Pepe Trivez

UN abcDAHLio muy particular

In LIJ on octubre 19, 2016 at 1:13 pm

unnamedEl pasado 13 de septiembre, Roald Dahl hubiera cumplido 100 años. El escritor galés, autor de libros tan divertidos como ‘Matilda’, tan mágicos como ‘Charlie y la fábrica de chocolate’ y tan grandes como ‘Las brujas’, escribió hasta el final de sus días 16 obras en prosa ¿para niños?, tres libros de poesía ¿para niños?, dos novelas, diez libros de relatos y dos casi autobiografías… ¿Cuánto sabes de este gran contador de historias? Te invitamos a comprobarlo.

Agu Trot, Agu Trot

«¡ETZAH ROYAM, ROYAM!

¡ECERC, ETAHCNÍH, EBUS!

¡ETATNÁVEL! ¡ETALFNÍ! ¡EDNEICSA!

¡ELLUGNE! ¡AROVED! ¡ETARRÓF!

¡AGART!

¡ADROGNE, AGU TROT, ADROGNE!

¡ETALLÓRRASED, ETALLÓRRASED!».

En ‘Agu Trot’, estas son las palabras que el señor Hoppy le da en secreto a la señora Silver, su vecina, para hacer que su tortuga crezca más deprisa. En la vida del señor Hoppy hay dos amores. Uno son las flores de su balcón. El otro es un secreto que solo él conoce. Su vecina, la señora Silver, está muy preocupada porque su tortuga crece muy despacio. ¿Cómo la ayudará? El conjuro mágico formado por todas estas palabras extrañas… ¿funcionará?

Dahl era muy propenso a inventar palabras –o a darles la vuelta, como en este caso–. Tanto que este año han publicado ¡un diccionario! con sus palabras más raras, sugerentes… propias.

Boy

‘Boy’ no es una autobiografía pero casi. Roald Dahl cuenta en este libro acontecimientos de su infancia, sobre todo, aquellos que ocurrieron antes de su entrada en la escuela –lo pasó mal en la escuela nuestro amigo Roald–. Muchas de estas aventuras son divertidas, graciosas, hasta absurdas… Otras son tristes. De muchas de ellas extrajo el autor inspiración para algunos de sus más famosos personajes e historias.

Charlie y la fábrica de chocolate

Probablemente ‘Charlie y la fábrica de chocolate’ es uno de sus libros más conocidos. Publicado en 1968 ha estado –como tantas obras de Dahl– rodeado de polémicas, rumores y comentarios. El autor la escribió a partir de una historia que inventó para contarles a sus hijas antes de dormir. Cuentan que al principio iba a tener otro título: ‘Charlie´s Chocolate Boy’. También cuentan que llegaron a acusar a Dahl de racista por su descripción de los Oompa Loompas. Ha tenido dos versiones en cine. Una en 1971 y otra en 2005. Dahl anotaba en una «vieja libreta escolar de tapas rojas que lleva solo el título de ‘Relatos’» las ideas que le surgían en cualquier momento y en cualquier lugar: ¿qué tal una fábrica de chocolate que hace cosas fantásticas y maravillosas… dirigida por un loco? Y de ahí nació la novela.

imagen-de-abcdahlio

Disney

Durante la Segunda Guerra Mundial, Walt Disney trabajó para el gobierno estadounidense con películas de motivación y propaganda. Buscando ideas para una película animada de guerra recibió el manuscrito de un joven piloto de la RAF llamado Roald Dahl. Así comenzó una curiosa colaboración: «Cada día –contaba el propio Dahl– trabajaba con el gran Disney en sus estudios de Burbank (…) Me lo pasé bomba. Por aquel entonces solo tenía 26 años. (…) Me dedicaba a deambular por las salas donde trabajaban los animadores dotados y turbulentos, los hombres que ya habían creado ‘Blancanieves’, ‘Dumbo’, ‘Bambi’ y otras películas maravillosas…».

Espía

En 1940 Roald Dahl sufrió un accidente gravísimo y en 1942 fue trasladado a Washington. Allí se dice que ejerció como espía, estableciendo relaciones con los círculos de poder del país y tratando de que EE. UU. entrara en la guerra apoyando a los británicos. Más allá de los rumores, hizo amistad con Ian Fleming  y acabó participando en algunos guiones de las películas de ‘007’, el espía literario más famoso del mundo.

Fábulas de princesas

A pesar de ser conocido principalmente por sus obras ‘infantiles’, su apasionante biografía y sus colaboraciones con el cine, Dahl no dejó nunca de escribir para ‘adultos’. Sus relatos son inquietantes, sugerentes, sorprendentes… perturbadores. En 1986 publicó estas dos fábulas: ‘La princesa y el cazador furtivo’ y ‘La princesa Mammalia’. En ambas enfrenta a los personajes libres, rebeldes y auténticos con los conformistas, los que siempre cumplen las normas, los que forman parte del ‘sistema’.

Gremlins

‘Los Gremlins’ fue la primera novela infantil que escribió. Publicada en 1943, iba a ser el origen de una película de animación de Disney que nunca llegó a realizarse. Los Gremlins son pequeñas criaturas a quienes se les echaba la culpa de todas las averías ‘mecánicas’ que sufrían los pioneros aviones de combate de la RAF –Real Fuerza Aérea Británica–. Dahl tuvo la genialidad de convertir este ‘mito’ de los pilotos en un libro lleno de fantasía y épica. Años más tarde, Steven Spielberg produjo una película de ‘comedia–terror’, que se inspiró en estos personajes.

Hurricane

Roald Dahl fue piloto de guerra durante la Segunda Guerra Mundial. Combatió principalmente en África. Después de sufrir un grave accidente, que estuvo a punto de costarle la vida, consiguió ser readmitido en labores de vuelo y cruzó el Mediterráneo en un Hawker Hurricane para unirse a su escuadrón en Grecia. En esta época conoció a un grupo de pilotos que serían los primeros personajes de sus primeros relatos.

Inaudito

Muchas de sus obras para niños han sido llevadas al cine o a la televisión. Lo que quizá no sepas es que también otros de sus relatos, como el inquietante ‘La máquina del sonido’, fueron adaptados a la gran pantalla. En este caso, en forma de cortometraje titulado ‘Inaudito’, que se estrenó en México en 1999.

James y el melocotón gigante

Esta es una de sus muchas obras maestras. De nuevo aquí tenemos a un niño, James, al que los adultos, sus dos tías con las que ha ido a vivir tras la muerte de sus padres, tratan fatal. James se refugia en la fantasía, en la magia –y en el humor y en la ironía, como hace el propio Dahl– y gracias a unas semillas obtiene un «melocotón gigante», dentro del cual vivirá aventuras inimaginables. De este libro se hizo una película producida por Tim Burton mezclando la imagen real y la animación. Como curiosidad diremos que en Latinoamérica el libro y la película se conocen como ‘James y el durazno gigante’.

Kilómetros y kilómetros…

Dahl fue un gran viajero. Ya de joven abandonó los estudios y exploró Terranova durante semanas. Después viajaría a Tanzania como empleado de una empresa petrolífera. Cuando estalló la Segunda Guerra Mundial recorrió más de 1.000 kilómetros para llegar desde Dar-es-Salaam hasta Nairobi (Kenia) para ser entrenado como piloto de la RAF.

Las Brujas

Su novela ‘Las Brujas’ representa mejor que ninguna otra –bueno, tal vez, cada uno tiene sus preferencias– el carácter de los libros de Roald Dahl. Una conspiración mundial de un montón de brujas para convertir a todos los niños en ratones y devorarlos después se ve truncada por un niño al que su abuela ha enseñado a ser respetuoso pero crítico y autónomo. Dahl recibió muchísimas críticas por esta obra, que se tachó de machista, insultante y poco adecuada –la abuela fumaba y daba alguna calada a su nieto; las brujas eran calvas y muy, muy, feas, aunque lo disimulaban todo con maquillaje y pelucas–. Para los amantes de la obra del galés representa, sin embargo, su estilo transgresor y su voluntad de tratar ‘seriamente’ al público infantil.

Matilda

‘Matilda’ fue su mayor éxito comercial. Vendió medio millón de ejemplares ¡solo en el Reino Unido! La niña lectora, sensible, especial que atesora poderes que todos anhelamos. Y, una vez más, unos adultos –sus padres y la directora del colegio– malvados, desagradables, odiosos. De nuevo una mujer –esta vez su profesora del colegio– es el personaje que acoge a Matilda, le da ánimos, y es capaz de verla como es. También tuvo adaptación al cine.

Noruega

Aunque nació en Llandaff (Gales), en 1916, sus padres eran noruegos. Su padre procedía de una ciudad muy cercana a Oslo, Sparsborg. Emigró a Francia y luego a Cardiff (Gales). Después de la muerte de su primera mujer conoció a la madre de Roald, Sofie Magdalene Hesselberg, en un viaje a su Noruega natal. El niño Roald viajó allí cada verano hasta cumplir 6 años, conocía el idioma y el país nórdico se convirtió en un lugar de aventuras, un espacio de felicidad que contrastaría con su ‘mala’ experiencia al entrar en el colegio.

Oxford (murió)

Enfermo de leucemia, Roald Dahl murió en Oxford, cerca de Londres, el 23 de noviembre de 1990, y fue enterrado en el cementerio de la parroquia de San Pedro y San Pablo. Tenía 74 años.

Patricia Neal Su esposa

Roald Dahl fue un hombre familiar. A pesar de una vida llena de aventuras, espionaje, actores y actrices de Hollywood, fue capaz de sacrificar todo por sus hijos y por su mujer, la actriz norteamericana Patricia Neal. Durante el embarazo de su quinto hijo, Patricia sufrió varios aneurismas y Roald permaneció a su lado hasta conseguir que recuperara el habla y superara todas las secuelas de haber permanecido en coma durante varias semanas.

Quentin Blake

Fue su compañero y el ilustrador más reconocido de sus obras más emblemáticas. Su relación comenzó en 1975 y, desde muy pronto,  Roald únicamente quiso contar con él para ilustrar sus obras infantiles. Tal fue su compenetración que era la única persona que tenía permiso para entrar en la cabaña donde Dahl escribía y donde pasaba horas y horas inventando historias. El mismo Dahl decía de Blake: «Pienso que coincidimos mucho. Tiene esa enorme agudeza y cuando dibuja siempre hace una afirmación sobre el personaje. Cuando dibuja una cara siempre dice algo sobre ella. Si es una persona mala,  la hace muy mala. Creo que es el mejor ilustrador de los libros infantiles que hay en el mundo, en este momento».

Roald

Sus padres lo llamaron Roald por Admunsen, el famoso explorador noruego, que en aquella época era considerado ya un héroe nacional. El 14 de diciembre de 1911, Admunsen había alcanzado, por primera vez, el Polo Sur. Cinco años después nacería nuestro Roald. Otro Roald muy famoso fue el norteamericano de origen polaco Roald Hoffman, Premio Nobel de Química en 1981.

Saturday Evening Post

Durante su estancia en Washington, el escritor Cecil Scott Forester le pidió asesoramiento para escribir unos relatos bélicos ambientados en las peripecias del galés a bordo de los aviones de la RAF. Dahl escribió unos apuntes sobre sus recuerdos de la guerra y el propio Scott los envió a la revista ‘Saturday Evening Post’ donde fueron publicados. Su primer relato se tituló ‘Pan comido’ y apareció en esta revista en 1942. Así comenzó su carrera literaria.

Televisión

Dahl adaptó varios de sus cuentos para diferentes programas de televisión e incluso llegó  a ser también el presentador de sus propios programas. ‘Way out’ fue una serie de programas de terror, introducidos por un inquietante monólogo del propio autor. El mismo esquema siguió en ‘Tales of unexpected’, series donde recogió algunos de los relatos publicados bajo el mismo título.

Universal

Si preguntamos hoy a críticos, expertos, profesores, bibliotecarios… todos coincidirán en decirnos que Roald Dahl es ya un autor universal de la literatura infantil. Imprescindible, dirán unos; irreverente, sostendrán otros; necesario, corearán la mayoría. Ha sido calificado como uno de los mejores contadores de historias  de todos los tiempos. Pero no siempre fue así. Uno de sus profesores de la escuela secundaria –que tan malos recuerdos dejó en él– escribió en una de sus calificaciones: «Nunca he conocido a un muchacho que de forma tan persistente escriba exactamente lo contrario de lo que quiere decir. Parece incapaz de ordenar sus pensamientos sobre el papel».

Válvula de Wade-Dahl-Till

La vida de Roald, además de llena de aventuras y episodios dignos de una novela de espías, estuvo repleta de sinsabores y tragedias que supo afrontar con la vitalidad y el optimismo con que escribía sus historias. Una de sus hijas, Olivia Twenty Dahl, falleció de encefalitis con solo 7 años;y su único hijo varón, Theo, siendo aún un bebé, sufrió un accidente que le provocó hidrocefalia. Como las máquinas que trataban la enfermedad de Theo eran incómodas y poco eficaces, Dahl inventó, junto con un ingeniero, un juguetero y un neurocirujano, un dispositivo: la llamada ‘Válvula de Wade-Dahl-Till’, que mejoró su situación y que todavía, hoy, se usa.

Willy Wonka

Es, seguramente, el personaje más famoso creado por la imaginación de Roald Dahl. El excéntrico dueño de una fábrica de chocolate es el protagonista de ‘Charlie y la fábrica de chocolate’ y de ‘Charlie y el ascensor de cristal’. Como todos sus personajes,    tiene un lado oscuro y un sentido del humor que, en ocasiones, puede resultar hiriente o demasiado ácido. Su gusto por el chocolate recuerda al propio autor. Y su ausencia de pasado llevó a Tim Burton a inventar un padre dentista que le mantenía alejado de las golosinas y el azúcar –y del chocolate–, por supuesto. Hasta el momento, dos actores han encarnado a este personaje en el cine: Gene Wilder y Johnny Dep.

XXL. El gigante bonachón

Aunque lo negó explícitamente en varias ocasiones, la publicación en 1982 de su ‘Gigante bonachón’ hizo que todo el mundo creyera que el mismo Dahl se había retratado en un personaje. Sus casi dos metros de altura (1,98) y su carácter, a veces rudo y al mismo tiempo profundamente tierno, hicieron que la comparación se diera de forma natural. La primera vez que apareció este personaje fue en ‘Danny, campeón del mundo’ (1975), al que su padre contará la historia de un gigante de orejas enormes que se dedica a viajar con su larga trompeta con la que insufla los sueños felices a los niños mientras duermen. Steven Spielberg, declarado admirador de la obra de Dahl, ha sido el encargado de llevar a la gran pantalla, recientemente, a este mágico personaje en su película ‘Mi amigo el gigante’.

Y además…

Roald Dahl tenía un montón de manías y costumbres a la hora de escribir. Se mandó construir un pequeño refugio al que llamaba ‘the hut’ (la cabaña). Repleto de objetos, siempre tenía un montón de papeles de chocolatinas –adoraba el chocolate– formando una bola. Trabajaba de diez a doce, todas las mañanas, y de cuatro a seis por las tardes. Siempre se sentaba en el mismo sillón orejero que había preparado expresamente para escribir con una tabla cubierta como escritorio. Siempre escribía a mano con los mismos lápices que se hacía traer de EE. UU. –siempre seis, afilados, en su escritorio– y en las mismas cuartillas amarillas a rayas.

Z innia Wormwood La madre (mala) de Matilda

Para acabar nuestro particular ‘abcDahlio’ no podemos dejar de nombrar a Zinnia Wormwood. Una mujer superficial y frívola, amante del bingo, que ignora por completo a su hija y que solo tiene tiempo para mirarse el ombligo en su estúpida vida. Los padres, los adultos de Dahl no salen a veces bien parados… El autor sabe que hay adultos encantadores pero también que «a veces, se topa uno con padres que se comportan del modo opuesto. Padres que no demuestran el menor interés por sus hijos y que, naturalmente, son mucho peores que los que sienten un cariño delirante. El señor y la señora Wormwood eran de esos».

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