La semana que viene, el jueves en la FNAC, tengo el privilegio de presentar junto con David Lozano los cuentos que nuestra amiga Pepa Horno ha publicado en FINEO.
No digo más. Solo anticipo: libros con corazón.
La semana que viene, el jueves en la FNAC, tengo el privilegio de presentar junto con David Lozano los cuentos que nuestra amiga Pepa Horno ha publicado en FINEO.
No digo más. Solo anticipo: libros con corazón.
Sueño con una biblioteca en la que Begoña Oro lea cuentos a los niños mientras les guiña el ojo a los padres. Donde David Lozano imagine crímenes y esconda los cadáveres en las estanterías más oscuras. Una biblioteca en la que David Guirao nos re-construya y nos dibuje entre lobos, niños, heroínas y narices… Donde César Mallorquí esconda todos los libros de Julio Verne para que nadie le copie las ideas. En la que Ana Alcolea escuche ópera y recuerde sus viaje. Una biblioteca en la Fernando Lalana hipnotice a los niños y Pepe Serrano provoque risas que no puedan acallase bajo ningún sssssssh bibliotecario. Donde los niños de Olga de Dios tengan caras de color morado, verde y azul. Donde resuenen palabras como kalandraka y los libros de nube ocho floten cerca del techo.
Hay novelas que merecen ser recomendadas. Hay novelas que merecen llegar a las manos de los lectores más exigentes: los jóvenes. Hay novelas que merecen premio. Ésta lo tiene. El Gran Angular 2015. Lo merece.
Patricia García-Rojo es una autora con oficio. Conoce bien la materia prima: las palabras, los personajes, el misterio, las aventuras, los resortes. Y conoce MUY bien a sus lectores: jóvenes, exigentes, apasionados, enamorados, hambrientos de aventuras, complejos y sencillos.
El mar comienza dibujando un mundo nuevo surgido de la voracidad de las aguas. El mar podría ser una distopía más. Pero va más lejos.
Rob(erto Vega) es un superviviente. Sin dramas. Sin sueños atormentados. Rob ha sobrevivido en los tejados construyendo una vida sencilla de lobo de mar, reuniendo una familia a su alrededor en el calor de los domingos en la terraza de su mentor Gabriel.
Rob cuenta su historia porque no tiene más remedio. Porque es una historia digna de ser contada -digna de ser leída, también-. Rob (te) cuenta su historia porque es consciente de la importancia de la magia en su vida. Lee el resto de esta entrada »
Hay personas, libros, historias, incluso profesiones… que «sacan lo mejor de ti». Pepe Serrano es un autor que le arranca a las historias lo máximo, lo más difícil, lo más sencillo, lo más absurdo y lo más sensato lo más lúcido, lo más ingrato. Artesano más que artista. Pepe no se encierra en la torre de marfil sino que abre puertas y ventanas, destroza celosías (a mordiscos si hace falta) y revienta cerraduras… poniendo al alcance del lector (niño o adulto) la magia de las palabras construidas con mimo y con ternura.
Él mismo dice que es el «melendi» de Daniel Nesquens (entiéndase que Daniel sería los «estopa») y su deuda con el también aragonés Nesquens es tan grande como su agradecimiento. Los Hasta (casi) 100 bichos de Daniel estarían encantados de compartir mesa (y mantel y cuento y aventuras) con el perro, el ganso y la ballena de El asombroso viaje de la voz del Señor Bianchi. Pero bebe también de su admirado Dahl, de Rodari, de Sendak.
La voz del Señor Bianchi decide un día abandonarle y salir al mundo a vivir aventuras. Un día, sin más. Por el gusto de viajar, por el gusto de la aventura, por el gusto de vivir… El Señor Bianchi se siente perdido sin su voz. Y la busca. Y contrata un detective. Y se desespera. Y espera. Mientras su voz se muestra al mundo en los labios (hocicos, pico y boca) de los primeros animales que se cruzan en su camino… Viaja, deslumbra, vislumbra, recuerda, echa de menos, siente nostalgia. Y al final… Al final regresa. Lee el resto de esta entrada »
Durante el curso escolar 2014-2015 @Pepetrivez y @sberdej llevamos a cabo un proyecto de fomento de la lectura con alumnos de 4º de ESO. Conseguir que los alumnos construyeran su propio «itinerario lector», sugerir, proponer, invitar… eran los objetivos. Nos vimos rebasados por los resultados. Los alumnos leyeron en apenas dos meses dos, tres y hasta cuatro libros: novelas clásicas, clásicos LIJ, álbumes ilustrados, literatura transmedia… Todo nos sirvió y todo nos llevó a crear estas… constelaciones lectoras.
El proyecto (la idea, la génesis, las bases teóricas) están en deuda con el concepto y el trabajo que la profesora Guadalupe Jover desarrolló hace más de una década en sus «constelaciones literarias». Vaya desde aquí nuestro reconocimiento más absoluto.
El proyecto fue premiado en los premios de innovación educativa «Domingo Lázaro».
Podéis consultar todos los materiales (y descargarlos) aquí:
http://premiosdomingolazaro.colegiosmarianistas.org/proyecto/constelaciones-lectoras/
Desde hoy, quincenalmente, la sección ¿Por qué leer…? se muda desde este blog a las páginas de Heraldo de Aragón. En su suplemento educativo Heraldo Escolar aparecerá una recomendación de literatura infantil y juvenil hecha con el mismo cuidado y criterio que todas en este blog: que nos haya gustado mucho, muchísimo… que encontremos «razones» para leer… LIJ
Ahí va la primera colaboración…
Una madre ausente, un padre hundido y desbordado, un niño lúcido y tierno. Como piensa María -el vértice desnortado de esta historia- un rompecabezas sin explicar, un iceberg del que solo se intuye el extremo.
La historia de Guillem, un niño que quiere ser Mary Poppins (no ser como Mary Poppins sino SER Mary Poppins), un niño aparentemente feliz al que no le gusta el fútbol ni los empujones, amigo de Nazia una niña Pakistaní, con un padre trabajador y una imaginación portentosa. La historia de Guillem nos coloca despacio y sin forzar ante la crudeza del dolor y la clarividencia de los niños. Un hijo es una novela para hijos, padres, de cualquier edad, una novela que hay que leer…
Un hijo es a veces un proyecto, a veces una proyección, a veces un propósito… Un hijo es, en cualquier caso, un regalo. Un presente y… Un futuro.
La literatura está llena de hijos… Abandonados, que se niegan a crecer como Peter Pan. Perdidos y desesperados -como los niños de El señor de las moscas-. Deseados. Inadaptados, muchos. Tiernos. Especiales. Amargados, frustrados.
La literatura (y el cine) está también llena de niños “especiales”. Desde Pippi Langstrum a August, pasando por los niños Banks o Christofer y su curioso incidente… la mirada de los niños ha servido siempre a escritores sin prejuicios para devolvernos los conflictos, la injusticia, la diferencia iluminados por la luz de la inocencia y falta de pudor. Los niños, como la vida misma, pasan del llanto a la risa, del drama a la comedia sin marcar límites ni establecer diferencias… La novela de Alejandro Palomas, también.
He de reconocer que no he leído aún nada más del “prometedor” autor catalán (imagino la sonrisa del autor al ser considerado “eternamente prometedor”). Las diversas menciones, premios y la repercusión de sus anteriores novelas me obligan (conmigo mismo) a seguir indagando en el universo creativo del padre literario de Guillem.
Porque solo la creación, el alumbramiento más bien, de Guillem merece la lectura de Un hijo. Un niño tierno, especial, pero lúcido, fuerte, determinado y determinante… con la fuerza de Billy Eliot y la magia de Mary Poppins. Un niño que sufre con el dolor de los adultos y sale adelante con la imaginación de la infancia. Un niño que -aún- confía en el poder de las palabras -de UNA palabra-. Lee el resto de esta entrada »
Un lugar para compartir... versos.
Observaciones del Arte y la Literatura
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El blog de Paula Figols
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