“Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo. Macondo era entonces una aldea de 20 casas de barro y cañabrava construidas a la orilla de un río de aguas diáfanas que se precipitaban por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como huevos prehistóricos. El mundo era tan reciente, que muchas cosas carecían de nombre, y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo”.
Este curso he decidido dejar que sean mis alumnos los que “decidan” cuáles serán las lecturas “obligatorias” de 3º de ESO. Soy uno de esos convencidos de que el verbo leer no soporta el imperativo. Sí, soy uno de esos. Y también de que hay por ahí un montón de buena literatura (juvenil o sin apellidos) esperando ser descubierta por nuestros alumnos. Novelas que les harán llorar, emocionarse, reír, identificarse, gritar, enamorarse, perder pie… Novelas escritas con ellos o para ellos. Novelas que tratan de conectar con su mundo y romper las ventanas y abrir de par en par las puertas…
Por eso este curso he puesto en sus manos un puñado de títulos y he decidido dejar que sean ellos los que eLIJan.

