Pepe Trivez

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“¿Duermen los peces?” de Jens Raschke

In ¿POR QUÉ LEER...?, LIJ, RECOMENDACIÓN LIJ on noviembre 15, 2018 at 5:24 pm

Un libro sobre la muerte. Otro más. Un libro para niños sobre la muerte. Otro más. O tal vez no.

En medio de las delicadas y dedicadas aguas de la polémica, los libros que tratan temas tabú para niños… ya no son tabú. Líricos, icónicos, tiernos (incluso cursis), terapeúticos, pedagógicos (a veces demasiado o demasiado torpemente), literarios o literales (no tanto, de verdad)… El sexo, el mal, el dolor, la muerte… aparecen en álbumes ilustrados con más o menos acierto (supongo que también depende de los ojos que los miran y los leen).

Este no es un libro más sobre la muerte. Y este no es solo un libro para niños.

¿Duermen los peces? es la pregunta que una niña Jette le arroja a su padre a la cara, como quien lanza un reproche, un guante, una decepción o una derrota. ¿Duermen los peces? es una pregunta que encierra una cruda certeza. Los adultos, los seres humanos, los padres (que no siempre son sinónimos) NO LO SABEN TODO, no lo pueden todo, no tienen respuestas para muchas cosas, sobre todo para las importantes:

“-Papá, ¿también los peces duermen?”

(…) tampoco sabía si las lagartijas cogen la gripe, o por qué el sol es caliente, o por qué al tío Jonás le crecen pelos en las orejas, pero no en la cabeza. Papá no sabe muchas cosas…”

Emil ha muerto. Un niño. El hermano pequeño ha muerto. Ya no estará más y la conciencia de su propio dolor, de su propia rabia, de la incomprensión y la tristeza harán que Jette recuerde, añore, se pregunte, se lamente, y finalmente… llore.

Concebida originalmente como una obra de teatro el texto tiene aires de monólogo, de lamento, de quebranto. Pero también respira sencillez, autenticidad, belleza sin adornos. Cuando mueres te entierran… así sin más. Y te comen los gusanos (así habla el padre de Jette y Emil, sin consuelo, sin contemplaciones). Pero también podemos decir que …cuando mueres te crecen flores en la barriga.

Las nubes negras son metáfora y símbolo (aunque haya quien crea que la LIJ no usa de metáforas). Metáfora infinita, con capas y capas de significado que la niña Jette no pretende desentrañar. Las nubes negras como todas las metáforas de los niños son necesarias y radicalmente libres. Son porque tienen que ser. Y son lo que tienen que ser. Aunque no sepamos explicarlo. Como tantas cosas:

“¿Pero por qué no se mueren las personas en los cuentos?”

La muerte sin poemas, la muerte prosaica, la muerte pragmática que alcanza a todo lo que está vivo. Así sin más:

“-Por eso nos morimos, también. Para hacerles lugar a las personas nuevas.
-Odio a las personas nuevas”.

Y el dolor. El de los adultos que lloran, que callan. El de los niños que se preguntan cómo serán las cosas después del dolor

“Cuando nos subimos al coche para ir a casa seguía lloviendo. Y mamá volvió a llorar, y papá volvió a callar. Yo (…) me pregunté cómo serían ahora las cosas”.

Las nubes son símbolo, metáfora abierta en canal. Por eso al final las nubes negras se van aclarando poco a poco hasta llegar a ser blancas… O no.

“Mis nubes poco a poco vuelven a ser más claras. Cada semana un poco más. ¿Será que algún día van a volver a ser blancas?
Ni idea. Hay que esperar. Pero a lo mejor tampoco tienen por qué serlo.

PARCO de Alex Nogués y Guridi.

In ¿POR QUÉ LEER...?, LIJ, RECOMENDACIÓN LIJ on noviembre 7, 2018 at 6:00 pm

“A la muerte, sin rencores”. La dedicatoria de Guridi recoge el espíritu de este álbum. Un libro sobre la muerte divertido y esperanzado. Sin Dramas y sin miedos.

“Cuando Guridi me pidió que escribiera un cuento alegre sobre la muerte, no pude evitar que, de manera inconsciente, los escenarios y los personajes que imaginaba se desplazaran a México…” Así habla el autor del texto Alex Nogués y nos da la segunda clave de este cuento visual y sonoro.

Una particular guía de lectura que acompaña y cierra el álbum. Marca de la casa (la editorial Akiara nace con vocación de afrontar temas poco convencionales) es más que una propuesta, una charla entre amigos, un rato con los lectores al terminar la lectura… Algo así es esta guía de lectura donde puede leerse:

“Las calaveritas son pequeños poemas divertidos que, a modo de epitafios narran la muerte de personas en vida de estas (…) Piensa en alguien y dedícale una calaverita. No es reírse de la muerte, es tan solo hacerla más liviana…”.

Pero vayamos con el álbum: Parco es un esqueleto que, como cualquiera de su especie, aspira a DESCANSAR EN PAZ. Pero su perro Rulfo, sus amigos, sus vecinos, sus hijos y su amada esposa se resisten a dejarle ir.

Parco busca entre el sonido rítmico del verso el descanso prometido a los muertos (y el brazo que su perro, juguetón le ha arrancado). En su regreso al mundo de los vivos Parco re-vive sus experiencias fundamentales y recorre los lugares que le fueron queridos, los lugares donde se le recuerda y así se le mantiene con vida y emoción. La charla con los amigos, el juego con sus hijos tirados por el suelo, el baile con su amada al caer la tarde son los últimos nuevos recuerdos que Parco se llevará de nuevo a la tumba… con la tristeza de la despedida y la dulzura del amor compartido.

Parco es como su nombre… un esqueleto de pocas palabras pero cada una de ellas contiene la esencia de lo que conforma la vida humana, des-complicada, simple, plena.

Un libro que arranca sonrisas y lágrimas según se mire, o según se lea. Un álbum en el que la imagen ilumina (o des-ilumina, por lo oscuro de la muerte) palabras de esperanza, de ternura, de VIDA.

DLD2: La isla de Abel

In DLD, LIJ, RECOMENDACIÓN LIJ on octubre 22, 2018 at 5:44 pm

Tras el recientemente premiado Doctor de Soto, Blackie Books vuelve a publicar una de las obras “infantiles” de William Steig. El caricaturista y escritor neoyorquino escribió La Isla de Abel ya cumplidos los 70 años. Su tardía llegada a la escritura no le restó ni un ápice de la energía, la lucidez, la ironía y la sutil crítica social que ya había desplegado en unos 1600 dibujos y más de 100 cubiertas del New Yorker . 

La isla de Abel es una fábula que cumple escrupulosamente (o quizá no tanto) con gran parte de la ortodoxia del género: animales personificados que hablan y se comportan como humanos, crítica social y una enseñanza moral más o menos explícita.

Sin embargo este libro, como muchos libros infantiles, es más. Mucho más. Para empezar La isla de Abel es la prueba (una más) de que la literatura infantil puede ser gran literatura. Una historia aparentemente banal e inocente, un ratoncito perdido en medio de una tormenta, un ratón de ciudad que ha de hacerse a la vida salvaje y encontrar las capacidades adormecidas por su vida acomodada… construyen un relato que toca el fondo del lector, que cuestiona convenciones, que atiza el fuego de la pasión por la vida que late en todos nosotros -a veces ya en rescoldos-.

La novela no toma a los niños como rehenes ni los reduce a su categoría de “aprendices”. Plantea temas esenciales acerca de cómo somos, cómo actuamos en situaciones de crisis y en definitiva de quiénes somos. Y lo hace con un lenguaje cuidado, una narración clara y eficaz, con oficio -esa cualidad del narrador que hace parecer fácil contar aquello que es complicado-.

Un ratón “doméstico” (en realidad más bien aristocrático) atrapado en una isla es capaz de enseñarnos (y enseñar a los jóvenes lectores) que la vida es así, un poco salvaje, muchas veces confusa y compleja, otras demasiado simple. Y que podemos añorar comodidades o sutiles placeres o disfrutarla a borbotones.

Para leerlo en familia. No. Para leerlo toda la familia.

“Cuentos con amor para un mundo mejor” de Begoña Oro

In LIJ, RECOMENDACIÓN LIJ on julio 9, 2018 at 12:28 pm

Begoña Oro es una gran narradora. Begoña cuenta cuentos, cuenta historias, cuenta los días (para escaparse a las montañas), cuenta con sus amigos y cuenta por decenas los títulos publicados. Begoña Oro es madre de una ardilla, de un niño en un carrito, de dos hermanos enredados siempre en misterios de barrio. También es madre de un niño de verdad.

Begoña escribe para niños y para jóvenes. También para mayores. Lo hace siempre con un humor afilado y preciso, un humor que esconde mucho más de lo que revela, con juegos de palabras, con alusiones escondidas, con una mirada a la realidad llena de desparpajo, irreverente y amable a un tiempo.

Me gusta leer los libros infantiles de Begoña porque están escritos con cuidado, con un respeto infinito, casi con reverencia (al menos con temor, o con temblor), pensando siempre que la inteligencia de los niños ve más allá y que no valen engaños ni trucos. Begoña cuenta las palabras, acaricia los adjetivos, elige con cuidado los verbos, desliza guiños y reparte sonrisas escondidas entre líneas…

Pero la mejor Oro, la mejor de todas, cuando escribe, es la que se siente profundamente LIBRE. La que deja volar su imaginación sin freno. La que escribe sin pauta, la que imagina un avestruz que sueña con ser astronauta, la que escribe en verso o en prosa (¿a quién le importa?!), la que canta y cuenta.

Eso es lo que encontramos en Cuentos con amor para un mundo mejor. Viene después de Cuentos bonitos para quedarse fritos. Los dos con Beascoa. Los dos una colección. Los dos ilustrados con cariño y trazo libre… (uno por Cuchu, otro por Marisa Morea). Cuentos de noche y cuentos de día.

Retahílas, poesía sin rima y rima sin poesía. Un montón de historias mezcladas aparentemente (solo aparentemente) sin orden ni concierto “¡qué trapatiesta!”   10 cuentos. 10 fábulas. 10 emociones (y más).

Y como es una recopilación muy muy libre… está llena de intención. De sobra conocida es la polémica acerca de si la literatura infantil debe “contener mensaje”, si debe permitir que la moraleja se muestre explícita y reconocible, si puede ser “educativa”. Pues sí. Puede. La literatura infantil -como la otra- puede ser lo que le dé la gana. La literatura infantil -como la otra- puede servir para muchas cosas… Y eso les pasa a estos cuentos… Están llenos de amor, de literatura, de ternura, de humor, de irreverencias, de torpezas, de alegrías, de sueños cumplidos y por cumplir… Están llenos de amor y están escritos para CAMBIAR EL MUNDO. ¡Qué alegría!

Desde lo pequeño, desde el detalle, desde la convicción de que las emociones son capaces de transformarlo todo alrededor, desde la necesidad de tomar partido… la Oro comparte estas historias para hablar de la belleza, de la generosidad, de la delicadeza, de la cortesía, de la valentía, de los sueños y de la bondad…

Historias que hay que leer con una sonrisa en los labios, con los ojos abiertos y con el corazón en la mano porque… “Si estás sonriendo y nadie te ve,/es como hablar con la pared.”

Historias que atraparán a los niños que las escuchen y los adultos que las cuenten. ¿Qué por qué lo sé? “-¿Y tú? -preguntó el oso-. ¿Cómo sabes tanto?/-Porque leo de vez en cuando.”

Historias que entroncan con la literatura tradicional, con el nosense de los mejores autores LIJ, con la celebración del juego de Rodari o con la mirada atrevida de Dahl: Niños impacientes, gritones, tragones y musicales, insomnes, Príncipes y princesas…

Cuentos de fábula: libélulas presumidas y arañas malvadas, hormigas, mariquitas, moscardones y escarabajos… con cualidades ocultas, osos polares perdidos y gaviotas ecologistas, una avestruz astronauta, una vaca muuuda y un pajarito ito ito tartamudo. Y hasta una ardilla que sin duda es familia de otra más famosa, RArita y SIncera…

¿Algo más? Sí. Al final de cada cuento, un poema. Al final de cada lectura un verso que se te queda rondando el corazón, que te hace sonreír sin dobleces y apostar una vez más por lo bonito, por lo bueno, por lo verdadero que, sin duda, cambia el mundo.

POR QUÉ LEER “El Cuadernito” del Hematocrítico y Blackiebooks

In ¿POR QUÉ LEER...?, LIJ, RECOMENDACIÓN LIJ on mayo 16, 2018 at 10:34 am

Hay libros que son para leer y libros que son para escribir. Ahora que el curso entra en su recta final me voy a permitir “recomendar” un libro que se lee, que se mira, que se ESCRIBE Y que, sobre todo, se disfruta.

En realidad no es un libro. Los papás y mamás, los profes recordaremos aquellos cuadernos que nos mandaban en verano para mejorar nuestra caligrafía, hacer cuentas, problemas con trenes que recorrían el país encontrándose en los lugares más increíbles y nos acompañaban en las horas de la siesta. Los niños y niñas de hoy conocen los cuadernos de vacaciones que prolongan más amablemente la rutina escolar durante los meses de verano. El cuadernito no es nada de eso. O un poco sí. Los chicos de Blackie Books, el autor infantil de Feliz Feroz, el Hematocrítico y la ilustradora Olga Capdevila han inventado este libro de escritura creativa que nos arrancará carcajadas y sonrisas.

  • Porque está repleto de sorpresas, de fenómenos extraños que habitan… la imaginación de los niños. Porque el mejor “relato” es el que está por inventarse, el que se esconde en la fantasía de los lectores. Porque en él encontraremos: El menú del restaurante más asqueroso que puedas imaginar, la entrevista de un intrépido reportero a un… piojo, la película más aburrida de la historia, el cumpleaños de la niña más rica del mundo…
  • Porque nos recuerda que para disfrutar con la literatura (casi) todo vale: un diario, una entrevista, redacciones escolares (escritas por robots), exámenes alocados (en los que está permitido sacar un cero), carteles, portadas, dibujos, descripciones, cartas de amor o de desamor y hasta conversaciones de wasap.
  • Porque es una invitación, una puerta, una ventana, una gatera por la que dejar entrar la creatividad: Inventar nuevos deportes, programas electorales para niños, bibliotecas con libros de títulos absurdos, criaturas mitológicas, palabras sinsentido que nos quitan el sentido y nos hacen llorar de risa… Bolotina, zepeloide, espinolo, rimunchano, pulululu, tróspido.
  • Porque escribir es divertido, escribir es divertido, escribir es divertido…

 

publicado en Heraldo Escolar el 16/05/2018

 

POR QUÉ LEER “Soy una nuez” de Beatriz Osés

In ¿POR QUÉ LEER...?, LIJ, RECOMENDACIÓN LIJ on abril 19, 2018 at 2:21 pm

Los libros con “premio” suelen ser garantía de éxito. Suelen tener más difusión, más visibilidad y, en general, suelen estar elegidos para gustar a un amplio sector de los lectores. En la literatura infantil también es así. Pero además , a veces, los premios descubren, proponen, destacan… historias que tal vez hubieran pasado desapercibidas.

Beatriz Osés es una autora LIJ con ya varios premios en su currículum. La poesía infantil es su fuerte y la conocidísima saga del curioso detective Erik Vogler la ha convertido un fenómeno entre los lectores más jóvenes. La última edición del Premio Edebé ha galardonado su obra “Soy una nuez”.

“Me llamo Omar y soy una nuez.” Así de simple. Así de extraño. “Mi padre era jardinero y mi madre olía a canela. A los dos se los comió el mar poco antes de llegar a la playa.”

Omar es un niño venido de lejos, un niño sin padres ni hogar. Un niño con recuerdos y con pesadillas. Un día aparece en el jardín de una “prestigiosa” abogada. Para poder mantenerse juntos, la abogada defenderá que Omar ha caído de un árbol en su propiedad, que por lo tanto puede quedarse con él, Omar es una nuez.

Un delicioso relato (entre la risa y la ternura) que hay que leer…

  • Porque el cariño, la ternura sin cálculos, la necesidad y la generosidad transforman las vidas de quienes tienen la suerte de que una “nuez” caiga en su jardín, o en el de su vecina. Porque el diferente puede enseñarnos mucho sobre nosotros mismos, descubrir nuestras pobrezas, destapar nuestras miserias y darnos abrigo.
  • Porque las magníficas ilustraciones de Jordi Sempere hacen que el mundo se divida en dos: La realidad gris, abocetada, sin colorear, incompleta y sesgada de un juicio que trata de establecer la “legalidad” de una persona venida de lejos (no hay personas ilegales). Y la realidad de colores, mestiza, diferente y radiante de las vidas trastocadas de un grupo de adultos que conocen a un niño que les necesita y al que ellos necesitan aún más.
  • Porque la mirada de un niño (y de quienes aún conservan su curiosidad) transforma la realidad, la hace más clara, luminosa, más real. Porque como dijo Saint-Exupery  “Todas las personas mayores fueron al principio niños (aunque pocas de ellas lo recuerdan)”. Porque este libro nos ayuda a mantener la mirada atenta “a quienes buscan un lugar”.

 

Publicado en Heraldo Escolar el 18 de abril de 2018

 

POR QUÉ LEER “Este álbum se ha comido a mi perro” de

In ¿POR QUÉ LEER...?, LIJ, RECOMENDACIÓN LIJ on febrero 21, 2018 at 10:49 am

Claudia pasea con su perro por la doble página de un álbum ilustrado. La correa roja sirve de conexión entre ambas páginas… de repente el perro desaparece… ¡el libro se ha comido al perro! Claudia no se asusta, busca ayuda. Su amigo Ben también desaparece, y una ambulancia, y los bomberos y la policía. Incluso la misma Claudia. Una carta misteriosa aparece. El lector, el niño, la niña ya no es solo alguien “que pasaba por ahí”. Si quieres recuperar a los personajes… tendrás que hacer algo.

Este libro es un álbum tierno, alocado e inocente. Es un libro con vida propia. Un libro exigente: ¡Ayuda por favor! Se busca amigo lector para darle una lección a este álbum tan glotón…

Un libro que para dejar en manos de los más pequeños….

  • Porque los cuentos, los de verdad, los que nos tienen con la boca abierta de principio a fin, empiezan siempre cuando sucede “algo rarísimo”. Cuando la magia de la imagen y la palabra inventan mundos, crean personajes -o los hacen desaparecer-, nos llevan  de paseo y nos embarcan en aventuras que saltan de las páginas de un libro.
  • Porque una historia ha de tener misterio pero también ternura, aventuras, peligros, abismos y amigos fieles -como Ben- dispuestos a caer en el agujero negro entre las costuras de un libro.
  • Porque es un libro y es un juego. No solo  un libro-juego. Es un libro tragón, travieso, rebelde… Un libro que engulle a los personajes y nos reta a buscarlos, ¿a crearlos? por nosotros mismos: Gira el álbum, sacúdelo, más fuerte, más, MÁS. ¡Y OTRA VEZ, por si acaso!
  • Porque es un libro para leer y re-leer. Sobre todo para re-leer. Un libro para darle la vuelta (a los dibujos y tal vez al cuento). Un libro para pasar las páginas una y otra vez, para rasgarlas, para acariciarlas, para empujarlas. Un libro para “perderle” el respeto a los libros. Un libro al que hay que mantener vigilado. Un libro peligroso.

Publicado en Heraldo de Aragón el 21/02/2018

POR QUÉ LEER “El hotel” de Mónica Rodríguez

In ¿POR QUÉ LEER...?, RECOMENDACIÓN LIJ on enero 24, 2018 at 11:38 am

¡Qué ganas tenía de publicar esta “invitación a la lectura”! Razones para leer a Mónica Rodríguez hay muchas. Pero quiero destacar una: LITERATURA. Así escrito, con mayúsculas. Su mirada sobre el mundo es original, delicada, afilada, socarrona, tierna… y única. Su mirada sobre la niñez es diferente. Si queremos que nuestros hijos/as, alumnos/as sientan la literatura como una puerta, como una ventana, como una confidente, como una compañera… las novelas de Mónica son un buen camino. Y El hotel un buen lugar para descubrirlo.

“De pequeña viví en un hotel. Fue cuando murió mi padre. Mi madre hizo las maletas y nos subimos a un tren”. Así comienza “El hotel”. Unos niños y una madre se refugian del dolor de la pérdida en el viejo hotel familiar del abuelo Aquilino. Servando, Jacinta, Amalia, Rosa, Manolo, Azucena, Violeta, Florencia, Juanita… Y el perro Nicanor. Son los del hotel. Un puñado de parientes y un pequeño grupo de “clientes fijos”: una viuda que (sueña que) viaja en crucero, un notario, un forense y una pareja de Canadá.

Un lugar lleno de locura y de ternura que se verá alterado por la llegada del Señor X, un inspector con mal genio y la posibilidad de cerrar el hotel.

El hotel es una algarabía, una astracanada, un despilfarro de risas, cantos, lágrimas y alegría. Una historia de trenes, de barcos, de viajes y engaños… que hay que leer…

  • Porque su autora tiene la mirada aguda del niño que sufre, que siente, que observa, que espera y que sueña; la mirada herida de quien no esconde el dolor de la ausencia. Porque los niños de Mónica Rodríguez recuerdan a los de Ana María Matute: solitarios, encarnados, como una chaqueta roja en un una foto en blanco y negro.
  • Porque más que una novela es una obra de teatro, una mascarada, un baile alegre de disfraces donde nada es lo que parece y uno acaba siendo lo que quiere ser. Porque los personajes son “tipos” que no esterotipos… reconocibles y originales: únicos.
  • Porque a pesar del amor, a pesar del humor –y ambos están muy presentes en la novela- la poesía se derrama en cada gesto, en cada historia de las que forman tesela a tesela este mosaico de vidas, emociones, sueños, frustraciones, angustia y miedos. Todo al calor del hogar, todo alrededor de una mesa.

Publicado en Heraldo Escolar el 24 de enero de 2018

 

POR QUÉ LEER “Un libro lleno de errores” de Corinna Luyken

In ¿POR QUÉ LEER...?, LIJ, RECOMENDACIÓN LIJ on noviembre 29, 2017 at 10:59 am

¡Qué disgusto! ¡Una mancha! ¡En medio del dibujo! ¡Justo sobre el ojo del personaje principal! “Todo comenzó… con un error”. Como empiezan algunas de las cosas más importantes, más bellas: la magia, los superpoderes, los descubrimientos científicos… Como comienza este libro.
Apenas unos trazos sobre un papel en blanco y… Un libro lleno de errores es el relato de cómo se construye un libro, un álbum, una historia que crece página a página ante los ojos del lector/espectador. Pero es mucho más que eso: un juego, un requiebro, una reflexión, una propuesta, una invitación.
La autora dibuja y escribe (¡es su primer libro!) su historia aprovechando cada error para avanzar, para tejer, para despertar y levantar el cuento. Un libro acumulativo, una rehíla de dibujos, palabras (que no son palabras) encadenadas trazadas con lápices de colores…
Un libro que tenéis que leer…

  • Porque como bien dice la sabiduría popular… “de los errores se aprende”. O mejor: CON los errores se aprende, se mejora… se transforma una realidad a veces blanca, vacía, aburrida.
  • Porque es una muestra, un espejo, una guía… un método para distinguir “el eco de las voces”, los errores de las buenas ideas… Porque nos ayuda a asumir que la vida está hecha de equivocaciones y aciertos y a descubrir que con todo ese material podemos construir algo hermoso, acercarnos a la belleza, vivir en ella.
  • Porque es una historia de lo que “puede ser”. Porque habla de lo posible, de lo que somos capaces de hacer, ver, sentir, vivir si miramos atentamente, si seguimos dibujando a pesar de los borrones, los tachones y las manchas. Porque “hasta las manchas de tinta esparcidas por el cielo podrían ser hojas…”
  • Porque la perspectiva lo cura, lo arregla (casi) todo: el dolor, el drama, la tristeza, el vacío, la soledad y hasta la falta de sentido.
  • Y porque no tiene fin. Porque termina con una pregunta. Porque nos interroga y nos provoca y “¿ahora… quién podrá ser?”.

Publicado en Heraldo Escolar el 29 de Noviembre de 2017

 

POR QUÉ LEER “Sin agua y sin pan” de Luis Amavisca y Guridi

In ¿POR QUÉ LEER...?, LIJ, RECOMENDACIÓN LIJ on octubre 30, 2017 at 11:02 am

Como dice Rosa Montero… “Este bello libro, en su modestia, puede ayudar a cambiar el mundo”. ¿Hacen falta más razones?
La editorial Nube Ocho nació con vocación de cambio, de compromiso, denuncia, respeto y calidad. No evitan un solo tema por espinoso que sea. No creen que “un tabú” sea algo útil (aparte de un juego de mesa). La diversidad, la diferencia, el dolor, la soledad. La injusticia o la necesidad de paz. Todo cabe en los ojos de un niño. Todo cabe en el catálogo de esta editorial.
Uno de sus fundadores, Luis Amavisca y el genial ilustrador Guridi se han unida para alumbrar un álbum sencillo, luminoso, como una línea en un papel.
Los unos, los otros, los extraños. Y una alambrada, una frontera que divide, separa, define y reduce. Y los niños que ni entienden ni aceptan. Autores, editorial y distribuidora donan parte de sus beneficios para la defensa de los derechos humanos. Por eso este es un libro que deberías leer –y comprar-…

  • Porque hay libros que cambian en el mundo, nuestro mundo, tu mundo. Hay libros que son capaces de cambiar(nos) la mirada, de hacernos ver a través de la alambrada.
  • Porque los niños son los que mejor saben que no hay diferencia entre un lado y otro, que no hay extraños si de lo que se trata es de compartir el agua y el pan.
  • Porque nos provoca, nos cuestiona y nos sonroja. Porque no hace discursos ni construye razonamientos. Porque no necesita de la persuasión para revelar la verdad. Porque no da argumentos ni razones. Solo una pregunta ¿Por qué son así nuestros padres?
  • Porque los niños son capaces de comprender (y hacernos comprender) la realidad desnuda, sin máscaras, con la simplicidad de quien no hace tratos ni busca justificaciones. Porque la alambrada divide al mundo como parte las páginas de un libro. Y porque es necesario que alguien diga/dibuje que “se viviría mucho mejor… sin alambrada”.

Publicado en Heraldo Escolar el 25 de octubre de 2017

 

MARIA M.MIGUEZ

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