Pepe Trivez

Un hijo. De Alejandro Palomas

In LIJ, RECOMENDACIÓN LIJ on abril 28, 2015 at 5:00 pm

BRIDGE-UN-HIJOUn hijo es a veces un proyecto, a veces una proyección, a veces un propósito… Un hijo es, en cualquier caso, un regalo. Un presente y… Un futuro.

La literatura está llena de hijos… Abandonados, que se niegan a crecer como Peter Pan. Perdidos y desesperados -como los niños de El señor de las moscas-. Deseados. Inadaptados, muchos. Tiernos. Especiales. Amargados, frustrados.

La literatura (y el cine) está también llena de niños “especiales”. Desde Pippi Langstrum a August, pasando por los niños Banks o Christofer y su curioso incidente… la mirada de los niños ha servido siempre a escritores sin prejuicios para devolvernos los conflictos, la injusticia, la diferencia iluminados por la luz de la inocencia y falta de pudor. Los niños, como la vida misma, pasan del llanto a la risa, del drama a la comedia sin marcar límites ni establecer diferencias… La novela de Alejandro Palomas, también.

He de reconocer que no he leído aún nada más del “prometedor” autor catalán (imagino la sonrisa del autor al ser considerado “eternamente prometedor”). Las diversas menciones, premios y la repercusión de sus anteriores novelas me obligan (conmigo mismo) a seguir indagando en el universo creativo del padre literario de Guillem.

Porque solo la creación, el alumbramiento más bien, de Guillem merece la lectura de Un hijo. Un niño tierno, especial, pero lúcido, fuerte, determinado y determinante… con la fuerza de Billy Eliot y la magia de Mary Poppins. Un niño que sufre con el dolor de los adultos y sale adelante con la imaginación de la infancia. Un niño que -aún- confía en el poder de las palabras -de UNA palabra-.

A tres voces. Irregulares. Distintas. Des-equilibradas. Un padre, un hijo y María, una orientadora escolar dispuesta a ahondar, a llegar al fondo, a mirar más allá. A tres voces se teje y desteje un misterio. No es el motor de la novela. Más bien pronto que tarde uno intuye la tragedia que se extiende sobre Guillem y su padre y los cubre de oscuros silencios. Más bien pronto que tarde uno imagina un final para la historia. O más de un final. Pero -y no hay espoiler ninguno en estas líneas- uno no es capaz de prever el dramatismo, la intensidad, la magia y la crudeza -desnuda- de un final que deja al lector sin aliento, sin palabras, con una sonrisa en la boca y las lágrimas contenidas a punto de saltar.

Un cole como otro cole. Una niña que viene de lejos y un niño que guarda un secreto. Un padre que trata de proteger a su hijo y llora por las noches la ausencia de su mujer. Maestras sensibles, intuitivas, dulces y con determinación a un tiempo (las hay, las hay, no les quepa duda). Y silencios. Muchos silencios. Los mejores relatos se construyen en la cadencia de palabras y silencios. Un hijo acompasa un ritmo que nos cautiva, nos envuelve y nos hace discurrir por entre sus líneas montados en la sonrisa de Guillem. No pasan muchas cosas. Un niño que acude a ver a la orientadora, una función de Navidad, una niña prometida a un adulto en un lejano país… Pero en el fondo de todas ellas… late un misterio. Oculto como el cuerpo del iceberg.

Un hijo es una novela de quien no se acostumbra al dolor. Un hijo es una novela de quien escribe atravesado de curiosidad. Un hijo es una novela que ofrece una mirada al mundo. Por eso no pasa desapercibida. Por eso los editores han añadido una nota a modo de epílogo. Por eso es un clásico demasiado joven.

Y Un hijo es una novela MUY BIEN ESCRITA. El lenguaje literario, la intención, la voluntad de estilo, la fuerza irrefrenable de una literatura hecha desde la honestidad… se envuelve en una narración sin trampas, en un relato con giros pero sin vuelcos, en una historia que necesitaba ser contada.

Y por cierto. Aunque estoy encantado -como profe, como bibliotecario, como lector- de que así sea… no se entiende muy bien la clasificación de Un hijo como LIJ. ¿A partir de 12 años? ¿de 18? ¿de 40? ¿el dolor de la ausencia tiene edad? ¿la ternura tiene fecha de caducidad? ¿la magia se les niega a los que crecieron?

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