Pepe Trivez

TODO LO QUE ERA SÓLIDO. Antonio Muñoz Molina

In a mano alzada, Estoy leyendo..., opiniones on abril 9, 2013 at 4:53 pm

Imagen

Imprescindible, contundente, revelador, riguroso, humano, reflexivo, sugerente, provocador, sensato… La lista de adjetivos se hace interminable al cerrar las páginas de este ensayo-autobiografía-revelación-memorias de un autor comprometido (en esta obra, al menos) con una prosa precisa y un contenido veraz.

No entraré en las referencias literarias ni en la intertextualidad de la propuesta de Muñoz Molina (bastante lo hacen ya los críticos y las contraportadas de sus libros). Pero sí diré que MM ha dado a luz un género nuevo anticipado ya en otras obras suyas mezcla de relato e investigación con el afán crítico de un periodismo independiente y el empuje vital de quien no puede dejar de hacer “literatura” aunque lo intente. Un género híbrido, intenso y sagaz, en constante lucha de bruma y luz sobre unos hechos aún recientes que constituyen ya nuestra historia más trágica, más inquietante.

Un ensayo sobre la realidad. Pinceladas (o brochazos) lanzadas a borbotones que te arrastran al precipicio de lo inmensamente pequeño o de lo miserablemente grande. El análisis certero de una crisis que nos atraviesa en el centro mismo de nuestra dignidad, dejando de lado, al borde del camino, fuera, a los más débiles: inmigrantes, enfermos, ancianos, parados…

No se me ocurre otra metáfora que la de uno de esos bisturís electrónicos que con la fuerza del láser y el ingenio de la técnica (otra gran amenazada de nuestro “momento vital”) abre la herida y la cauteriza al mismo tiempo evitando así infecciones y pérdidas de sangre innecesarias. De la misma manera Muñoz Molina hurga en las heridas abiertas por la explosión de la(s) burbuja(s) en las que andábamos encerrados. La honda expansiva no te deja tendido en el suelo pero sí lleno de metralla (y razones) en la mente, con la respiración contenida y el temblor de un estallido en los oídos.

Tiemblan los cimientos de algunos de nuestros paradigmas y se tambalean nuestras certezas a cada página-capítulo-versículo de este itinerario que trata de arrastrarnos de la tiniebla a la luz. Conmocionado, abrumado, cuestionado, increpado incluso zarandeado por la revelación de la verdad, por la muestra impúdica de los mecanismos del poder y la ambición que nos han arrastrado a un lodo de decepción derrotismo. Uno siente al ir poco a poco descubriendo las evidencias que sembraba la realidad de nuestro último pasado que ha andado también encerrado en una burbuja de ignorancia tal vez interesada, tal vez inconsciente o insensata.

La especulación inmobiliaria, el enfrentamiento irreconciliable de las “dos españas”, el nacionalismo excluyente e irracional, el expolio político de nuestro patrimonio y de nuestro futuro, la situación de emergencia económica y moral en la que vivimos sumidos atraviesan las razones del escritor y se encajan en un puzzle que aún nos produce ansiedad y angustia.

Frío, valiente, inocente y perplejo… el narrador hace un ejercicio de dignidad y compromiso personal y colectivo ofreciendo -a riesgo de parecer cándido o pretencioso- alternativas al túnel negro al que parece conducir nuestro futuro.

Nada es sólido. Nada está escrito. Nada es irreversible (aunque algunas cosas deberían serlo). Podemos y debemos avanzar hacia el mañana que nos ofrecen llenos de juicio crítico y esperanza una investigación y una reflexión llenas de rigor y honestidad.

El diálogo franco, la posibilidad y la necesidad de llegar a acuerdos, la apuesta por lo importante, las reformas necesarias (en lo político y lo económico) y la actitud personal imprescindible para exigir un modelo sostenible y justo. La responsabilidad de cada ciudadano en el ejercicio de su pertenencia a una sociedad. Que cada uno haga su trabajo lo mejor posible. Que todos vigilemos por aquello que ha costado tanto conseguir y tan pocos tenemos el privilegio de disfrutar: sanidad y vivienda, educación, justicia para todos.

Sólo una pega. Anecdótica. A modo de postdata 1. En el relato personal de una crisis no anticipada se echa de menos un ejercicio de autocrítica, un reconocimiento de participación en el retablo de las maravillas en el que se convirtió nuestra economía, nuestra sociedad y nuestra cultura. No puede exigirse más honestidad al autor pero sí quizá desear la ejemplaridad que encierra una autocrítica adulta y sincera.

Y una última inquietud. ¿Dónde están ahora los intelectuales? ¿Dónde las respuestas, las lecturas, las enmiendas a un texto como este que propone, que sugiere, que cuestiona? ¿Dónde el debate serio y constructivo? ¿Dónde aquellos filósofos, opinadores, críticos y gurús que poblaban las columnas de opinión de los medios? ¿Dónde la responsabilidad intelectual de quienes pueden y deben ofrecernos claves y lecturas de esta terrible realidad?

Gracias Muñoz Molina. Por dar la cara. Por dar respuesta. Por las palabras… y los hechos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

MARIA M.MIGUEZ

Observaciones del Arte y la Literatura

Estremeceme

La droga que tú consumes coloca corazones en su sitio

Protocolarte

Comunicación, educación y protocolo...sin pausa pero sin prisa

ENTRE LA SOLEDAD Y EL APLAUSO

Soy un reflejo de mis historias, si no escribiera sería una sombra de mi misma

cuadernosdetodo

El blog de Paula Figols

La invitació a la lectura

Pàgina personal de Jaume Centelles

Live to Write - Write to Live

We live to write and write to live ... professional writers talk about the craft and business of writing

Blogging for a Good Book

A suggestion a day from the Williamsburg Regional Library

The Librarian Who Doesn't Say Shhh!

Opening books to open minds.

Mateo Queteveo

Mateo Queteveo blog

A %d blogueros les gusta esto: