Pepe Trivez

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La versión de Eric. De Nando López. Premio Gran Angular 2020

In ¿POR QUÉ LEER...?, LIJ, RECOMENDACIÓN LIJ on mayo 24, 2020 at 8:15 pm

Un joven entra en una comisaría de madrugada para inculparse de un crimen. Eric tiene 20 años y ha triunfado como actor en la última serie de éxito. Todo amenaza con derrumbarse a su alrededor con esta decisión pero él permanece tranquilo. Mientras a su alrededor, su representante, la  policía y una mediática abogada tratan de ordenar y dar sentido a los acontecimientos en su interior Eric nos va contando (se va contando) su versión. Los momentos, las razones, las casualidades, los hechos que le han llevado hasta esta madrugada en la que su vida parece acabarse. O tal vez, recomenzar. 

Eric es un joven trans. También ha sido y es un niño (joven ahora) con altas capacidades. Su biografía, sus recuerdos, las ausencias y las heridas, las decisiones y sus consecuencias han estado inevitablemente unidas a quien es. 

Y sin embargo, esta no es una novela sobre la identidad. O mejor no lo es sobre el tópico, el cliché, la reducción de las personas trans a su “proceso de cambio”: el morbo y la compasión paternalista a partes iguales, la tolerancia (cómo si hubiera algo que tolerar). No es una novela para “explicar” nada, ni para “justificar” nada. 

Más bien es una novela sobre la necesidad de “poner nombre” de “ponerse nombre”. La fuerza de las palabras, su poder transformador, conformador de la realidad. La necesidad de encontrar “el verdadero nombre de las cosas”, esfuerzo que no cambia la realidad pero sí la hace asumible, abarcable, asimilable. 

De toda historia hay diferentes versiones. La realidad es caleidoscópica y la mirada que la observa transforma lo ocurrido, lo vivido, lo sentido. Por eso en esta novela los personajes viven su propia evolución, la aceptación (o no) de su pasado, el dolor, el rencor, el miedo… de maneras diferentes. Cada una, única e intransferible. Como todo lo auténtico. 

Los personajes de Nando son siempre auténticos: personajes “encarnados”. Son algo (mucho) más que una construcción necesaria para el relato. Son seres autónomos que van dando forma a su propia voz a la largo de novela. Personajes inspirados, habitados, por historias reales en las que el dolor y la luz, la euforia y la pasión, la irrefrenable, la arrolladora fuerza de la vida se impone siempre, con honestidad, sin trampas.

La novela es un thriller. Un thriller juvenil intimista (la denominación es del propio Nando). Y por eso nos atrapa, nos lleva y nos trae, nos envuelve en un vertiginoso recorrido que incluye (más bien se constituye de) saltos al pasado necesarios porque el pasado nos explica, nos construye, nos hace ser lo que somos. La narración mantiene en todo momento la tensión necesaria. Es rápida e intensa. Se acelera por momentos mientras mantiene ocultas algunas claves necesarias para entender lo ocurrido. Juega con el tiempo. Un tiempo que se alarga en la espera de una sala de espera en comisaría, que se precipita en el instante justo de un accidente, un arrebato, un impulso. Y además encara otros temas como el éxito, el triunfo y el fracaso. La banalidad de las relaciones y su hondura. La necesidad de afecto. El sentido de amistad. La aceptación y el rechazo. La diferencia y el acoso. La venganza. No elude siquiera (porque forma parte de la trama y porque forma parte de la realidad adolescente) la sensación de vacío, el sinsentido de la vida, el impulso de dejarse ir y quitarse la vida. Todo ello contado desde las entrañas. A frases cortas y contundentes. Erráticas a veces. Sinceras siempre. Todo ello contado desde la mirada de un joven que trata de hacer lo correcto, de asumir sus actos, su pasado y, sobre todo, de encajar cada pieza y seguir viviendo.

“La chica pájaro” de Sandy Stark-Mcginnis

In ¿POR QUÉ LEER...?, RECOMENDACIÓN LIJ on marzo 3, 2020 at 2:53 pm

Alguien le dijo a Sandy Stark… “Creo que deberías escribir para lectores de entre ocho y doce años”. No le hizo mucho caso (ella dice que sí) porque lo que escribió fue una bellísima y dolorosa, lacerante y dulce metáfora de la adolescencia… Una edad SINGULAR.

La chica pájaro es una historia SINGULAR. Una niña a punto de abandonar la niñez sueña con convertirse en pájaro. Abandonada por su madre cuando apenas era un bebé siente que de sus cicatrices brotarán alas que le llevarán lejos, libre.

December (así se llama la niña, el último mes, el último instante de la infancia, tal vez) salta de los árboles para ver si así nacen sus alas. Extiende los brazos y salta al vacío. Se ha roto algún hueso, torcido algún tobillo, se ha magullado, arañado, herido.

December quiere volar. Espera a que vuelvan a crecer sus alas mientras va de casa en casa de acogida tratando de no encariñarse demasiado porque ella sabe que su destino es echar a volar.

December es una niña de 11 años con una cicatriz y muchos silencios. Con un secreto. Y un deseo.

Se publican cientos de miles de libros “para” niños y jóvenes cada año.. Se publican millones de libros en todos los idiomas cada año. Las editoriales (las buenas editoriales) se han convertido en cazatalentos que aguzan el oído y la vista para encontrar historias que “encajen” con su línea editorial, con sus objetivos, con sus principios (sean estos económicos, sociales, críticos… o no).

Blackiebooks encuentra siempre títulos que parecen necesarios, imprescindibles (todos somos contigentes, pero tú… Berlanga dixit).

Me pregunto muchas veces cuando leo (LEO como experiencia, como aventura, como acto de rebeldía y transformación, LEO como necesidad y como expresión de mi libertad, LEO exponiéndome a que la lectura me impacte, me conmocione, altere mi perspecpectiva y me cuestione)… Me pregunto muchas veces -decía- cuando leo de esta manera, cómo hacer para que mis alumnos aprendan a leer de una manera parecida. De la misma no, de la suya. Pero con la suficiente apertura, con la capacidad de sorpresa y empatía necesaria para que historias como estas sean realmente todo lo que pueden ser.

La chica pájaro es un obús, una carga de profundidad, un misil que estalla en el centro mismo de nuestra forma de relacionarnos con niños y adolescentes.

“No creo que los niños sean malos solo porque sí. La mayoría de ellos tiene un motivo. No sé si el motivo de Jenny es bueno o malo; lo único que sé es que no me cae bien”.

El personaje de December es inquietante, complejo, misterioso, mágico. Es soñadora, fuerte, inteligente y fiera: valiente (como un cuervo). Pero Eleanor es una MAESTRA, una MADRE, un modelo y una inspiración. Ambas han sufrido y esconden y acarician sus cicatrices. Ambas han hecho del dolor una parte de sus vidas. Ambas guardan silencio y en el silencio, esperan.

Eleanor es una madre de acogida. La última para December. Acoger, respetar, esperar… intentarlo de nuevo… Eleanor es la educadora (im)perfecta que sabe (por intuición) que solo una mezcla de ternura y vigor será capaz de ayudar a December a abrir sus alas. Eleanor se equivoca, llega tarde a recoger a December al colegio, pierde su casa, se re-inventa. Pero Eleanor también pide disculpas, muestra su fragilidad (no como un chantaje sino como una ofrenda, un acto de fe), se preocupa, se compromete, ama… y sufre.

“-Si no quieres, no lo pruebes. -Eleanor se levanta con su cuenco, va a los fogones y se sirve más sopa-. A mí me gustaría que te gustase lo suficiente para querer tomar un poco, pero, si no te gusta, no tienes que tomártela”.

Y quien dice la sopa, dice la lectura, dice la cultura, la belleza, el arte o las matemáticas. Una lección de pedagogía encerrada en un diálogo.

“¿Qué te gustaría conocer?
-Seguramente no sería un país, una ciudad ni un pueblo. Tampoco sería una casa. Yo prefiero conocer a personas. Se parece mucho a conocer un lugar, solo que, en vez de calles o edificios, o de otros puntos destacados, aprendes el significado de sus gestos, qué tono tiene su voz cuando están contentos, si les gusta cantar o si prefieren solo escuchar…”

Joao. De Paloma González Rubio. Premio Alandar 2019

In ¿POR QUÉ LEER...?, LIJ, RECOMENDACIÓN LIJ on julio 1, 2019 at 11:43 am

Una novela del mar, reza la contraportada del XIX Premio Alandar de Novela Juvenil Edelvives. Una novela DE mar, diría yo. Y discúlpenme el “matiz”. Una novela de mar, de sal, de viento y de olas. Una novela donde el lenguaje del mar nos hace cambiar el foco, des-enfocarnos, cambiar la mirada, cambiar la perspectiva: “…él hablaba el lenguaje del mar, un lenguaje muy distinto del que usamos los que vivimos en tierra firme. Si el lenguaje de la tierra y el mar son distintos es porque las realidades también lo son y cada cosa, tanto en el mar como en la tierra, debe tener un nombre preciso”.

Joao es un joven que vive al margen. Embarcado solo con su madre recorre el mundo navegando de mar en mar, de océano en océano… sin apenas pisar tierra firme. La casualidad, el azar, la tempestad y el mar… le hace coincidir con Miguel, un pre-adolescente que vive en un pueblo costero con su madre y su hermana Inés. Los tres jóvenes aprenden a mirar al otro con sorpresa y curiosidad, con admiración. Cada uno de ellos habrá de lidiar con las emociones que despiertan los otros. El amor, la amistad, el sentido de la vida.  

Una historia “con los pies en el suelo”. Una historia de “tierra firme”. Una historia que no esconde, ni evita, ni “utiliza” la realidad. Simplemente la expone, la presenta. Mujeres valientes que no necesitan un hombre a su lado. Mujeres de tierra y de mar. Mujeres reales, con dudas, con contradicciones, con hijos… Mujeres-madre y mujeres libres. Mujeres fuertes que son referente para sus hijos, que son capaces de dejarles ir, de estar sin estar, de acompañar…

Una novela de aprendizaje con sabor a sal, con sabor a viento y a libertad. 

Una historia de amor sin edulcorar. Hormonas, deseo, deslumbramiento. Y luego conexión, complicidad, compromiso… El amor adolescente de Inés y Joao huye del mito del amor romántico y que deja entrever la tensión entre ser-uno-mismo y aceptar la voluntad del otro “por amor”. Un amor adolescente mucho más maduro que el de los adultos. Un amor transformador, inspirador, que es capaz de tocar lo profundo y dar un golpe de timón a las vidas de sus protagonistas.

Y por encima de todo una novela DE mar. Una novela que ofrece a través del lenguaje de mar una cartografía de las emociones, una brújula con la que navegar entre dos aguas, entre la tierra y el mar.

Una novela que habla del destino, de la “ruta”, de la derrota: “-Mira, si te fijas, la estle dibuja exactamente nuestra derrota. (…) es la ruta prevista de navegación, que debe ser la más corta entre el punto de partida y el de destino, lo que excluye ir haciendo eses”. De la necesidad de un orden, un equilibrio, un ancla… un son, el son de mar En tu casa, el suelo no se mueve. Si olvidas poner algo en su sitio, estás segura de que lo encontrarás donde lo dejaste, pero en el mar no es así. Cada cosa fuera de su lugar es un peligro en potencia. (…) La vida a bordo exige una disciplina de orden muy dura”. Y de la dificultad de vivir sin ello …los marineros lo llaman mal de tierra. Tan pronto pones los pies sobre algo firme, tu cuerpo no se acostumbra a la inmovilidad. Todo en él espera tener que hacer esfuerzos por mantener el equilibro (…) El mal de tierra solo se cura en el mar”.

De lo importante de tener un rumbo y de que seas tú mismo el que lo marque: “-¿Sabes lo que significa “arrumbar” en náutica, (…)? Significa establecer el rumbo de navegación. Creo que Joao acaba de arrumbar el suyo y le va a dar igual lo que nosotros le digamos. Pero tú no dejes que te arrumben”. De la sencillez y de lo que nos impide avanzar:  “…en el mar no es posible sobrevivir con lastre. Hay que dejar atrás todo lo innecesario”. Y de la importancia de aprender a navegar “-Mira, todos los veleros han rizado velas. (…) Me explicó que era reducir su superficie para controlar el avance, para no exponerse tanto al viento cuando este soplaba con demasiado fuerza”.

Una larga metáfora que nos acuna, como el mar. Una alegoría que nos despierta la mirada a lo que no se ve, a lo que está más allá, a lo que está al margen y nos cuestiona nuestra propia seguridad de “tierra adentro”.

“En las redes del miedo” de Nando López

In ¿POR QUÉ LEER...?, LIJ, RECOMENDACIÓN LIJ on mayo 9, 2019 at 1:37 pm

La versión corta: Un grupo de jóvenes en su último año de instituto. Dos vidas que se cruzan en las redes y fuera de ellas. Dos mundos comunicados por hagstag y clics. La vida “real” fuera y dentro de la Red. La incapacidad de comunicarse. El aislamiento, la soledad. Dos jóvenes que cargan con una tragedia a sus espaldas y que tratan de vencer a sus fantasmas, de superar sus miedos… Un incendio. Dos víctimas (o tal vez muchas más). Un montón de preguntas y una noche por delante.

La versión “extendida”: En las redes del miedo es una novela compleja: una red de referencias, canciones, temas, obsesiones, emociones, intuiciones y preplejidades tejida en torno a la vida de un puñado de adolescentes cualquiera. Un puñado de jóvenes que cargan ya con una mochila emocional pesada, sucia, desordenada. Un puñado de jóvenes que empiezan a vivir sin olvidar que YA han vivido, que YA están viviendo.

La vida entre paréntesis. La adolescencia como ese período de la vida en el que cuenta tanto lo que se dice como lo que no se dice. Lo que queda entre paréntesis. Lo que se esconde entre líneas. La adolescencia como ese período de la vida que se construye en los vacíos que deja el tiempo, los estudios, los tópicos y los prejuicios. La adolescencia como ese momento que nos construye, nos determina, nos delimita.

La novela reconstruye la noche en que Laia y sus amigos recorren las calles de su barrio en busca de de Joel y Dani. Un incendio en su instituto ha disparado todas las alarmas, la búsqueda de sus amigos se convierte en el motor de una historia que avanza en vías paralelas. Un viaje en la noche… Una noche para corregir lo incorregible. Una noche para expiar los pecados. Una noche para encontrar la verdad. Como Max Estrella y Don Latino en Luces de Bohemia.

Las referencias literarias son una clave (y una llave y una puerta) en la novela. El guardián entre el centeno. Por el camino de Swann. Sallinger y Proust. Pero también otras menos “canónicas” y quizá subconsciente o simplemente casuales: Me recordó al clásico de la literatura del maestro Sierra i Fabra Campos de fresas: Un grupo de adolescentes buscando al camello que ha vendido una pastilla de extasis que ha dejado en coma a su amiga mientras ella se debate entre la vida y la muerte. Y por supuesto la búsqueda del héroe. Telémaco (citado en la novela), Ulises tratando de “volver a casa”… El padre ausente (el de Dani) o peor aún el padre derribado del pedestal, de la idealización infantil (de Joel)…

La música juega un papel protagonista también. Vetusta Morla, Muse, … La música como lenguaje, como código, como lugar de encuentro. Mensajes en una botella que los protagonistas arrojan a un mar virtual esperando que caigan en las “redes” adecuadas (y deseadas).

La literatura de Nando es militante, civitante. Una literatura que toma partido. No siempre fue así en la Literatura Juvenil. Y quizá en algunas de sus novelas su “beligerancia” llamara la atención (¡qué falta hacía y hace que llame la atención! ¡qué necesario que algún día no sea necesario!). Ahora está integrada, forma parte de la construcción de personajes, de su mirada sobre el mundo, de su denuncia serena pero firme de lo que no está bien, de lo que aún no está bien.

Trabajo en un cole desde hace 20 años y conozco Laia, a Joel, a Iris y Mikel y Nelson. A Bea y Dani. A Aaron. Son personajes “reales” porque representan historias reales… Y nos cuestionan y nos interpelan y nos recuerdan que no todo fue siempre fácil, que sigue sin serlo.

Y conozco los miedos. Las redes del miedo. La red de mentiras “que justificamos con buenas intenciones -para no preocupar, para no hacer daño, para no causar males mayores…- y que, en realidad, lo único que han conseguido es aislarnos”.

Nando escarba en las sombras, en el lado oscuro de sus personajes -intuyo que también en el suyo propio-. Sin juzgarlos. Con una mirada desprejuiciada pero incisiva. Queriendo saber. Buscando entender. Con la reverencia y el respeto de quien se sabe testigo de algo íntimo, frágil, auténtico: el alma de los adolescentes.

Y lo hace sin ocultar nada, sin evitar lo que nos incomoda, lo que nos duele, afrontando el sufrimiento, la violencia, el drama que a veces envuelve a los jóvenes: “Un Columbine. Un asesinato como el de aquel tío que se cargó a su padre reventándole la cabeza con una máquina de escribir. O un tiroteo tan atroz como el de Florida”… Un guiño a La edad de la Ira… La ficción y la realidad cruzándose sin hacer distinciones.

En las redes del miedo es un tratado de emociones, de miedos, de secretos, de angustia y de silencios. Pero también de amistad, de esperanza, de ganas de seguir adelante, de certezas (conquistadas a golpes a veces), de comienzos y de oportunidades… Sin clichés, sin tópicos, sin simplificaciones, sin atajos.

En palabras de Laia. “No existen. No hay atajos. Y si los hay, no llevan a ningún lugar que merezca la pena.”.

“Hola, Universo” de Erin Entrada

In ¿POR QUÉ LEER...?, RECOMENDACIÓN LIJ on abril 10, 2019 at 11:56 am

Otra historia de amistad, de (auto)conocimiento, de maduración y de tránsito de la infancia a la juventud. Otra historia con personajes “diferentes”, aislados, de alguna manera marginados, solitarios pero hambrientos de experiencias y ricos en sus intensos, hondos y personalísimos mundos interiores. Otra novela de aprendizaje que tiene algo que enseñarnos.

Otra historia en la que el origen de la autora (hija de inmigrantes filipinos en Estados Unidos) enriquece la mirada con la que se contempla el mundo, las relaciones, la infancia. Erin Entrada, una joven escritora licenciada en Bellas Artes ha publicado además de esta novela Blackbird Fly, The Land of Forgotten Girls y You Go First. Supongo que no es casual que los protagonistas de numerosas novelas LIJ norteamericanas pertenezcan a una minoría racial. El extrañamiento de la infancia perdida, la perplejidad ante un mundo que no se entiende se acentúa con el choque cultural de niños-jóvenes varados entre el universo familiar y su vida “social”.

Los protagonistas de esta novela son cuatro niños recién llegados a una Secundaria que se les hace hostil, difícil, extraña. Virgil Salinas es un niño de origen filipino con una abuela que conserva la memoria de sus raíces y le aporta la fortaleza y la seguridad de los sueños y leyendas. Valencia Somerset es sorda y vive en una burbuja de sobreprotección que la ahoga y le ha hecho forjarse un fuerte carácter. Kaori Tanaka anuncia sus servicios de adivino y vidente en tarjetas manuscritas en la puerta del supermercado. Vive su propia realidad de fantasía con tal convicción que es capaz de arrastrar a su hermana pequeña y cualquiera que se cruce en su camino. Chet Bullens es el abusón de la escuela y sin llegar a la justificación se intuye que sus propios miedos son los que le hacen ser lo que son, aferrarse a la violencia y la intimidación como señas de identidad.

El día del comienzo del verano. Un largo verano por delante y muchos interrogantes. Una broma pesada, una agresión que podría acabar en tragedia coloca a nuestros protagonistas en medio del bosque (siempre el bosque) persiguiéndose sin saberlo… deslizándose a un encuentro que transformará sus vidas. El destino teje sus hilos para colocar a los niños en la encrucijada del encuentro. El Universo manda señales o simplemente los niños las crean buscando su sitio y sus compañeros de viaje.

La novela es un canto a la amistad surgida desde la diferencia, desde la admiración sincera y la confianza. La novela explora las razones del destino y el origen de las emociones con más insinuaciones que aforismos.

La soledad de la preadolescencia, la sensación de ser distinto, de andar perdido, de no encajar… se trenzan con la imaginación desbordante de quienes aún no han dejado de ser niños.

Escuchamos los pensamientos de los protagonistas y los hacemos nuestros. O tal vez reconocemos nuestra propia confusión, nuestro corazón inadaptado, solitario a veces, extraño, encogido.
Esa es el mayor atractivo de la novela… Recuperar con honestidad y verbo certero las dudas de la infancia, la incertidumbre, el terror y el temblor que produce “hacerse mayor”. Y hacerlo apoyándose en lo más humano, lo más intenso, lo más significativo (muchas veces) de este proceso: la amistad y su capacidad de transformar nuestro propio universo. El lector como los protagonistas acaba sonriendo con la esperanza de que las cosas sean a partir de ahora más claras, más luminosas, con la esperanza de que el universo nos devuelva el saludo.

Solo tres segundos. De Paula Bombara

In ¿POR QUÉ LEER...?, LIJ, RECOMENDACIÓN LIJ on enero 14, 2019 at 1:45 pm

Paula Bombara es una gran autora argentina de Literatura infantil y juvenil. Premios como el “Barco de Vapor”, la inclusión de algunas de sus obras en la prestigiosa lista White Ravens y su trabajo desde 2003 como directora de la colección “¿Querés saber? de divulgación científica para niños… son una más que buena carta de presentación. Autora de un buen puñado de novelas, artículos, cuentos y un blog que mantiene repleto de curiosidad y literatura… ella misma describe su “pasión por la buena literatura” en una entrevista en el blog Editadoenlij:

“Me molestan los libros bellísimos que cuentan historias mediocres (…) Me molestan las historias que podrían ser más profundas y no lo son. Me molestan los abusos a ciertas palabras, los diminutivos, las malas traducciones, los argots que ocultan significados en lugar de facilitarlos. Me molestan porque siento que no se respeta al destinatario del libro, que se está subvalorando su capacidad de análisis y de observación” (¡olé! -la interjección es mía-).

Solo tres segundos es una novela juvenil desacomplejada y honesta. Intencionadamente lírica y exigente con el lector, no escamotea ningún tema, ninguna emoción, ningún sentimiento adolescente por banal o intrascendente, por escabroso o profundo, por ambiguo o por hondo, por trascendente o incómodo…

Un muchacho al que expulsan de su colegio “de siempre” por no rendir en los exámenes… Un muchacho, Nicolás, al que se le cae el mundo encima con apenas 17 años porque “su mundo” se tambalea, se transforma, amenaza con perderse… Nuevos y viejos amigos, nuevos y viejos amores, descubrir el miedo, el deseo, la fidelidad, la amistad, el orgullo… Sentir que “pasan cosas” cuando te miran los ojos adecuados. Intuir que hay mucho más bajo las miradas, en los silencios, en las poses… En definitiva… ser adolescente. Y sufrir por ello, y sentirse el centro de un universo sin sentido tantas veces…

Solo tres segundos es una instantánea. Una fotografía del tiempo detenido y convulso de los 17. Pero también es una sonda de profundidad. A mitad de novela, se quiebra. En solo “tres segundos” la vida, cualquier vida, se rompe, estalla en pedazos, revienta las costuras y se derrama por el suelo. En solo tres segundos la juventud que amenaza y nos seduce, que nos llena de nostalgia… se disuelve, desparece, creces. Y se enfrenta uno -sin comprender aún- con la vida.

No explicaré más de la trama de esta novela corta. No es necesario. Sí les diré que está llena de verdad, de sensibilidad, de fina y sutil ternura y de ironía, de una mirada a los jóvenes “desde” los jóvenes, cargada de esperanza y realismo.

Una lectura para recordar que nunca dejamos de ser un adolescente asustado por el primer día de clase o sorprendida ante la mirada de un chico que, por fin, la ve tal y como es.

Una novela para celebrar la vida, sus posibilidades, su fragilidad, y hasta sus dolores.

“Nadie nos oye” de Nando López.

In ¿POR QUÉ LEER...?, LIJ, RECOMENDACIÓN LIJ on octubre 28, 2018 at 7:37 pm

No sé si esta reseña va dirigida a los adolescentes potenciales lectores de la novela o a todos los que de una manera o de otra nos asomamos a las vidas de esos jóvenes y nos convertimos en puente, ventana, puerta o muro, zancadilla, peso o presión. En palabras y/o en silencios. Seguramente a ambos.

Nando López ha vuelto a hacerlo. Ha vuelto a capturar en palabras el alma atormentada, efervescente, hambrienta y apasionada del adolescente que todos fuimos, que todos somos un poco (o un mucho) aún.

Nadie nos oye es una historia de imágenes y silencios: la materia prima de nuestras vidas que nos construye (o nos destruye inevitable, definitivamente, o temporalmente que, a veces, puede ser lo mismo).

Un joven deportista muere a golpes tras perder el partido más importante de su juvenil y prometedora carrera deportiva. Una psicóloga anegada por la culpa y las heridas de fracasos anteriores y un joven tímido que mira, observa, guarda silencio y trata de crecer en medio del odio y los estereotipos… tratan de reconstruir los hechos que han llevado al fatal desenlace. Para que se haga justicia con la joven vida arrebatada y para entender sus propias vidas y contradicciones. Lee el resto de esta entrada »

Biografía de un cuerpo. De Mónica Rodríguez. Premio Gran Angular 2018

In ¿POR QUÉ LEER...?, LIJ, RECOMENDACIÓN LIJ on abril 18, 2018 at 4:45 pm

Un joven se mira desnudo en el espejo. El vaho y el calor se mezclan con la confusión, el asombro, la turbación de ser adolescente. La perplejidad ser, de crecer, de domesticar a un cuerpo y a un alma que crecen asilvestradas, a empujones, con la fuerza irreverente de la vida.

Una novela que comienza así: desnuda, descarnada, encarnada, honesta… solo puede ofrecer eso: una historia que se atraviesa en la memoria de quien un día fue joven y golpea el estómago, las vísceras, el corazón de quien como el protagonista se enfrenta a la tiranía del tiempo, de la carne, del cuerpo.

Un joven bailarín con las piernas “demasiado duras”. Una leyenda de la danza que cayó en el pozo de la locura (un adolescente y Nijinsky). Un padre exigente y apasionado, admirador y juez de su propio hijo… Una madre firme y tierna, preocupada, esperando, confiando. El paralelismo entre la historia del muchacho y la del famoso bailarín polaco nos enfrenta al dilema, al conflicto padre-hijo, a los rencores, las heridas, las esperanzas depositadas, las decepciones, el miedo, el abandono. Con un fondo kafkiano que nos abre las las carnes como la mítica carta pero que nos muestra también el rostro frágil, atormentado, herido del padre. Esa relación con el padre, el enfrentamiento, es sin duda uno de los ejes de la novela. Pero también la relación entre iguales, el descubrimiento -siempre íntimo, siempre terrible- del amor, y del sexo. El egoísmo propio y el ajeno.

Biografía de un Cuerpo es un diario de sensaciones. Una hoja de ruta para la adolescencia, para la entrada en la vida adulta, para el tránsito. No hay capítulos. Una sucesión de secuencias ininterrumpida. El paso del tiempo es una superposición de emociones, de rabia, de temor, de pasiones y dudas.

Y las palabras son acero, bálsamo, orfebrería y sillares. El lenguaje de la novela es delicado y directo, elaborado y hondo. Un lenguaje contundente: “La vida es una puta mierda”.  Un lenguaje que atraviesa la coraza del joven lector (y del adulto) y le araña el alma. Un lenguaje lleno de ritmo y colores, matices: “No sé quién es pero su nombre es musical, suena como una cascada, como un tintineo. Es un nombre de violín, amarillo, rabioso. Titiritero. Nijinsky”.

La adolescencia es en esta novela… “una pincelada impresionista”. El cuerpo. El hastío. La soledad. El milagro. El desconcierto. A estas líneas les falta ligereza, les sobra INTENSIDAD. Como a un adolescente. Uno se siente así. Con la zozobra, la vergüenza, la rabia, la torpeza, la pasión y la sinrazón de quien vive en conflicto con su propio cuerpo, que es su propio yo.

La vida difusa, confusa, profusamente contada… Cada detalle, cada tirón, cada gesto, cada gota de sudor recorriendo la espalda. El dolor (físico y emocional)… El adolescente frente a todo y frente a todos: Frente a la profe que le dice “puedes hacerlo mejor”. Frente al padre cuya sonrisa tanto le gustaba de niño y tanto le irrita ahora. Frente al mundo de los adultos, frente al mundo… “estoy harto de someterme siempre. El cuerpo, los adultos.”

Y la esencia de lo que uno es… “hay algo que es solo mío, que soy yo, un puñado de gestos, esa mirada torva, tímida, confusa…”

El personaje de Nijinsky, perturbador, una historia con dos versiones. O más. Mucho dolor.

Y al final una novela que se lee con “…un ligero temblor que demostraba la tensión interna…” Con la sensación de ser un adolescente que trata de vivir que “trata de saltar y no despega del suelo”. Como en una pesadilla. Y la poesía. Y el silencio de una madre que deja en la mesa mensajes de ternura, de confianza ciega, de fe.

 

PORQUÉ LEER “Aurora o nunca” de…

In ¿POR QUÉ LEER...?, LIJ, RECOMENDACIÓN LIJ on marzo 13, 2018 at 2:06 pm

Ana Alcolea, Jesús Díez de Palma, David Fernández Sifres, Alfredo Gómez Cerdá, Jorge Gómez Soto, Paloma González Rubio, Daniel Hernández Chambers, Rosa Huertas, Gonzalo Moure y Mónica Rodríguez… Diez autores LIJ premiados, contrastados, admirados y, sobre todo, leídos por cientos de miles de niños y jóvenes. Diez autores trabajando juntos sobre una historia, sobre un lugar. Aportando cada uno su sello sin dejar que sobresalga o que distorsione el relato.  No harían falta más razones.

Una propuesta, un divertimento, un proyecto… una NOVELA. Una pedazo de novela que no renuncia a nada. Ni a nadie. Escrita por autores especialistas en literatura juvenil se acerca al público con descaro y ambición. Sin límites de edad. Una novela escrita a capas que alcanza la línea de flotación de cualquiera que se acerque a ella sin prejuicios.

Como los nuevos Byron, Shelley y Polidori los autores de esta novela aceptaron el reto de escribir acerca de Aurora: un lugar en el Paralelo 43 que esconde historias empapadas de tragedia, hijas de la culpa y la vergüenza de un pueblo que durante mucho tiempo se alimentó de la desgracia ajena, provocándola y sobreviviendo miserablemente gracias a la rapiña.

Una novela que empieza con una leyenda de barcos fantasmas, piratas de tierra, maldiciones y acaba con una melodía envolviendo las vidas de un puñado de personajes.

Una novela que hay que leer (y que habrá que estudiar, analizar… seguro)

  • Porque demuestra, para empezar, que todavía hoy un grupo de creadores, de escritores puede unir su energía, su talento y sus ganas de conmover a los lectores más jóvenes para crear algo nuevo, diferente. Porque todavía hoy queda margen para lo original, para lo inexplorado. Y para que en el proceso surja una historia que atrape a cualquiera que se asome a sus páginas.
  • Porque es una buena historia. Más allá del proyecto, de la idea, de la construcción de una ilusión. Es una buena historia con un sólido esqueleto. Construida con mucho oficio (no podía ser de otra manera) y con mucho respeto por el lector. No hay concesiones ni lucimientos. No hay excursos que acaben en nada. Hay mucho trabajo y mucha literatura.
  • Porque explora las emociones humanas con la punta afilada de las palabras. La nostalgia, la culpa, la venganza, el miedo, el vacío, la frustración, el fracaso. Emociones “adultas”. La inseguridad, el asco, la violencia, el vértigo. Emociones “adolescentes”. O ¿al revés?.
  • Porque es una novela de “personajes”, de personas. Los autores han tenido la delicadeza y la sensibilidad para acompañar a sus personajes sin manipularlos. Les han dejado ser y así nos han regalado personajes reales que nos cuestionan, que nos desarman, nos conmueven, nos asustan y nos consuelan.
  • Porque encierra un universo entero. Como Macondo, como Comala. Como la isla de Bergai donde escapaban Martín Gaite y una amiga de la infancia para imaginar las historias que no podían vivir.

Aurora o nunca.

In LIJ, RECOMENDACIÓN LIJ on marzo 13, 2018 at 2:00 pm

“Nadie puede ser feliz en Aurora”. Así de contundente. Así de inmisericorde. Así de esencial. Como reza la contraportada de este proyecto… “Los descendientes de los saqueadores de naufragios han heredado destinos trágicos (…) Dos gemelas misteriosas, una pintora atormentada, un sacerdote que esconde un secreto inconfesable, un hombre parapetado tras una locura ficticia…” y así hasta una veintena de nombres que van dibujando el mapa de un lugar, la geografía de un pueblo construida desde la culpa, el silencio, los misterios, el miedo.

Aurora o nunca no es un libro de relatos.  Es una novela. Aurora es un lugar. Una villa costera situada en el paralelo 43 Norte.  “Como cualquier otra ciudad del mundo, la memoria de Aurora soporta una historia turbulenta.” No una historia, sino docenas de historias: Historias sin prejuicios ni límites, sin temas tabú ni moralinas. Historias que son capaces de acoger la mirada de un viejo sacerdote, la ansiedad de una madre superada por las circunstancias, el torrente arrollador de las emociones de un puñado de adolescentes y la memoria honda y mil veces transitada de personajes que viven con un pie en el pasado.

“La luz de Aurora es falsa. Llegas aquí atraído por su brillo, como una polilla, pero la oscuridad acaba por engullirte y te quedas ahí, varado en el fondo, sin poder respirar…” Así se lee está novela. Con la respiración contenida. Con la necesidad de comprender, de saber más. Con la ansiedad y el temblor que lleva la vista a un capítulo más. Con la música que acompaña el origen y el final de un relato marcado por la culpa: “…generaciones de aurorianos empeñados en ocultar la verdad desnuda detrás de una leyenda de barcos fantasmas, una romántica imagen que no acaba de ayermar la realidad de un pueblo de carroñeros que guiaba con señales falsas a  un barco y a sus tripulantes, que los llevaba a los agudos filos de las rocas de Quebrantos para robar –para robar, sí- sus mezquinos tesoros”

Literatura Juvenil. Literatura de nostalgia. Literatura gótica. Literatura clásica. Un escenario, personajes corales y protagonistas muy definidos. Magia, misterio, fantasía. Denuncia, realidad, mirada sociológica, casi empírica… Todo hilvanado con cuidado, con la prudencia del que maneja la aguja y el atrevimiento de quien teje un tapiz. La novela está escrita como un tapiz. Un poco a ciegas. Si le diéramos la vuelta descubriríamos cientos, miles de horas de trabajo, de lecturas y relecturas, de detalles que iluminan relatos, de personajes que arrastran historias, de historias que son leyenda, de leyendas que se hacen conversaciones.

Veinte manos, diez de los autores LIJ más reconocidos de nuestra ya de por sí excelente literatura infantil y juvenil, diez escritores y un solo proyecto. Una maquinaria que sorprende por lo compleja, por lo coherente, por lo “armada”, por el engranaje que uno es capaz de escuchar si presta atención y que hace que la “historia” funcione, que no sea una sucesión de historias, que no sea un puñado de personajes arrojados a las páginas de un libro sino el hilo azul que atraviesa la vida de personas conectadas por la memoria, por la culpa, por la atracción del abismo, por la búsqueda de un poquito de paz.

“…Nadie en su sano juicio sería capaz de poner en duda la existencia de un lugar del que tantas personas conocen sus secretos y recovecos…” Un lugar de donde partir, de donde escapar. Un lugar donde regresar. Para encontrar sentido o el color del mar, o el amor de la infancia o la nostalgia de la amistad perdida, o un futuro mejor, o un pasado mortificador… Para encontrar la vida. O la muerte.

Porque Aurora es en definitiva una geografía sentimental, el mapa de los sentimientos humanos superpuesto a una leyenda (o a unas cuantas). Un proyecto hecho con la materia de los sueños… Con el dolor de los arrebatados a la vida por el mar. Con la vergüenza de los abandonados, los ignorados, los arrojados a las afueras de la vida, de la geografía de un pueblo con los ojos puestos en el océano. Con la esperanza de una niña cuyo nombre se grita al viento frente al mar: Aurora

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