme siempre. El cuerpo, los adultos.”

Y la esencia de lo que uno es… “hay algo que es solo mío, que soy yo, un puñado de gestos, esa mirada torva, tímida, confusa…”

El personaje de Nijinsky, perturbador, una historia con dos versiones. O más. Mucho dolor.

Y al final una novela que se lee con “…un ligero temblor que demostraba la tensión interna…” Con la sensación de ser un adolescente que trata de vivir que “trata de saltar y no despega del suelo”. Como en una pesadilla. Y la poesía. Y el silencio de una madre que deja en la mesa mensajes de ternura, de confianza ciega, de fe.

 

PORQUÉ LEER “Aurora o nunca” de…

In ¿POR QUÉ LEER...?, LIJ, RECOMENDACIÓN LIJ on marzo 13, 2018 at 2:06 pm

Ana Alcolea, Jesús Díez de Palma, David Fernández Sifres, Alfredo Gómez Cerdá, Jorge Gómez Soto, Paloma González Rubio, Daniel Hernández Chambers, Rosa Huertas, Gonzalo Moure y Mónica Rodríguez… Diez autores LIJ premiados, contrastados, admirados y, sobre todo, leídos por cientos de miles de niños y jóvenes. Diez autores trabajando juntos sobre una historia, sobre un lugar. Aportando cada uno su sello sin dejar que sobresalga o que distorsione el relato.  No harían falta más razones.

Una propuesta, un divertimento, un proyecto… una NOVELA. Una pedazo de novela que no renuncia a nada. Ni a nadie. Escrita por autores especialistas en literatura juvenil se acerca al público con descaro y ambición. Sin límites de edad. Una novela escrita a capas que alcanza la línea de flotación de cualquiera que se acerque a ella sin prejuicios.

Como los nuevos Byron, Shelley y Polidori los autores de esta novela aceptaron el reto de escribir acerca de Aurora: un lugar en el Paralelo 43 que esconde historias empapadas de tragedia, hijas de la culpa y la vergüenza de un pueblo que durante mucho tiempo se alimentó de la desgracia ajena, provocándola y sobreviviendo miserablemente gracias a la rapiña.

Una novela que empieza con una leyenda de barcos fantasmas, piratas de tierra, maldiciones y acaba con una melodía envolviendo las vidas de un puñado de personajes.

Una novela que hay que leer (y que habrá que estudiar, analizar… seguro)

  • Porque demuestra, para empezar, que todavía hoy un grupo de creadores, de escritores puede unir su energía, su talento y sus ganas de conmover a los lectores más jóvenes para crear algo nuevo, diferente. Porque todavía hoy queda margen para lo original, para lo inexplorado. Y para que en el proceso surja una historia que atrape a cualquiera que se asome a sus páginas.
  • Porque es una buena historia. Más allá del proyecto, de la idea, de la construcción de una ilusión. Es una buena historia con un sólido esqueleto. Construida con mucho oficio (no podía ser de otra manera) y con mucho respeto por el lector. No hay concesiones ni lucimientos. No hay excursos que acaben en nada. Hay mucho trabajo y mucha literatura.
  • Porque explora las emociones humanas con la punta afilada de las palabras. La nostalgia, la culpa, la venganza, el miedo, el vacío, la frustración, el fracaso. Emociones “adultas”. La inseguridad, el asco, la violencia, el vértigo. Emociones “adolescentes”. O ¿al revés?.
  • Porque es una novela de “personajes”, de personas. Los autores han tenido la delicadeza y la sensibilidad para acompañar a sus personajes sin manipularlos. Les han dejado ser y así nos han regalado personajes reales que nos cuestionan, que nos desarman, nos conmueven, nos asustan y nos consuelan.
  • Porque encierra un universo entero. Como Macondo, como Comala. Como la isla de Bergai donde escapaban Martín Gaite y una amiga de la infancia para imaginar las historias que no podían vivir.

Aurora o nunca.

In LIJ, RECOMENDACIÓN LIJ on marzo 13, 2018 at 2:00 pm

“Nadie puede ser feliz en Aurora”. Así de contundente. Así de inmisericorde. Así de esencial. Como reza la contraportada de este proyecto… “Los descendientes de los saqueadores de naufragios han heredado destinos trágicos (…) Dos gemelas misteriosas, una pintora atormentada, un sacerdote que esconde un secreto inconfesable, un hombre parapetado tras una locura ficticia…” y así hasta una veintena de nombres que van dibujando el mapa de un lugar, la geografía de un pueblo construida desde la culpa, el silencio, los misterios, el miedo.

Aurora o nunca no es un libro de relatos.  Es una novela. Aurora es un lugar. Una villa costera situada en el paralelo 43 Norte.  “Como cualquier otra ciudad del mundo, la memoria de Aurora soporta una historia turbulenta.” No una historia, sino docenas de historias: Historias sin prejuicios ni límites, sin temas tabú ni moralinas. Historias que son capaces de acoger la mirada de un viejo sacerdote, la ansiedad de una madre superada por las circunstancias, el torrente arrollador de las emociones de un puñado de adolescentes y la memoria honda y mil veces transitada de personajes que viven con un pie en el pasado.

“La luz de Aurora es falsa. Llegas aquí atraído por su brillo, como una polilla, pero la oscuridad acaba por engullirte y te quedas ahí, varado en el fondo, sin poder respirar…” Así se lee está novela. Con la respiración contenida. Con la necesidad de comprender, de saber más. Con la ansiedad y el temblor que lleva la vista a un capítulo más. Con la música que acompaña el origen y el final de un relato marcado por la culpa: “…generaciones de aurorianos empeñados en ocultar la verdad desnuda detrás de una leyenda de barcos fantasmas, una romántica imagen que no acaba de ayermar la realidad de un pueblo de carroñeros que guiaba con señales falsas a  un barco y a sus tripulantes, que los llevaba a los agudos filos de las rocas de Quebrantos para robar –para robar, sí- sus mezquinos tesoros”

Literatura Juvenil. Literatura de nostalgia. Literatura gótica. Literatura clásica. Un escenario, personajes corales y protagonistas muy definidos. Magia, misterio, fantasía. Denuncia, realidad, mirada sociológica, casi empírica… Todo hilvanado con cuidado, con la prudencia del que maneja la aguja y el atrevimiento de quien teje un tapiz. La novela está escrita como un tapiz. Un poco a ciegas. Si le diéramos la vuelta descubriríamos cientos, miles de horas de trabajo, de lecturas y relecturas, de detalles que iluminan relatos, de personajes que arrastran historias, de historias que son leyenda, de leyendas que se hacen conversaciones.

Veinte manos, diez de los autores LIJ más reconocidos de nuestra ya de por sí excelente literatura infantil y juvenil, diez escritores y un solo proyecto. Una maquinaria que sorprende por lo compleja, por lo coherente, por lo “armada”, por el engranaje que uno es capaz de escuchar si presta atención y que hace que la “historia” funcione, que no sea una sucesión de historias, que no sea un puñado de personajes arrojados a las páginas de un libro sino el hilo azul que atraviesa la vida de personas conectadas por la memoria, por la culpa, por la atracción del abismo, por la búsqueda de un poquito de paz.

“…Nadie en su sano juicio sería capaz de poner en duda la existencia de un lugar del que tantas personas conocen sus secretos y recovecos…” Un lugar de donde partir, de donde escapar. Un lugar donde regresar. Para encontrar sentido o el color del mar, o el amor de la infancia o la nostalgia de la amistad perdida, o un futuro mejor, o un pasado mortificador… Para encontrar la vida. O la muerte.

Porque Aurora es en definitiva una geografía sentimental, el mapa de los sentimientos humanos superpuesto a una leyenda (o a unas cuantas). Un proyecto hecho con la materia de los sueños… Con el dolor de los arrebatados a la vida por el mar. Con la vergüenza de los abandonados, los ignorados, los arrojados a las afueras de la vida, de la geografía de un pueblo con los ojos puestos en el océano. Con la esperanza de una niña cuyo nombre se grita al viento frente al mar: Aurora

POR QUÉ LEER “Invisible” de Eloy Moreno

In ¿POR QUÉ LEER...?, LIJ, RECOMENDACIÓN LIJ on marzo 7, 2018 at 11:33 am

Eloy Moreno se dio a conocer con la “autoedición” de su primera novela “El bolígrafo de gel verde” que a día de hoy lleva más de 200.000 ejemplares vendidos y ha sido traducida a varios idiomas…

Un autor independiente y pasional que ahora publica una novela valiente, atípica, comprometida y muy muy personal. ¿Otra novela más sobre el bullying? NO. Más bien una novela, un relato, una mirada a todos aquellos que alguna vez han querido sentirse invisibles, desaparecer, a todos aquellos que no hicieron nada, a todos los que colaboramos y permitimos que el dolor sea el compañero cotidiano de muchos (demasiados) niños y jóvenes.

Monstruos, dragones, avispas, superpoderes, comics, superhéroes… se mezclan con personas normales, como tú y como yo. En patio del instituto, en el descampado cerca de casa, esperando a la vuelta de la esquina. La imaginación de un niño-adolescente será la única vía de escape para una situación que le supera, que le paraliza y le hace sentirse “invisible”

Una novela necesaria…

  • Porque se sirve cruda, sin cocinar, sin edulcorar. Porque los ojos de un niño, su mirada nos devuelve una realidad tan simple que asusta, tan inevitable que nos encoge el corazón. Una realidad donde “Es importante no ser demasiado listo en el colegio, así uno pasa más desapercibido, es mejor ser de los mediocres, no destacar ni por arriba ni por abajo.”
  • Porque pone el foco en los testigos, en los colaboradores necesarios, en la culpa, en la responsabilidad de todos. Porque ilumina zonas oscuras, aspectos incómodos, que escuecen y nos dan qué pensar. Porque nos muestra “la otra cara de la violencia, la que nunca se menciona: la de quien mira y no hace nada.
  • Porque a pesar de la magia y la fantasía… este no es un cuento de hadas: “Es curioso y triste que haya tantos monstruos en esta sociedad, los que hacen y los que miran, los que ríen y los que graban el vídeo…”
  • Porque deja un gusto amargo, pesimista y provocador.
  • Porque nos pone ante las preguntas aunque las respuestas nos duelan: “Cómo duele hacerse preguntas cuando las respuestas llegan tarde”

 

Publicado en Heraldo escolar el 7/03/2018

POR QUÉ LEER “La sonrisa de los peces de piedra” de Rosa Huertas

In ¿POR QUÉ LEER...?, LIJ, RECOMENDACIÓN LIJ on enero 11, 2018 at 10:54 am

Acabado el tiempo de listas, revisiones, de balances y selecciones… comienza un nuevo año literario y con él… el tiempo de los premios. Y Rosa Huertas es una escritora “de premio”. Sus dos primeras novelas obtuvieron el Premio Hache y el Alandar respectivamente. Una docena de novelas después su penúltima obra obtuvo en 2017 el Premio Anaya de Literatura Juvenil. Con “La sonrisa de los peces de piedra” Rosa Huertas regresa al Madrid de los Ochenta y nos ofrece una historia a medio camino del thriller y la novela de aprendizaje.

Un secreto, un misterio. Un funeral y dos tumbas. Nuestro pasado nos construye y nos sale al encuentro en el momento más inesperado. Jaime acompaña a su madre a visitar la tumba de su abuelo. Allí descubre otro nicho, otro nombre, una historia que comienza volviendo la vista atrás buscando a un padre que (tal vez) nunca existió. Una novela que hay que leer…

  • Porque descubrimos la historia a través de los cuadernos de la madre de Jaime. Porque la palabra escrita nos permite ajustar cuentas con el pasado y asomarnos a la memoria de quien hasta el momento ha sido solo (y nada menos que…) “una madre”.
  • Porque es una novela con Banda Sonora Original. No sólo porque tiene su propio tema original compuesto por Santiago Isla y que puedes escuchar en la página de la autora…sino porque entre líneas suena la música irreverente y apasionada de los ochenta: Tino Casal, Nacha Pop, Alaska… Una música que, como la novela, es una declaración de intenciones, un himno a la vida, una exigencia: “Si estás vivo, nunca parezcas de piedra…”
  • Porque es una novela JUVENIL. Con mayúsculas. Porque suena a autoficción, a homenaje sentimental a los “dorados ochenta”, a revisión del pasado y de la propia adolescencia. Pero es sobre todo emoción y búsqueda, sensibilidad e incertidumbre, complicidad y turbación. Porque está tejida con los sentimientos, las zozobras, la necesidad de conocer, la curiosidad y el amor irrefrenable por la vida propio de la juventud más auténtica, sea en la década que sea.

Publicado en Heraldo Escolar el 10 de enero de 2018

 

POR QUÉ LEER “El imprevisto caso del chico en la pecera” de Lisa Thomson

In ¿POR QUÉ LEER...?, LIJ, RECOMENDACIÓN LIJ on octubre 4, 2017 at 10:44 am

“…en una escuela de tres mil alumnos había probablemente unos veinte jóvenes afectados por un Trastorno Obsesivo Compulsivo…” “Lo de “compulsivo” significa que durante gran parte del día hay algo que ocupa el lugar más importante en tu cabeza (…) Lo de la “compulsión” se refiere a tu necesidad de lavarte constantemente, y de hacerlo una y otra vez hasta que te sientes bien.”

Las enfermedades mentales siguen siendo un tabú. Quienes las padecen lo esconden para no despertar los recelos, el rechazo, para no alentar el miedo, para no quedarse solos. Y si son jóvenes o adolescentes el aislamiento puede llegar a ser… mortal.

Como le ocurre a Matthew Corbin, el niño pez, encerrado en su casa por miedo a que los gérmenes le contagien y causen la muerte de quienes están a su lado. Desde su ventana lo observa todo, incapaz de participar en la vida que pasa. Y por eso todo se complica cuando se convierte en el único y principal testigo de la desaparición de un niño de 15 meses.

Esta es la historia de un misterio que deberías leer…

  • Porque el dolor es más fuerte, se hace inmenso, lo ocupa todo, si estamos solos. Porque lo más aterrador del miedo es enfrentarlo en soledad, aislado, al otro lado del cristal.
  • Porque un misterio, la fuerza de la amistad, la curiosidad, la confianza ciega de quienes nos quieren pueden empujarnos a la vida con ternura y firmeza.
  • Porque es una historia de ausencias, de pérdidas, de culpa y del sentido de la vida. Porque nos recuerda que los hijos no son propiedad de sus padres, que no podemos vivir la vida por ellos, que no podemos enfrentarnos a sus monstruos, que no podemos evitarles el dolor.
  • Porque el mejor consejo puede venir de quien menos te lo esperas. Porque una anciana sola y solitaria puedes cambiarte la vida. Porque hay que lanzarse. Porque vale la pena “mojarse” si la recompensa es tu propia vida. Por eso… “Nunca esperes a que pase la tormenta. Tienes que salir y bailar bajo la lluvia”.

 

Publicado en Heraldo Escolar el 4 de octubre de 2017

MARIA M.MIGUEZ

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