Pepe Trivez

Archive for the ‘¿POR QUÉ LEER…?’ Category

Memoria Inesperada. De Víctor Juan

In ¿POR QUÉ LEER...?, de escuela, Estoy leyendo... on noviembre 2, 2019 at 3:23 pm

Una herencia inesperada se transformará en memoria, en homenaje, en recuerdo… en construcción de sentido.

Carmen Pardo, hija y nieta. Heredera y custodio de una historia familiar encerrada en una vieja caja de vino escondida -o preservada- en el doble fondo de un armario.

Un puñado de cartas, un diario, postales y viejas fotografías forman las piezas de un puzzle que tiene más de una solución, más de una mirada, más de una cara. Un ajuste de cuentas con el pasado apasionado y amoroso, honesto y militante, fiero y optimista. Todo esto y más es Memoria Inesperada.

La historia De Santiago Pardo, un maestro de la República depurado por el franquismo, iluminará el presente de su nieta, abrirá puertas cerradas, ofrecerá explicaciones y dará esperanza a un futuro confuso y a veces tan gris como el pasado colectivo de aquellos años de silencio.

Con la ayuda de un profesor, un maestro con el mismo nombre de aquel otro que abrió los ojos a un joven Federico, con la ayuda y guía de un maestro pues… Carmen aprenderá sobre el pasado y sobre el presente y sobre la extraña luz que proyectan las sombras de los que antes que nosotros creyeron…

Como buen libro de memoria(s) la novela de Víctor Juan es un mosaico, un batiburrillo, una tienda de ultramarinos de siglos pasados, un cajón de sastre, una caja llena de recuerdos, recortes y promesas.

Hay en ella declaraciones de amor (a la vida, al mismísimo amor, a la ciudad, a la educación), de intenciones (de ganas de cambiar el mundo, de nostalgia de transformaciones que no llegaron, de resiliencia, de resistencia), declaraciones honestas y honradas, directas, inevitables… como el amor a una ciudad pequeña (o grande, según se mire, o desde dónde): “En Zaragoza se hizo militante de la vida. En esta vieja ciudad aprendió algunas de las cosas que daban sentido a su existencia. La amistad, el sentimiento de pertenencia a un paisaje, la luz de los amaneceres de sus primeras noches en vela, los bares, las bibliotecas, los parques, los restaurantes, los cines, los rincones de los primeros besos, el camino a la universidad, las calles por las que se manifestó por mil causas perdidas, la soledad de los paseos, el cierzo inclemente que muerde en las esquinas, el sol abrasador de los veranos…Zaragoza era su memoria, su horizonte y su condena”. La “cartografía personal” de la protagonista (y del autor, creo) que nos transporta a una GEOGRAFÍA de los AFECTOS en la que por momentos se transforma la novela. Un paisaje poblado de (buenos) vinos, y de cervezas, y de té de frutos rojos, y de pastel de jengibre de ElBotanico, y de bares… y de amigos.

Los amigos del presente y del pasado. Los que habitan la memoria de un pueblo y sobre todo nuestra memoria, la personal e intransferible.

Los amigos de hoy: Antón Castro, Pepe Melero, Víctor Juan, Miguel Mena, Rodolfo Notivol… Y los de ayer: Ramón Acín, Bartolomé Cossío, Jose Antonio Labordeta, Silvio Rodríguez, León Felipe, Pilar Escribano, Palmira Plá, María Sánchez Arbós… Y con ellos… el amor, la ética, la dignidad, la MEMORIA (siempre), la amistad… todo envuelto en PALABRAS. Palabras que unen y salvan… “las palabras que nos protegen, que nos acunan, las palabras en las que nos abandonamos, las palabras reparadoras…”. Y más aún que palabras -hechos, palabras que son hechos-: Deseos cumplidos, ilusiones vividas, apuestas aceptadas (perdidas o ganadas).

Apuesta como la que nos reta en la novela. Revisar el pasado sin rencores, sin revancha, sin miradas cortas y envenenadas. Pero con justicia, con dignidad, con arrojo y claridad, con la mirada limpia del que elige la VIDA pero respeta la MEMORIA. Como Fernando Ríos, profesor del pasado y siempre aprendiz del presente, del amor… “Fernando prefería vivir a recordar (…) aunque ya podía imaginarla, prefería mirarla, del mismo modo que prefería besarla a la memoria de sus besos…”.

Porque en la historia paralela, historia espejo, historia reflejo, en la historia de Fernando y Carmen caben todas las reflexiones, todas las emociones, todas las reparaciones que nuestro pasado reciente nos solicita.

Porque hay que ser valiente para mirar hacia atrás y asumir la pérdida: de los seres queridos y de las ilusiones, de lo que pudo haber sido y de lo que se truncó por el odio y la mediocridad, de lo que fueron promesas y de lo que nos quedó por vivir. Asumir la pérdida sin renunciar a su legado, a su herencia, a su memoria. Porque hay que ser valiente para “vaciar una casa ajena” (y mucho más la propia)… “Hurgar en los cajones de otro, en las estanterías, revisar los papeles, contemplar algunas fotografías, invadir el territorio que le pertenece a otra persona nos puede llevar a descubrir algo que no deberíamos saber o que simplemente no podemos entender…”.

Un apunte final, uno muy personal.

Hacer protagonista a un maestro -da igual que dé clases en la universidad, nadie es perfecto- nos regala una imagen diferente, real, envuelta en la pasión, la ilusión y los envites de la vida que son, al cabo, la materia de la literatura. No podía ser de otro modo en una novela de maestros. Porque este es el género literario de Memoria Inesperada… una “novela de maestros”.

Y además… Memoria Inesperada es un inesperado regalo. El regalo de la MEMORIA DIGNA de los silenciados, el regalo de una mirada restauradora del pasado y apasionada del presente.

Un libro que encierra más que una enseñanza… una intención, una promesa, un compromiso y un sueño. El que firma el 13 de enero del 33 Santiago Pardo. El que firma Víctor Juan con esta novela y el que firmó yo mismo con su lectura: “Trabajar por la educación en Aragón. Formar ciudadanos en este tiempo nuevo. Esta es la gran responsabilidad que gozosamente asumo”.

El infinito en un junco. Una invitación a la lectura y al amor (a los libros), y no solo.

In ¿POR QUÉ LEER...?, DLD, Estoy leyendo... on octubre 18, 2019 at 5:39 pm

¿Qué decir cuando Luis A. de Cuenca o Antón Castro ya han glosado los temas, la trama, la materia y el alma de este “libro de libros”?

Acercarse y abrir las páginas de El infinito en un junco no es hacer una “lectura”. Es una experiencia de esas que transforman, que dan forma a las propias ideas atravesando prejuicios, ignorancia y clichés.

La Biblioteca de Alejandría, la Villa de los Papiros, las pasadizos de almacenaje de libros en el señorial Oxford, la orgullosa Atenas, las primeras librerías públicas… son los escenarios por los que discurre este inclasificable libro que a través de calzadas, trochas, desvíos, excursos, encrucijadas y márgenes… re-construye la historia del LIBRO en nuestra civilización.

Una historia del libro en el mundo antiguo reza parte del subtítulo de este híbrido: una historia del libro, de las bibliotecas, de la lectura y de la escritura, una historia de la educación y de la pedagogía, una historia de amor al cabo, de amor al libro, a la palabra, a la literatura y el conocimiento.

Y también un ejercicio de memoria. En el sentido etimológico más latino de la palabra: re-cordar (re-cordis), volver a pasar por el corazón: lo aprendido, lo vivido, lo reflexionado, con pausa y hondura y lo intuido, con lucidez y atrevimiento.

Anécdotas engarzadas con intuiciones hondas y reflexiones de largo alcance. Como en el título de uno de sus capítulos la autora se convierte en “tejedora de historias”, en artesana de las palabras y del relato, conectando lo antiguo y lo nuevo, revelando nuevas conexiones, estableciendo lazos, colocando espejos, provocando reflejos y luces, relámpagos y hogueras que ofrecen una nueva “lectura” de los acontecimientos. Su propia lectura del mundo marcada para siempre por un profundo conocimiento e inmersión (literal, casi física) en el mundo antiguo constituye el material esencial de este ensayo libérrimo, irreverente e irreductible (como los famosos galos).

La obra recoge una documentada investigación acerca de la aparición del libro en nuestra cultura, de su importancia, de sus vicisitudes, de sus avatares y vaivenes. También de su importancia, de su presencia y relevancia en los momentos determinantes de la Historia Universal, que es también nuestra historia.

Pero también contiene: hallazgos felices, filológicos y agudos como: “la tolerancia tiene conjugación irregular: yo me indigno, tú eres susceptible, él es dogmático…”; Curiosidades como quién y cómo inventó el bolígrafo, cuándo se apareció el género “gore” (mucho antes de lo que imaginamos), en qué personaje histórico se inspiró Indiana Jones, historias de “libros asesinos”… Historias deliciosas y una mirada tierna y crítica a un tiempo, como en la explicación acerca del cliché macilento y amargado de la bibliotecaria alentado por el cine y la literatura tantas veces. Un conocimiento enciclopédico, anecdótico y digresivo a veces, minucioso y científico en otros fragmentos… Un conocimiento que uno no se cansa de contemplar, sorprendido y estimulado, sintiendo como despierta la curiosidad, las ganas de saber, la necesidad de comprender que se ha ido adormeciendo desde la infancia.

Irene Vallejo, humilde y contundente, de lengua afilada y amable presta su voz a los poetas más reconocidos y más anónimos de la Antigüedad y de la historia de la literatura. Homero, Marcial, Joyce, Heródoto, Safo, Frankl, Tolstoi, Eco, Tito Livio, Goethe o Séneca… Sulpicia, Safo, María de Zayas, Dickinson y las “casi borradas”: Corina, Telesila, Mirtis, Praxila, Eumetis, Beo, Erina, Nóside, Mero, Ánite, Mosquina, Hédila, Filina, Melino, Cecilia Trebula, Julia Balbila, Damo Teosebia… Todas ellas se encarnan, se hacen carne, en las palabras de Irene que las recuerda, las sitúa, las ilumina, les devuelve el foco que nunca les debió ser apartado…

En definitiva El infinito en un junco no es una disertación o un monólogo sino una larga conversación… que uno desearía que no acabara nunca. Es más la historia íntima de lo infinito (la infinita curiosidad, el infinito misterio, las infinitas preguntas, el infinito amor por las palabras, la infinita capacidad de transformación de los libros…) que la de pergaminos, papiros, cálamos y juncos.

Joao. De Paloma González Rubio. Premio Alandar 2019

In ¿POR QUÉ LEER...?, LIJ, RECOMENDACIÓN LIJ on julio 1, 2019 at 11:43 am

Una novela del mar, reza la contraportada del XIX Premio Alandar de Novela Juvenil Edelvives. Una novela DE mar, diría yo. Y discúlpenme el “matiz”. Una novela de mar, de sal, de viento y de olas. Una novela donde el lenguaje del mar nos hace cambiar el foco, des-enfocarnos, cambiar la mirada, cambiar la perspectiva: “…él hablaba el lenguaje del mar, un lenguaje muy distinto del que usamos los que vivimos en tierra firme. Si el lenguaje de la tierra y el mar son distintos es porque las realidades también lo son y cada cosa, tanto en el mar como en la tierra, debe tener un nombre preciso”.

Joao es un joven que vive al margen. Embarcado solo con su madre recorre el mundo navegando de mar en mar, de océano en océano… sin apenas pisar tierra firme. La casualidad, el azar, la tempestad y el mar… le hace coincidir con Miguel, un pre-adolescente que vive en un pueblo costero con su madre y su hermana Inés. Los tres jóvenes aprenden a mirar al otro con sorpresa y curiosidad, con admiración. Cada uno de ellos habrá de lidiar con las emociones que despiertan los otros. El amor, la amistad, el sentido de la vida.  

Una historia “con los pies en el suelo”. Una historia de “tierra firme”. Una historia que no esconde, ni evita, ni “utiliza” la realidad. Simplemente la expone, la presenta. Mujeres valientes que no necesitan un hombre a su lado. Mujeres de tierra y de mar. Mujeres reales, con dudas, con contradicciones, con hijos… Mujeres-madre y mujeres libres. Mujeres fuertes que son referente para sus hijos, que son capaces de dejarles ir, de estar sin estar, de acompañar…

Una novela de aprendizaje con sabor a sal, con sabor a viento y a libertad. 

Una historia de amor sin edulcorar. Hormonas, deseo, deslumbramiento. Y luego conexión, complicidad, compromiso… El amor adolescente de Inés y Joao huye del mito del amor romántico y que deja entrever la tensión entre ser-uno-mismo y aceptar la voluntad del otro “por amor”. Un amor adolescente mucho más maduro que el de los adultos. Un amor transformador, inspirador, que es capaz de tocar lo profundo y dar un golpe de timón a las vidas de sus protagonistas.

Y por encima de todo una novela DE mar. Una novela que ofrece a través del lenguaje de mar una cartografía de las emociones, una brújula con la que navegar entre dos aguas, entre la tierra y el mar.

Una novela que habla del destino, de la “ruta”, de la derrota: “-Mira, si te fijas, la estle dibuja exactamente nuestra derrota. (…) es la ruta prevista de navegación, que debe ser la más corta entre el punto de partida y el de destino, lo que excluye ir haciendo eses”. De la necesidad de un orden, un equilibrio, un ancla… un son, el son de mar En tu casa, el suelo no se mueve. Si olvidas poner algo en su sitio, estás segura de que lo encontrarás donde lo dejaste, pero en el mar no es así. Cada cosa fuera de su lugar es un peligro en potencia. (…) La vida a bordo exige una disciplina de orden muy dura”. Y de la dificultad de vivir sin ello …los marineros lo llaman mal de tierra. Tan pronto pones los pies sobre algo firme, tu cuerpo no se acostumbra a la inmovilidad. Todo en él espera tener que hacer esfuerzos por mantener el equilibro (…) El mal de tierra solo se cura en el mar”.

De lo importante de tener un rumbo y de que seas tú mismo el que lo marque: “-¿Sabes lo que significa “arrumbar” en náutica, (…)? Significa establecer el rumbo de navegación. Creo que Joao acaba de arrumbar el suyo y le va a dar igual lo que nosotros le digamos. Pero tú no dejes que te arrumben”. De la sencillez y de lo que nos impide avanzar:  “…en el mar no es posible sobrevivir con lastre. Hay que dejar atrás todo lo innecesario”. Y de la importancia de aprender a navegar “-Mira, todos los veleros han rizado velas. (…) Me explicó que era reducir su superficie para controlar el avance, para no exponerse tanto al viento cuando este soplaba con demasiado fuerza”.

Una larga metáfora que nos acuna, como el mar. Una alegoría que nos despierta la mirada a lo que no se ve, a lo que está más allá, a lo que está al margen y nos cuestiona nuestra propia seguridad de “tierra adentro”.

“En las redes del miedo” de Nando López

In ¿POR QUÉ LEER...?, LIJ, RECOMENDACIÓN LIJ on mayo 9, 2019 at 1:37 pm

La versión corta: Un grupo de jóvenes en su último año de instituto. Dos vidas que se cruzan en las redes y fuera de ellas. Dos mundos comunicados por hagstag y clics. La vida “real” fuera y dentro de la Red. La incapacidad de comunicarse. El aislamiento, la soledad. Dos jóvenes que cargan con una tragedia a sus espaldas y que tratan de vencer a sus fantasmas, de superar sus miedos… Un incendio. Dos víctimas (o tal vez muchas más). Un montón de preguntas y una noche por delante.

La versión “extendida”: En las redes del miedo es una novela compleja: una red de referencias, canciones, temas, obsesiones, emociones, intuiciones y preplejidades tejida en torno a la vida de un puñado de adolescentes cualquiera. Un puñado de jóvenes que cargan ya con una mochila emocional pesada, sucia, desordenada. Un puñado de jóvenes que empiezan a vivir sin olvidar que YA han vivido, que YA están viviendo.

La vida entre paréntesis. La adolescencia como ese período de la vida en el que cuenta tanto lo que se dice como lo que no se dice. Lo que queda entre paréntesis. Lo que se esconde entre líneas. La adolescencia como ese período de la vida que se construye en los vacíos que deja el tiempo, los estudios, los tópicos y los prejuicios. La adolescencia como ese momento que nos construye, nos determina, nos delimita.

La novela reconstruye la noche en que Laia y sus amigos recorren las calles de su barrio en busca de de Joel y Dani. Un incendio en su instituto ha disparado todas las alarmas, la búsqueda de sus amigos se convierte en el motor de una historia que avanza en vías paralelas. Un viaje en la noche… Una noche para corregir lo incorregible. Una noche para expiar los pecados. Una noche para encontrar la verdad. Como Max Estrella y Don Latino en Luces de Bohemia.

Las referencias literarias son una clave (y una llave y una puerta) en la novela. El guardián entre el centeno. Por el camino de Swann. Sallinger y Proust. Pero también otras menos “canónicas” y quizá subconsciente o simplemente casuales: Me recordó al clásico de la literatura del maestro Sierra i Fabra Campos de fresas: Un grupo de adolescentes buscando al camello que ha vendido una pastilla de extasis que ha dejado en coma a su amiga mientras ella se debate entre la vida y la muerte. Y por supuesto la búsqueda del héroe. Telémaco (citado en la novela), Ulises tratando de “volver a casa”… El padre ausente (el de Dani) o peor aún el padre derribado del pedestal, de la idealización infantil (de Joel)…

La música juega un papel protagonista también. Vetusta Morla, Muse, … La música como lenguaje, como código, como lugar de encuentro. Mensajes en una botella que los protagonistas arrojan a un mar virtual esperando que caigan en las “redes” adecuadas (y deseadas).

La literatura de Nando es militante, civitante. Una literatura que toma partido. No siempre fue así en la Literatura Juvenil. Y quizá en algunas de sus novelas su “beligerancia” llamara la atención (¡qué falta hacía y hace que llame la atención! ¡qué necesario que algún día no sea necesario!). Ahora está integrada, forma parte de la construcción de personajes, de su mirada sobre el mundo, de su denuncia serena pero firme de lo que no está bien, de lo que aún no está bien.

Trabajo en un cole desde hace 20 años y conozco Laia, a Joel, a Iris y Mikel y Nelson. A Bea y Dani. A Aaron. Son personajes “reales” porque representan historias reales… Y nos cuestionan y nos interpelan y nos recuerdan que no todo fue siempre fácil, que sigue sin serlo.

Y conozco los miedos. Las redes del miedo. La red de mentiras “que justificamos con buenas intenciones -para no preocupar, para no hacer daño, para no causar males mayores…- y que, en realidad, lo único que han conseguido es aislarnos”.

Nando escarba en las sombras, en el lado oscuro de sus personajes -intuyo que también en el suyo propio-. Sin juzgarlos. Con una mirada desprejuiciada pero incisiva. Queriendo saber. Buscando entender. Con la reverencia y el respeto de quien se sabe testigo de algo íntimo, frágil, auténtico: el alma de los adolescentes.

Y lo hace sin ocultar nada, sin evitar lo que nos incomoda, lo que nos duele, afrontando el sufrimiento, la violencia, el drama que a veces envuelve a los jóvenes: “Un Columbine. Un asesinato como el de aquel tío que se cargó a su padre reventándole la cabeza con una máquina de escribir. O un tiroteo tan atroz como el de Florida”… Un guiño a La edad de la Ira… La ficción y la realidad cruzándose sin hacer distinciones.

En las redes del miedo es un tratado de emociones, de miedos, de secretos, de angustia y de silencios. Pero también de amistad, de esperanza, de ganas de seguir adelante, de certezas (conquistadas a golpes a veces), de comienzos y de oportunidades… Sin clichés, sin tópicos, sin simplificaciones, sin atajos.

En palabras de Laia. “No existen. No hay atajos. Y si los hay, no llevan a ningún lugar que merezca la pena.”.

“Rialto, 11” de Belén Rubiano

In ¿POR QUÉ LEER...?, DLD, Estoy leyendo... on abril 24, 2019 at 6:37 pm

Hoy he “prestado” en la Biblioteca Rialto,11 por segunda vez. Lo he regalado dos veces también. Puede que se convierta en mi particular “Ken Follet” (nada que ver).

Autoficción, autobiografía lectora, falsa biografía o vida novelada. Qué más da. A este libro le sobran las etiquetas. Y a este lector le faltan los adjetivos para calificarlo. Divertido, incisivo, tierno, optimista, ácido, lúcido, esdrújulo… No conozco personalmente -ni virtualmente siquiera- a Belén Rubiano. Escuché por azar en la radio la génesis de esta novela. Escuché a la escritora con su “voz de radio” y me fui de cabeza a mi librería de cabecera para comprar esta “falsa novela”. La leí como el que toma vermout o vinos o cañas con amigos. La leí como si fuera una larga sobremesa apoyado en la barra de un bar o una tarde perezosa husmeando en los pasillos de una biblioteca, o de una librería.

Rialto, 11 es la historia de una librería. Y de su librera. Una historia contada a brochazos a veces y con tiralíneas otras. Una historia detenida en el detalle y atenta al dibujo final de una vida dedicada (entregada, atravesada, atrapada, enganchada) a los libros. Belén Rubiano abrió hace unos años una librería en Sevilla, en la plaza que todos llaman Rialto (aunque no se llamé así, así la conocen los vecinos), en el número 11. Y también tuvo que cerrarla -como tantas otras aventuras bibliófilas de las últimas décadas cercada por la realidad y los números, por las ventas selectivas que dan mucha satisfacción pero poca rentabilidad.

Rialto, 11 es una historia de amor. O de amistad profunda y duradera. Una amistad elegida, provocada, inevitable y voraz. Una amistad que une a su autora con las lecturas que la hicieron lectora primero, librera más tarde, crítica luego y escritora al fin. Una amistad honesta y real. De las que se dicen las verdades a la cara y se callan las ofensas para protegerse.

Lectores habituales, escritores, periodistas, comerciales, editores, rateros de libros, adolescentes, universitarios, profesores, hidalgos andaluces y señoras y criadas… Lectores casuales, eventuales, espúreos. Lectores afines, aliados, diversos. La librería de Belén se convirtió en su refugio, en su fortaleza. Y también en su balcón, en su ventana asomada a la vida propia y a las ajenas. Su pizarra en la puerta, una cita cada día… la primera red social de una librería en este país. Sus opiniones sobre libros, su particular relación con ellos, su juicio certero y sin escondites… construyen un relato, una voz, que se va haciendo familiar, necesaria, cotidiana. Al pasar de las páginas uno siente que, en parte, ha visitado Rialto, 11, ha paseado los ojos por sus estanterías hechas a medida, ha deslizado los dedos por las novedades y ha descubierto en el orden imperfecto los secretos que la librera esconde a la vista de todos.

Rialto,11 no solo es un libro que lleva a otros libros -que también-. Rialto, 11 es un libro que acerca a los amantes de los libros, que crea comunidad, que comparte confidencia, que revela incertidumbre y que alimenta las anécdotas que construyen la amistad con los libros.

No sabría hacer una reseña al uso de este libro. Más bien me sale hacerme eco, convertirlo en rumor, en cotilleo, en historia compartida. Me sale acercarme periódicamente a cualquier librería de esas que se defienden aún y comprarlo de nuevo. Y regalarlo. Y prestarlo. Ampliar el círculo y la tertulia.

Mi compañera de trabajos bibliotecarios -la segunda persona a la que le recomendé el libro- me escribió un mensaje en instagram: “Yo quiero tener una amiga como Belén Rubiano”. Pues eso. Y yo me puse a “seguirla” por instagram (a la autora no a mi amiga) por si le da por abrir de nuevo una librería.

“Hola, Universo” de Erin Entrada

In ¿POR QUÉ LEER...?, RECOMENDACIÓN LIJ on abril 10, 2019 at 11:56 am

Otra historia de amistad, de (auto)conocimiento, de maduración y de tránsito de la infancia a la juventud. Otra historia con personajes “diferentes”, aislados, de alguna manera marginados, solitarios pero hambrientos de experiencias y ricos en sus intensos, hondos y personalísimos mundos interiores. Otra novela de aprendizaje que tiene algo que enseñarnos.

Otra historia en la que el origen de la autora (hija de inmigrantes filipinos en Estados Unidos) enriquece la mirada con la que se contempla el mundo, las relaciones, la infancia. Erin Entrada, una joven escritora licenciada en Bellas Artes ha publicado además de esta novela Blackbird Fly, The Land of Forgotten Girls y You Go First. Supongo que no es casual que los protagonistas de numerosas novelas LIJ norteamericanas pertenezcan a una minoría racial. El extrañamiento de la infancia perdida, la perplejidad ante un mundo que no se entiende se acentúa con el choque cultural de niños-jóvenes varados entre el universo familiar y su vida “social”.

Los protagonistas de esta novela son cuatro niños recién llegados a una Secundaria que se les hace hostil, difícil, extraña. Virgil Salinas es un niño de origen filipino con una abuela que conserva la memoria de sus raíces y le aporta la fortaleza y la seguridad de los sueños y leyendas. Valencia Somerset es sorda y vive en una burbuja de sobreprotección que la ahoga y le ha hecho forjarse un fuerte carácter. Kaori Tanaka anuncia sus servicios de adivino y vidente en tarjetas manuscritas en la puerta del supermercado. Vive su propia realidad de fantasía con tal convicción que es capaz de arrastrar a su hermana pequeña y cualquiera que se cruce en su camino. Chet Bullens es el abusón de la escuela y sin llegar a la justificación se intuye que sus propios miedos son los que le hacen ser lo que son, aferrarse a la violencia y la intimidación como señas de identidad.

El día del comienzo del verano. Un largo verano por delante y muchos interrogantes. Una broma pesada, una agresión que podría acabar en tragedia coloca a nuestros protagonistas en medio del bosque (siempre el bosque) persiguiéndose sin saberlo… deslizándose a un encuentro que transformará sus vidas. El destino teje sus hilos para colocar a los niños en la encrucijada del encuentro. El Universo manda señales o simplemente los niños las crean buscando su sitio y sus compañeros de viaje.

La novela es un canto a la amistad surgida desde la diferencia, desde la admiración sincera y la confianza. La novela explora las razones del destino y el origen de las emociones con más insinuaciones que aforismos.

La soledad de la preadolescencia, la sensación de ser distinto, de andar perdido, de no encajar… se trenzan con la imaginación desbordante de quienes aún no han dejado de ser niños.

Escuchamos los pensamientos de los protagonistas y los hacemos nuestros. O tal vez reconocemos nuestra propia confusión, nuestro corazón inadaptado, solitario a veces, extraño, encogido.
Esa es el mayor atractivo de la novela… Recuperar con honestidad y verbo certero las dudas de la infancia, la incertidumbre, el terror y el temblor que produce “hacerse mayor”. Y hacerlo apoyándose en lo más humano, lo más intenso, lo más significativo (muchas veces) de este proceso: la amistad y su capacidad de transformar nuestro propio universo. El lector como los protagonistas acaba sonriendo con la esperanza de que las cosas sean a partir de ahora más claras, más luminosas, con la esperanza de que el universo nos devuelva el saludo.

“Hacia la Belleza” de David Foenkinos

In ¿POR QUÉ LEER...?, DLD on marzo 19, 2019 at 11:55 am

En la biblioteca en la que trabajo cada mes proponemos un reto. Mi compañera E. se ocupa de recordarnos insistentemente que “debemos” recomendar un libro para el RETO LECTOR. Este mes tocaba… Un libro con una portada muy bonita. Un libro con una portada llamativa. Un libro con una portada que nos invite a entrar… en sus páginas.

No sé si he acertado. No sé si la última novela de David Foenkinos cumple al 100% este requisito. Pero sí sé que está llena de sensibilidad, que es sugerente, que es una puerta abierta, o una ventana, o un montón de cuadros a los que asomarse.

Un prestigioso profesor de la Escuela de Bellas Artes de Lyon se presenta al puesto de vigilante de sala en el Museo de Orsay. Ante la perplejidad de la jefa de recursos humanos, la preocupación de “los suyos” y su propia parálisis emocional… Antoine Duris re-descubrirá la fuerza de la belleza, su poder curativo, su capacidad para salvarnos de los fantasmas, del abismo, del miedo y del dolor.

Una novela que oculta un secreto, que alberga un misterio y que nos conduce a un desenlace no por esperado menos dramático. Una novela que bajo la forma de un folletín (o de comedia romántica como se dice ahora) amargo y oscuro nos enfrenta a preguntas definitivas, al valor que concedemos a la belleza, a la importancia de las casualidades, a la necesidad de aceptar el dolor y el malestar.

Un novela que nos ofrece una salida. Celebrar la belleza. Celebrar la vida.

Mira Hamlet. De Barbro Lindgren y Anna Hôglund

In ¿POR QUÉ LEER...?, LIJ, RECOMENDACIÓN LIJ on marzo 15, 2019 at 11:10 am

Mira Hamlet. Hamlet no contento. Mamá Hamlet mala. Papá Hamlet muerto.

La tragedia por excelencia reducida a lo esencial. Shakespeare despojado del verso (y la prosa). El drama expresado en una sucesión de oraciones nominales. Cuatro verbos (no es una frase hecha, son cuatro las formas verbales conjugadas en la excelente traducción de Carmen Montes). La soledad, el amor, la venganza, la locura, la maldad, el destino… todo eso cabe en 30 páginas de apenas 20 x 15 cm. Un álbum ilustrado de bolsillo. Literatura de guerrilla. Un asalto a las emociones y a los sentimientos más profundos del ser humano. Un asalto libérrimo e irreverente.

Como si fuera la voz de un niño que apenas ha aprehendido las palabras como objeto y vehículo, como si un pequeño de 2 o 3 años tratara de explicarnos con infinita paciencia el porqué de las reacciones humanas “tan de los mayores”… La voz del narrador nos arroja las palabras con resolución y desparpajo. La autora, Barbro Lingrend (galardonada al principio de su carrera con el Astrid Lindgren) nos ofrece y nos propone una lectura destilada y concentrada del relato shakesperiano: espadas, fantasmas, zumo envenenado…

Las ilustraciones de Anna Hoglund forman un encaje perfecto con el descarado relato de su compatriota Lingrend. Hamlet, un conejo con las orejas caídas, su eterno traje de príncipe -o su traje de príncipe eterno- y la pequeña corona amarilla brillante que acabará (como todas las coronas, como un símbolo, como una premonición) rodando por el suelo… Su padrastro, un ratón taimado y astuto que colabora con la familia de Ofelia “zorros” ambiciosos y sin escrúpulos… Como en una fábula moderna los animales encarnan valores más allá de las palabras o las acciones… Enmarcadas en fondo blanco las ilustraciones acompañan el texto como si fueran poco a poco componiendo un auca o las palabras fueran cartelas que acompañan pequeños cuadros en un museo…

Hamlet ahora loco (…) Ofelia loca también (…) zas.

No se puede decir más con menos. Este álbum representa todo lo que queremos decir cuando hablamos de una obra “sugerente”. Sugiere, invita, provoca, hace guiños traviesos, nos arranca sonrisas -incluso carcajadas- y alguna punzada de nostalgia, nos turba y nos perturba… Puede que alguien desconfíe de la propuesta. No es libro para cobardes ni se deja manipular fácilmente. Pero si se acerca uno sin prejuicios le dura en la boca horas, días… como el sabor del zumo de naranja.

Como TÚ. 20 relatos + 20 ilustraciones por la igualdad

In ¿POR QUÉ LEER...?, RECOMENDACIÓN LIJ on marzo 1, 2019 at 5:43 pm

¿Qué tienen en común un hilo de tuiter, un guion cinematográfico, un poema, un cuento acerca de costumbres africanas, un relato inquietante con metamorfosis incluida, la historia de una bibliotecaria saharaui o una escena en el hundimiento del Titanic? Pues en este caso, mucho.

El escritor Fernando Marías se ha encargado de que 20 escritores e ilustradores aportaran un pedacito para construir este mosaico de historias que tratan de poner al descubierto una realidad que debería avergonzarnos y movilizarnos: “La igualdad entre hombres y mujeres no existe en nuestra sociedad actual”.

Con la convicción de que a veces es más eficaz contar una historia, plasmar una mirada, transcribir una conversación para que seamos capaces de “sentirnos en la piel” de los otros (de “las otras” en este caso) escritores como Ana Alcolea, Ana Campoy, Maite Carranza, Ledicia Costas, Espido Freire, Santiago García-Clairac, Antonio García Teijeiro, Ricardo Gómez, Alfredo Gómez Cerdá, Jorge Gómez Soto, Rosa Huertas, Raquel Lanseros, Nando López, Antonio Lozano, David Lozano, Fernando Marías, Gonzalo Moure, Mónica Rodríguez, Care Santos y María Zaragoza e ilustradores como uan Miguel Aguilera, Raquel Aparicio, Carla Berrocal, Xosé Cobas, Agustín Comotto, Nuria Díaz, Alberto Gamón, Gabriel Hernández Walta, Anu Jato, Raquel Lagartos, Esperanza León, Sara Morante, Javier Olivares, Ana Oncina, Mireia Pérez, Dídac Pla, Alba Marina Rivera, Pedro Rodríguez, Santiago Sequeiros y Fernando Vicente han puesto palabras e imágenes a un proyecto al que el propio Marías le desea una vida útil y breve… y al que como él también deseamos que “un día lo más cercano posible resulte innecesario”.

Como explica Marías también en el prólogo: “Hay relatos de todos los géneros y miradas, la mayoría enfocados desde la narración clásica, aunque también pueden encontrarse dos poemas, un guión de cine, un texto teatral y un hilo de Twitter”. Es complicado hablar de una selección así, de un mosaico, de un collage… Así que ahí van dos pinceladas de cada texto… para abrir boca, para despertar el hambre de leer y -¡ojalá!- las conciencias. Lee el resto de esta entrada »

Pintoras. De Angeles Caso y Laura López Balza

In ¿POR QUÉ LEER...?, RECOMENDACIÓN LIJ on febrero 13, 2019 at 3:07 pm

“¿Te gusta el arte? ¡Seguro que sí! ¿A quién no le gustan todas esas cosas maravillosas que hacen los artistas, los colores de los cuadros, las figuras, la luz que ilumina unas parte y deja otra en sombra o las formas tan raras del arte más moderno…?”

¿Te has fijado en la cantidad de autorretratos que hay en los museos? Los pintores en algún momento sienten el impulso de pintarse a sí mismos. Un poquito de egocentrismo, es posible. Pero también la necesidad de decirle al mundo quién son, cómo son, cómo se ven. Y ¡claro! esto no solo afecta a los pintores-hombres… Muchas pintoras fueron grandes artistas y como sus compañeros varones sintieron la necesidad de retratarse de decir(nos): aquí estoy, este es mi arte… disfrútalo.

Ángeles Caso es periodista, escritora, traductora, política… Presentadora de las noticias de TVE, ganadora del premio Planeta… pero además, por formación y por vocación Ángeles Caso es historiadora del arte. Muy pronto se dio cuenta de que si uno mira cualquier manual de Historia del Arte apenas encuentra nombres de pintoras. Hace dos años hizo un libro en el que se propuso contar la historia de más de setenta mujeres que a lo largo de la historia contribuyeron a hacer del arte el reflejo de nuestra propia vida… “Ellas mismas” fue un primer manual de autorretratos de pintoras.

Ahora vuelve con un libro pensado para las más pequeñas, para los más pequeños. Pero no solo. Un libro ilustrado por otra pintora: Laura López Balza. Un libro lleno de color, de contrastes, de historias y anécdotas. Un libro lleno de verdad.

Con el optimismo -o la inconsciencia- de los cuentos… las situaciones más duras, vidas enfrentadas a la cruda realidad de las mujeres en la historia, la desesperanza, la frustración, los límites, la opresión… se cuentan sin rabia… con inocencia, con ternura, incluso.

Cada (auto)retrato, una mirada.
Cada pintora, una luz.
Cada texto, un destello, un acto de justicia poética, una pequeña y amable revancha

Un viaje en el tiempo y en el espacio. Una especial guía de viajes. Un viaje a lo que pudo ser -a lo que debió ser- la historia de la pintura, del arte… poblada de mujeres desde las cuevas prehistóricas hasta el convulso siglo XX.

Ángeles Santos, una de las Sinsombrero… con apenas 17 años… silenciada por la dictadura franquista. ¿Te suena? ¿y Sofonisba Anguissola, Artemisia Gentileschi, Tamara de Lempicka; Lluïsa Vidal, Berthe Morisot…?

Tienes la oportunidad de conocerlas a todas… y después tal vez quieras visitarlas en los museos en los que se refugian, o las esconden… y descubrir su vida y su arte… Y ¡¿quién sabe?! convertirte también tú en… pintora.

 

PUBLICADO EN Heraldo Escolar el 13/02/2019

MARIA M.MIGUEZ

Observaciones del Arte y la Literatura

Estremeceme

La droga que tú consumes coloca corazones en su sitio

Protocolarte

Comunicación, educación y protocolo...sin pausa pero sin prisa

ENTRE LA SOLEDAD Y EL APLAUSO... ESCRIBO

Soy un reflejo de mis historias, si no escribiera sería una sombra de mi misma

cuadernosdetodo

El blog de Paula Figols

La invitació a la lectura

Pàgina personal de Jaume Centelles

Live to Write - Write to Live

We live to write and write to live ... professional writers talk about the craft and business of writing

Blogging for a Good Book

A suggestion a day from the Williamsburg Regional Library

The Librarian Who Doesn't Say Shhh!

Opening books to open minds.

De satélites, paradojas y otras historias

O de cómo me convertí en una mezcla entre el Sputnik y la paradoja del mentiroso. Sin más pedantería de la necesaria. Poco relevante.