Pepe Trivez

Archive for the ‘opiniones’ Category

Cursos modulares de POSGRADO en Bibliotecas Escolares

In a mano alzada, de escuela, opiniones on octubre 24, 2021 at 12:50 pm

Aprovechando que hoy es el #Díadelabiblioteca comparto este proyecto que tanta ilusión (y trabajo) nos ha llevado… Desde la Fundación SM y la Facultad de Educación de la UNED comenzamos el curso pasado los cursos de posgrado en BIBLIOTECAS ESCOLARES.

Con los títulos de Experto Universitario en Bibliotecas Escolares y Especialista Universitario en BE hemos querido aportar nuestro granito de arena a una formación sistemática y completa de todos aquellos que creen en la biblioteca escolar como motor del cambio en la escuela y que participan (o quieren hacerlo) del inmenso trabajo que estas realizan en pro de la lectura, el acceso a la información y la igualdad de oportunidades…

Mi mejor felicitación para este «nuestrodía» es esta: www.bibliotecasescolaresuned.com

¡Hay plazas hasta el 30 de noviembre!

¡Feliz día de las bibliotecas!

Volvamos a las bibliotecas (escolares)

In a mano alzada, de escuela, opiniones on octubre 24, 2021 at 12:04 pm

Con motivo del #díadelasbibliotecas @literaturasm me pidió un texto acerca de las bibliotecas escolares. Aquí está… y un pequeño vídeo que nos recuerda la importancia de «Volver a las bibliotecas (escolares)»

El curso pasado todo comenzó lleno de incertidumbre, precauciones, planes de contingencia y mucho miedo a que en cualquier momento las aulas volvieran a cerrarse y los alumnos fueran de nuevo confinados. Gel hidroalcohólico, mascarillas quirúrgicas, señalética, entradas y salidas escalonadas, clases semipresenciales y la tan necesaria (y temida y sufrida) distancia social. Más de 2 metros entre pupitres, más de 1,5 m, mascarilla y ventilación, siempre. 

Las aulas comunes, los espacios de encuentro y comunicación, los lugares de convivencia y comunidad fueron los primeros en caer y los que más sufrieron las consecuencias de unas medidas necesarias, sin duda, pero no inocentes ni inocuas. Los patios de recreo fragmentados, los espacios circunscritos a los famosos grupos burbuja, nada de balones, ni juguetes, ni materiales compartidos. Ni libros, claro. La sala de música, el comedor, el salón de actos, el teatro y, por supuesto, la BIBLIOTECA se convirtieron en aulas donde mantener la separación necesaria.

Algunos centros, pocos, se resistieron y mantuvieron las bibliotecas abiertas aunque con los libros secuestrados por cuarentenas de 15 días, préstamos imposibles y la prohibición de compartirlos.

Lo común, lo compartido, lo “prestado”, lo ofrecido… quedó relegado en pro de una necesaria “individualización sanitaria”.

Las bibliotecas escolares -siempre luchando por abrirse un hueco en el corazón de los centros escolares- sufrieron y mucho. Atadas de pies y manos, ocupadas, sustituidas, cerradas. 

Algunos, muchos centros, se reinventaron haciendo del espacio de la biblioteca un refugio, un motor, un reducto del valor del encuentro y lo colectivo. Y, con toda la prudencia del mundo y respetando en cada momento las medidas recomendadas, trataron de mantener las actividades propias de la biblioteca: animar la lectura, ofrecer conocimientos, ayudar a filtrar la información, potenciar el cambio y construir comunidad. 

Los libros viajaron a las aulas en maletas viajeras confinadas. Las actividades se volcaron muchas veces en las redes, las recomendaciones surcaron las ondas de las radios de muchos coles y las publicaciones de instragram se llenaron de libros e imaginación.

Este nuevo curso 21-22 las medidas se han relajado. Hoy sabemos que el virus no se transmite apenas por las superficies y ni mucho menos por los libros. 

Con toda  la prudencia y las medidas de aforo y limpieza necesarias es hora ya de que ¡VOLVAMOS A LAS BIBLIOTECAS! 

Ojalá este paréntesis sirva para volver a la biblioteca escolar con entusiasmo y creatividad, con la intención decidida de sacar todo el el partido a este recurso que para muchos es el verdadero corazón de la escuela. 

Volvamos pues a las bibliotecas, a la lectura, a la investigación, a la intimidad del libro y el niño en una alfombra y a la experiencia común y comunitaria de escuchar un cuento juntos y en voz alta. Volvamos a los encuentros con autores cara a cara (sin pantallas por medio), a las lecturas compartidas, a las páginas gastadas y a las cubiertas destrozadas de los libros más prestados (siempre, siempre, fruto del boca-oreja con o sin mascarilla de nuestros alumnos). 

Volvamos a los proyectos valientes e innovadores centrados en el alumno, su curiosidad, su capacidad de aprendizaje, la cooperación entre iguales. 

Volvamos a los clubes de lectura, de alumnos, profesores, familias, personal de los centros.

Volvamos a los talleres de escritura, a escribir como lectores, a las propuestas y las celebraciones. A los #díasde… y las efemérides.

Volvamos a seleccionar lecturas para los proyectos de profes y alumnos, a buscar información, a construir dosieres… a programas de radio y a la promoción de la cultura dentro y fuera de las aulas. 

Volvamos, con más fuerza si cabe, a la alfabetización informacional, a las dinámicas contra las fakenews y a los programas para acompañar a los alumnos en la selección, uso y gestión de la información. 

Volvamos a los proyectos de investigación y a los recitados de poesía, a los préstamos en los recreos y a los apadrinamientos lectores, a los juegos de mesa y los talleres de robótica entre libros. 

Volvamos a todo lo que ya veníamos haciendo y a todo lo que queda por hacer.

Volvamos a ocupar las bibliotecas de las escuelas. Hoy más que nunca. 

Porque la brecha educativa es la brecha de la lectura y el acceso a información de calidad. Porque de eso, las bibliotecas sabemos y hemos sabido siempre muchísimo. Porque queremos (volver a) ser el centro de cada centro. Ofrecer todo a todos. Facilitar, inspirar, unir, compartir… Porque esa es nuestra razón de ser. Así que hoy #díadelabiblioteca ¡volvamos a las bibliotecas y llenémoslas de sueños, de proyectos, de vida!

Seguiré aplaudiendo

In a mano alzada, opiniones, personal on mayo 18, 2020 at 9:15 am

El domingo salimos por última vez a los balcones a aplaudir. Marcos, Asun y yo. Los tres. Durante 50 días hemos detenido las tareas, los juegos, las series, el trabajo, la lectura… cada día a las 19:58 para salir y homenajear a los que tanto tanto han dado en estos tiempos difíciles. Arancha, mi cuñada, ha sido un ángel en la UCI para muchos cuando todos nos sentíamos encogidos por el miedo. Y por eso, cada día, sin falta, aplaudíamos en silencio.

Y ahora que todos nos “des-confinamos”, que andamos de “des-escalada”, que poco a poco nos disolvemos de nuevo en el interior de nuestras casas… quiero hacer un voto solemne, una promesa a mí mismo, un propósito, una declaración de intenciones, un contrato vinculante: Yo, seguiré aplaudiendo.

Seguiré aplaudiendo a los sanitarios que lo han dado todo, sin esconderse, sin reblar, sin ponerse de perfil. Seguiré aplaudiendo a los que, conscientes del peligro más que nadie probablemente, se enfrentaban largas jornadas sin condiciones al desconcierto, al miedo, a la improvisación. A los que han contenido esta pandemia y a los que siguen haciéndole frente, en silencio, sin hacer ruido.

Seguiré aplaudiendo a todos los que han sacado lo mejor de sí mismos en momentos duros, ásperos. A los que en lugar de encerrarse en su cómoda intimidad han salido a los balcones, a las redes, a la “plaza pública”… para compartir su arte, su música, sus recursos, su esperanza. 

Seguiré aplaudiendo a los que han sido capaces de aplazar la crítica y han arrimado el hombro. A los que aun sabiendo que no todo es perfecto han hecho “lo mejor posible” en cada gesto, incluso en el más sencillo. A los que se quedaron en casa. Y a los que no lo hicieron para atender a los demás, para cuidar, para proteger.

Seguiré aplaudiendo a los que han afrontado el reto, día a día. A los políticos honestos que han procurado adoptar las medidas necesarias. A los funcionarios, técnicos, científicos que han puesto su saber (y su ignorancia) al servicio del bien común, exponiéndose a la crítica, a veces salvaje e irracional, asumiendo responsabilidades.

Seguiré aplaudiendo a todos los que querido ver lo bueno, a todos los que han tratado de ver en el desastre una oportunidad, a los que siguen luchando (y lo seguirán haciendo) porque de la crisis salgamos más fuertes, más conscientes, más solidarios, más humanos, mejores. Sin que nadie quede atrás. 

A partir del lunes, aunque no salga al balcón con mi familia, yo… seguiré aplaudiendo.

Una (pequeña) lección de pedagogía

In a mano alzada, de escuela, opiniones, personal on noviembre 26, 2019 at 4:15 pm

El trabajo en una Biblioteca Escolar tiene momentos inolvidables que iluminan no solo el trabajo sino la vida de cualquier docente. Hoy en la sala de silencio he podido disfrutar de una «lección de pedagogía». Kuki, una profe y maestra ha invadido la sala mientras sus alumnos de Historia de Primero de Bachillerato leían en la sala contigua… Ha ido llamando a sus alumnos uno a uno para comentar los resultados de la primera evaluación. Nada que no haya visto o escuchado antes. Sin embargo, he tenido la oportunidad de ser testigo de cómo la «relación» con los alumnos, el análisis riguroso, la empatía, la hondura y la profesionalidad pueden dar luz y sentido al proceso de enseñanza aprendizaje… He sido testigo de una (pequeña gran) lección de pedagogía.

Lo escribo para no olvidarme. Lo escribo para aprender y para recordar lo aprendido.

He visto como una profesora de Historia… hacía todo esto:

Preguntar. (y ESCUCHAR). Dejar que los alumnos lleguen a sus propias conclusiones, que señalen sus errores y hagan una valoración de su esfuerzo. Ayudarles a hacerse conscientes de sus límites y, sobre todo, de sus posibilidades.

Analizar. Con rigor, con cariño, con ternura y vigor… Señalar los errores sin regodearse en ellos, destacar los aciertos con entusiasmo. Ser exigente y cariñosa al mismo tiempo. Pedirles rigor, claridad, buen comportamiento, implicación…

Animar. A cada uno en aquello que se intuye que flojea, a cada cual según su forma de ser… Sonriendo al huraño y poniéndose seria ante el superficial… Haciendo del momento de la evaluación un momento para aprender, para tomar fuerzas, para re-armarse.

Acompañar. En el (apasionante) proceso de aprender. Acompañar con delicadeza. Sugerir sin forzar (¿te ayudaría llevar un cuaderno? ¿y si usas un bolígrafo más fino para que la letra sea más clara?). Re-leer el trabajo realizado y ayudar a comprender lo vivido.

Acordar. Arrancar compromisos, provocarlos de forma natural, dejar que sean ellos los que se marquen objetivos, sean ambiciosos y se hagan propuestas y propósitos de mejora.

Proyectar. Lanzar hacia el futuro las (buenas) intenciones y los deseos de sus alumnos. Proponer medidas, cambios… marcar el camino, servir de brújula, orientar.

y CONFIAR. Al final y a todos y a cada uno de sus alumnos -sean cuales sean sus resultados- la misma frase: «…confío en las personas, en su capacidad para mejorar, para progresar, para hacer mejor las cosas… CONFÍO EN TI, y estoy deseando ver hasta dónde puedes llegar…».

Autopublicación SÍ Autopublicación NO

In a mano alzada, LIJ, opiniones, personal on marzo 22, 2018 at 6:15 pm

Lo reconozco. No lo tengo claro.

En muchos foros he escuchado razones a favor y en contra de la autopublicación (y autoedición) de literatura infantil y juvenil (y de la «otra»). Durante mucho tiempo he dejado mi juicio en «suspenso». He leído (y reseñado) autores que habían comenzado su obra desde la «autoedición» (véase PORQUÉ LEER «Invisible») y me han resultado de tanta calidad y con tanto valor como aquellos que habían empleado los medios «tradicionales» para dar a conocer tus obras. También he leído obras publicadas en papel que no merecerían (a mi juicio) haber llegado a los canales de distribución. Y viceversa. En todo esto también siempre hay un viceversa.

Conozco de primera mano la labor de muchos editores (de grandes y consagradas editoriales y de pequeños y alternativos proyectos editoriales) y valoro sin lugar a dudas y sin ambages la labor de edición: el criterio, el rigor, la experiencia, el filtro que supone la edición de un texto lo hacen sin duda (casi siempre) una obra mejor.

Conozco también (y a veces me lamento y otras me congratulo) la gran cantidad de libros que se publican al año, sobre todo en el ámbito de la LIJ. Probablemente no hacen falta más.

Y ¿por qué entonces esta reflexión?

Pues porque como cada crítico que se precie, cada editor, cada profe de literatura (nótese la ironía, por favor) mi corazón (y el cajón de mi escritorio) esconde algunas historias que no han encontrado eco en las editoriales tradicionales. Y sin más pretensión que dar a leer aquello que un día me dio por escribir… he decidido AUTOEDITARME o AUTOPUBLICARME… En fin. Poner a disposición de quien quiera leerla una novelita que escribí más con las entrañas que con la cabeza o el talento…

Sin entrar en polémicas. Sin resolver mis dudas. Ahí lo dejo. Por si alguien lo aprovecha. O lo disfruta. O las dos cosas. O ninguna.

 

Podéis leer y descargar la novela aquí: https://www.casadellibro.com/ebook-gorda-ebook/9788483267622/6355952

O en Amazon (de pago, no admite descarga gratuita) aquí: https://www.amazon.es/dp/B07BNGZMQ4/ref=sr_1_1?ie=UTF8&qid=1521817300&sr=8-1&keywords=gorda+pepe+trivez

 

encuentro de bloggers

In a mano alzada, opiniones, personal on marzo 16, 2017 at 2:38 pm

Soy un bloger. No lo sabía. Pero eso me han dicho. Que soy un bloger y que apalabrazos se lee ¡qué maravilla! Comencé con este blog como un proyecto personal que acabó siendo profesional (me cuesta poner límites, así en general). Unos chicos muy emprendedores que están haciendo cosas muy interesantes tuvieron la idea de juntar a 7 blogeros aragoneses para conocernos… Fue una experiencia muy interesante. Para variar me encontré con algunos ex-alumnos 🙂 Simplemente charlamos….

Más vale malo conocido. De reválidas, selectividad y otros monstruos

In a mano alzada, de escuela, opiniones on noviembre 28, 2016 at 11:32 pm

Ya no habrá reválida para los alumnos de segundo de bachillerato. Vuelve la Selectividad. La “universidad” será la encargada de diseñar las pruebas que harán que nuestros alumnos accedan (o no) a los estudios deseados.

Y todo el mundo contento. Y unos y otros hablando de que han evitado la segregación, la desigualdad, la falta de equidad. Y unos y otros proclamando que ha triunfado el sentido común, que es el principio del fin, que así sí… Pero así ¿cómo?

Es cierto que a estas alturas de curso había pocas opciones razonables más allá de mantener el modelo de prueba que ya existía y que llevamos “padeciendo” más de 20 años. Es cierto que una revalida improvisada y no consensuada era seguramente peor y que la vuelta a la PAU puede ser un “mal menor”.

Pero no me resisto, justo ahora, a señalar la incoherencia, la hipocresía y la falta de sentido de común de una prueba que ya en su nombre “popular” (selectividad) segrega, clasifica, genera un ranking y condiciona el futuro y las oportunidades de nuestros alumnos de manera manifiestamente injusta. Lee el resto de esta entrada »

Media Vaca: El relato de la edición.

In a mano alzada, LIJ, opiniones, REFLEXIÓN LIJ on mayo 16, 2016 at 11:50 am

MediavacaBegoña y Vicente (Media Vaca) entran en el seminario número 2 de la Facultad de Educación cargados con bolsas de plástico llenas de libros aún precintados. Begoña sonríe todo el tiempo y Vicente se afana yendo y viniendo entre libros (parce que sea ese su hábitat). Se sientan y derraman sus últimos libros sobre la mesa… Los pasan de mano en mano y animan a todos a abrirlos, a mirarlos, a tocarlos. Los presentan emocionados, formal y amistosamente. Vicente y Begoña son solo dos. Pero son UNA editorial COMPLETA. Vicente y Begoña son Media Vaca.

Vicente y Begoña (Media Vaca) son ANACRÓNICOS. En el mejor sentido del término. Están fuera del tiempo. O mejor dicho, marcan su propio tiempo, con determinación, con el ritmo lento, suave y definido de la bossanova. En un tiempo largo, duradero. Como sus libros… hechos para durar, para pasar de mano en mano, para sorprender, para curar. Y por esa anacronía pueden re-editar libros escritos e ilustrados en el año 77 en el 2015 y… ganar premios con ellos. Y por eso creen que hablar de política (también hoy, sobre todo hoy) es hermoso. Y que hablar de política a los niños es aún más hermoso.

He de confesar que NO siento debilidad por las editoriales minoritarias. Pero es que ellos NO lo son. Son una editorial pequeña pero no MENOR, ni minoritaria. Media Vaca (Begoña y Vicente) son ARTESANOS. Más que artistas. Y mejor. Y no sólo por su forma de hacer libros sino por su forma de hacer las cosas. Viajan en tren al Ampurdán en busca de nombres, quedan a comer con los autores, reciben sus llamadas y requerimientos a horas intempestivas y a veces incluso renuncian a proyectos si es necesario.
Porque Vicente y Begoña (Media Vaca) son humildes. No humillados ni sumisos, humildes. Llevan el prestigio como quien lleva una chaqueta de lana. Se toman en serio cada pregunta, cada cuestionamiento, cada crítica. Se toman en serio cada proyecto, a cada autor, cada libro. Pero se toman a broma sus propias certezas, sus dudas, el «mapa genético» y la literatura con demasiadas mayúsculas. Se toman en broma los premios (que los tienen por derecho y por arrobas), las distinciones, los reconocimientos. Porque se toman en serio a los niños. Y los libros. Y los libros para niños.

Pero sobre todo Media Vaca es un RELATO. Begoña aporta datos, coordenadas, poderosas razones, sentido común y pensamiento alternativo. ¿Para cuándo un manual de buenas prácticas editoriales y empresariales? ¡Qué necesario! «Para hacer buenos libros hace falta dinero pero con mucho dinero, a veces, no se hacen buenos libros». Begoña es la ética de la sonrisa. Vicente cuenta, cuenta todo el rato. Cuando habla de la distribución o de la venta de derechos, cuando explica un taller o cuando expone sus preocupaciones acerca de libros y niños. Vicente cuenta siempre. Es un narrador. Un fabulador. Y del cuento nacen libros. Y de los libros más cuentos.

3 libros al año. Sólo 3 libros al año. Y un catálogo que pueden manejar, dialogar, promover, pensar y repensar. Hablan de sus libros como de viejos (y nuevos) amigos. Porque lo son. Hablan de sus libros en un relato fascinante y cautivador. Son la memoria viva de sus propios libros: La búsqueda del equipo Plantel, el cambio en las guardas brasileñas (que no es ningún tipo de depilación, no), la creación colectiva de OAXACA o la experiencia de 5 días en Japón que dio a luz 21 caperucitas… el relato de la edición.

Porque Media Vaca no publica literatura, tampoco libros informativos. Media Vaca hace libros para CONVERSAR. Porque les encanta charlar, les encanta contar y dialogar. No le tienen miedo ni reparo a la discusión. Begoña y Vicente se corrigen y se quitan la palabra el uno al otro como en un baile, aprendido, cotidiano y esencial. Escucharlos es conocer el proceso de creación de un libro, asistir a un parto. Dialogar con ellos es como leer un libro, leer un buen libro: preguntas, respuestas, revisiones, vuelta atrás, ideas, sentimientos… todo encerrado en las tapas de un libro.

Media Vaca no es una editorial al uso. Sueñan, proyectan, eligen, buscan proyectos. Crean, construyen, dan forma a los sueños. Distribuyen, difunden, comunican sus libros. Quizá por eso se sienten un poco en «paralelo» a los circuitos comerciales convencionales (puedes encontrarlos en su página web y en «sus» librerías amigas, aquellas que tienen sus libros físicamente habitando sus estanterías). Pero no tienen reparo en tomar alcorces, atajos, caminos laterales o autopistas con tal de hablar de sus libros. Van donde les llaman, responden a quien les preguntan. Son conscientes de los límites de su proyecto pero también de la grandeza que encierra… «hacer lo que te da la gana».

Después de hablar con ellos y con sus libros solo me queda hacer un llamamiento: ¡Libreras! ¡Maestras! ¡Bibliotecarias! (y sus plurales masculinos, claro) ¿A qué esperáis? Id corriendo, dando saltos, torpemente, a buscar sus libros. Ponedlos en voz alta, dejadlos hablar y CONVERSAD, CONVERSAD SIEMPRE.

Si tuviera que elegir… De bibliotecas y escuelas…

In a mano alzada, de escuela, opiniones, personal on noviembre 24, 2015 at 7:58 pm

-Profe, si tuvieras que elegir entre dar clase o seguir llevando la BBLTK ¿qué escogerías?

Después de dudar -no demasiado, la verdad- y de un silencio algo incómodo decido responder. Siempre es bueno dar respuesta a sus interrogantes.

-Si solo pudiera hacer una de las dos cosas, Fran, me quedaría con la BBLTK.

-Pero ¿no preferirías trabajar en una Biblioteca de verdad?

-¿Cómo que… «de verdad?

-Pues una que no estuviera en un colegio…

El silencio se hace más largo y yo me quedo descansando en él (en el silencio, digo).

Para mis alumnos la BBLTK es un lugar de libertad, un lugar mágico donde las clases son lectura y la lectura, placer. Mis alumnos saben que la BBLTK es mi pasión, que soy feliz leyendo, escogiendo, ofreciéndoles libros. Mis alumnos saben de mi pasión por las palabras y los libros.

Y… sin embargo… les parece un trabajo de segunda. No solo la BBLTK sino sobre todo… una biblioteca… ESCOLAR. Escolar es un apellido triste, pobre… de segunda. Escolar es aquello que NO es la vida. Escolar es un ensayo, un laboratorio, un fingimiento. Por eso les cuesta entender que la biblioteca escolar ES biblioteca y ES escuela. Que es real. Que es importante.

Ni la historia reciente, ni los recortes, ni la escasa -y a veces arbitraria- selección de fondos en las bibliotecas escolares… han ayudado a cambiar esta impresión. Un aula sobrante, un puñado de títulos de «prescripción», viejas enciclopedias y diccionarios y anaqueles con llave para guardar los libros… son a menudo la única referencia que nuestros alumnos tienen de lo que debería ser… el corazón de la escuela: la biblioteca, ESCOLAR, por supuesto.

Para muchos, el fomento de la lectura es algo SUPERADO, algo adquirido con la alfabetización que ha transformado la educación de nuestro país en las últimas décadas. Todos (o casi) nuestros alumnos son capaces ya de leer y escribir correctamente (aunque el nivel de comprensión se justito según todos los estudios e informes). Todos (o casi) nuestros alumnos son lectores funcionales. Algunos incluso voraces… y sin embargo…

Hoy más que nunca hace falta trabajar a lomo caliente para formar no ya lectores sino lectores CRÍTICOS, AUTÓNOMOS, MADUROS y SOCIALMENTE RESPONSABLES.

Hoy más que nunca es necesario poner en cuestión, abrir, mirar, dejar «lugar a dudas», indicar caminos, señalar alternativas, descubrir las raíces y contrastar las fuentes.

Hoy más que nunca es necesario dar de leer, dejar hablar, enseñar a escuchar, a mirar, a leer entre líneas, mostrar incoherencias, descubrir trampas..

Por eso… hoy más que nunca es necesario enseñar a LEER. Por eso, si tengo que elegir, me quedo con la BBLTK, escolar, claro.

Evaluación en 1001 palabras

In a mano alzada, de escuela, opiniones on abril 30, 2015 at 2:03 pm

qk0d6GgNi rúbricas, ni estándares, ni criterios de evaluación. Ni algoritmos que conviertan valoraciones en calificaciones. Ni infinitos test nuncaavecesamenudosiempre. La evaluación debería (debe) ser otra cosa. La evaluación en educación debe ser ANÁLISIS, REFLEXIÓN, CONTRASTE, JUICIO Y VALORACIÓN. Si pudiera (si tuviera tiempo y el sistema no se pusiera de uñas cada vez que tratas de subvertir el orden de las cosas), si pudiera digo… entrevistaría a cada alumno durante horas acerca de lo aprendido, lo que ha quedado confuso, lo que ha sido transformado, lo que enriquece, lo que limita, lo que le ha abierto puertas o cerrado ventanas. Si pudiera mi evaluación sería una entrevista. O una carta.

Durante este curso he tenido la suerte de ser “tutor de prácticas” de una alumna del Máster de Educación de la Universidad de Zaragoza. No sólo. He tenido el privilegio de compartir su Proyecto Fin de Máster, su trabajo y, sobre todo, su pasión incondicional por la lectura. La he acompañado en la construcción de un proyecto acerca de “constelaciones lectoras” del que -no lo dudéis- tendréis noticias. Hemos acompañado a 30 adolescentes de 4º de ESO -sí, de esos que no escuchan, sí de esos que no callan, sí de esos que NO LEEN- en un mes -y lo que nos queda- de lectura en la BBLTK. Todavía estoy emocionado por los resultados.

Aunque entregaré el Cuestionario de Evaluación a mis compañeros de la Universidad y por supuesto he mantenido reuniones tras cada sesión con ella para comentar lo que he observado, hacerle apreciaciones y valorar los aspectos de su práctica docente… no me resisto a escribir mi evaluación. Y a hacerla pública… por si puede servir para transformar (aunque sea un poquito, aunque sea un espejismo) el paradigma de la evaluación educativa.

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