Pepe Trivez

El refugio de las golondrinas. Paula Figols

In Estoy leyendo... on julio 2, 2014 at 10:52 pm

portada-el-refugio-de-las-golondrinasUrdimbre: 2. f. Conjunto de hilos que se colocan en el telar paralelamente unos a otros para formar una tela.

Urdimbre: tejido, trama, red, textura

Urdimbre: intriga, maquinación, enredo, conjura, conspiración

Si le das la vuelta a una alfombra descubres la red de nudos, cruces, redes, tramas, conexiones… que han dado lugar a la imagen sencilla y limpia que se presenta en la “cara vista”. Así es “El refugio de las golondrinas”. Una urdimbre compleja, artesanal, cosida con ternura y paciencia –como una colcha de novia en una novela de Gabo-. Y al otro lado… una imagen sencilla, limpia, amable… Un dibujo, un paisaje, una acuarela mejor. O una foto. O una serie de fotografías tomadas con tiempo, en el tiempo, a través del tiempo.

La vida cotidiana en una plaza en una ciudad de viento. La vida “normal” de un grupo de personas(jes) que se alojan, se refugian, cruzan, viven o sufren a la sombra de una torre que ya no está, bajo la mirada de un niño-estatua que no mira a ninguna parte. Una joven que estrena su “vida adulta” con la prisa de quien quiere comerse el mundo, con las dudas de quien no ha encontrado aún su lugar. Un hombre maduro con la vida abierta, los recuerdos adormecidos y el futuro incierto. Un proyecto para recomenzar la vida. Una madre primeriza empapada de la ternura y la soledad de la crianza. Una pareja exiliada con nostalgia de patria chica. Mendigos, palomas, golondrinas… 

Y la vida que pasa sin hacer ruido. Y la vida que estalla en los resquicios del asfalto que revientan las raíces de los plataneros. Y la vida que se muestra en los detalles. Y la vida que te acaricia en un café conversando de libros y películas.

“El refugio de las golondrinas” es un bálsamo de vida, un ungüento necesario y por lo mismo escaso. Una “rara avis” en la orgía editorial de novedades. ERDLG es una novela de posguerra, un relato dulce y lento. Una novela anacrónica. Fuera de “su” tiempo. Fuera del tiempo. Aunque la historia se ambienta en el presente… un aire en sepia recorre las páginas de los “diarios” que configuran a tres voces el retrato de un instante. El aliento asombrado de “la Andrea” de Carmen Laforet, el despiste adormecido de “el David Fuente” de Ritmo lento… se descubren en las jóvenes mujeres que se “refugian” en la plaza. Miss Lunnatic se asoma por la esquina del museo de vez en cuando para regalarnos su mirada –la de la autora- que acaricia cuanto cuenta.

Y están luego los sueños, las ilusiones, las esperanzas. Porque ERDLG es una novela de sueños, onírica tal vez. Los sueños abandonados de un divorciado. Los ideales traicionados. O simplemente olvidados. Los sueños marchitados de una madre que ve transformarse su mundo como el paso de las estaciones. Los sueños sin cerrar de una joven que camina siempre demasiado deprisa, que quizá vive demasiado aprisa. Las revoluciones, los poemas, los proyectos… La libertad.

Y el eterno dilema entre “irse” o “quedarse”. La ópera prima de Paula Figols sería una novela de viajes sino fuera porque ocurre encerrada en los límites de la Plaza. Sería una novela de iniciación de no ser porque algunos de sus protagonistas ya están “de vuelta”. Tal vez sea ambas cosas al fin y al cabo.

Y Nicaragua, y el Sur, y las canciones, los poemas, Benedetti, los libros, Bogart… todo trenzado para formar un mosaico salpicado de emociones, recuerdos, raíces y horizontes. Un itinerario sentimental difuminado en las vidas comunes de gente común.

Cuando las gaviotas emigran en busca de calor surcando el cielo camino al sur… alguna queda atrapada en una plaza de una ciudad de viento. Alguna queda escondida bajo el alero de un antiguo palacio en el barrio viejo de una ciudad de paso. Y encuentra un refugio. Y espera. Y mientras… la vida pasa.

La periodista, escritora, viajera, madre… Paula Figols nos brinda una posibilidad y un regalo. La posibilidad de recalar por unas horas en el lugar donde nunca pasa nada, donde ocurre todo. El regalo de la vida que transcurre, que no se detiene, que se revela y se rebela… siempre. “El refugio de las gaviotas” tiene entre sus páginas el calor necesario, la ternura, la luz…

  1. […] (Reseña publicada el 2 de julio de 2014 en el blog aPALABRAzos, de Pepe Trívez, profesor de literatura) […]

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